Luis Alberto Spinetta, 23 de enero de 1950 - 8 de febrero de 2012.

Spinetta y las criaturas imposibles

El 23 de enero se celebra el Día Nacional del Músico en Argentina en conmemoración del nacimiento del compositor Luis Alberto Spinetta, quien falleció hace cuatro años. Recordamos este análisis de su obra, elaborado por el músico bogotano Andrés Gualdrón.

2017/01/23

Por ANDRÉS GUALDRÓN

Muere Luis Alberto Spinetta y vuelvo a las Crónicas e iluminaciones de Eduardo Berti, una entrevista biográfica realizada al músico argentino que se edita como un libro en 1988, tras tres meses de conversaciones intensas entre ambos. Vuelvo a sus páginas experimentando la emoción que sentí la primera vez que lo leí y que es tan similar, por su poderío y profundidad, a la de los primeros encuentros con su música. Porque regadas entre sus párrafos están muchas de las frases más hermosas y de las reflexiones más profundas y singulares que leí alguna vez, enunciadas por el propio Spinetta. Porque al igual que en sus canciones, el universo artístico e intelectual del músico se despliega con la fuerza de una supernova y con el vigor de quien hizo de la poesía una forma de vida. Porque más que un documento histórico de su obra, es también una guía de enseñanzas, de motivaciones, de mapas y de combustibles poéticos para la mente y el espíritu.

Vuelvo al libro y veo como, habitando sus renglones, un sinfín de personajes y animales sacados de mitologías personales y universales aparecen en sus canciones desde los primeros álbumes y tienen un espacio privilegiado en ellas. Muchos de sus temas más recordados incluyen a estos seres extraños, entre ellos el Durazno sangrando (que editaría junto a Invisible en 1975 y que estaría basado en El secreto de la flor de oro Carl Jung y Richard Willhem) o la Muchacha ojos de papel (que aparecería en 1969 en el álbum Almendra).

Surge entonces la idea de empezar un "bestiario" a partir de la obra del músico. Una modesta recopilación, que tal vez podría crecer, de algunos de las criaturas y las historias que nacieron de su particular universo poético. Un ángulo simple para recordar y homenajear una obra incalculable que se extendió a través de más de 40 discos "que son clases”, como acertadamente afirmaría su hijo Dante tras su muerte. Todos los textos en cursiva, salvo cuando se especifica, son extraídos del libro de entrevistas de Eduardo Berti.

Aguila de Trueno (Partes I y II)

Según Spinetta, el tema central de estas dos canciones, dedicadas al caudillo indígena Tupac Amaru II, es El sacrificio. De acuerdo al libro de Berti, el autor recuerda que estrenó esta última composición “en 1978, y eso caía justo para el momento político que estabamos viviendo, con los torturados, los presos, los condenados sin tribunal, la gente encontrada culpable por cualquier cosa”, refiriéndose a la dictadura militar de Argentina de los 70.

Las dos partes de Aguila de Trueno rememoran los momentos previos a la muerte del caudillo, a quienes los colonizadores españoles intentaron, infructuosamente, desmembrar atando cuatro caballos a sus extremidades. El fracaso de esta tortura llevo a sus enemigos a descuartizarlo públicamente. En el tema, escrito inicialmente en primera persona, Amaru invoca un minuto de sosiego a través del llamado a esta criatura imposible, el Águila de Trueno. “Ven a consolarme, ahora que estoy caido”, afirma.

La pelicana y el androide

Con su álbum Privé, lanzado en 1986, el autor ingresaría en una de sus etapas más electrónicas y futuristas. Entre cajas de ritmos, sintetizadores y samples de sonido de la más diversas fuentes, Spinetta abordaría múltiples historias de ciencia ficción y lanzaría profundas reflexiones alrededor de la tecnología y la humanidad.

La pelicana y el androide es la canción que celebra el amor, aparentemente imposible pero no descabellado, entre las dos criaturas de su título. En los últimos versos del tema Spinetta anuncia el nacimiento de una nueva especie, un hijo de ambos seres que desdibujaría las fronteras entre la evolución artificial y la orgánica. Al respecto afirma:

El tema habla de aquello que ha logrado transformarse hasta dejar atrás su realidad originaria. (…) Es una reflexión sobre la indiferencia y el desdén del mundo ante estas metamorfosis. Hay quienes sostienen que algo así (el nacimiento de un hijo entre un animal y un ser sintético) no es posible, como si no estuviéramos ya constituidos por partes imposibles. 

Abrázame inocentemente (del lémur a la boa)

Aunque se lee inicialmente como una canción de amor, este tema perteneciente al álbum Silver Sorgo de 2001 es el discurso en primera persona de un animal fantástico antes de morir. O así lo afirma el propio Spinetta, quien en una nota publicada por el diario argentino Los Andes comenta: “me tomé la atribución de representarme como un animal que será envuelto y tragado por una serpiente inmensa”.

Así pues, y para sorpresa del oyente desprevenido, el protagonista de esta canción es una criatura imposible, en este caso un Lemur que reflexiona sobre ese instante crucial previo a la despedida definitiva del mundo, cuál si estuviese en una fábula. “Y las hojas cubrirán la bendita conmoción de sentír mi cuerpo devorado al fin por tí...”, afirma la criatura en uno de los versos de la canción, al ver cómo su final se hace inminente.

El anillo del capitán beto

El capitán beto, otra criatura imposible, es un astronauta del barrio de Haedo, en Buenos Aires, que se encuentra perdido en una cápsula espacial y lejos del universo conocido. Su distancia del mundo parece sugerir que el viaje hacia el infinito implica necesariamente el viaje hacia uno mismo. Al respecto, Spinetta afirma: “En este tema estoy usando el viaje de un astronauta argentino, del barrio de Haedo, para hablar de otras cosas: de que si nosotros pudiéramos volar tan alto que ya no quedara nada del mundo que nos llevó a volar, entonces el viaje ya no interesaría. (…) El tipo añora la basura, las estampitas, el café, las cosas más vulgares, porque las requiere para identificarse.”

La canción, perteneciente a su banda Invisible y extraída del disco El jardín de los presentes de 1976, se convertiría por sus referencias a la cultura popular y por la belleza de la metáfora que encarna en una de las más recordadas de su carrera.

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