Chávez nació en Buenos Aires, en 1975.

La riqueza de la basura

Favio Chávez, director de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, llegó al vertedero de Bañado Sur, en Asunción, como técnico ambiental. Allí, sin embargo, se dedicó a enseñarles música a los niños, con instrumentos construidos a punta de chatarra.

2016/10/31

Por Sergio Rodríguez* Bogotá

En manos de los niños, la basura se convierte en belleza”, dice Favio Chávez, director de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, quien lleva diez años enseñando música a niños y jóvenes de uno de los barrios más deprimidos de Asunción (Paraguay). Con latas, cajas de madera, canecas de pintura o de aceite, ollas viejas, tablas de cocina, pedazos de madera maltrechos y todo lo que encuentran en un vertedero de basura construyen instrumentos de excepcional riqueza sonora.

Chávez cree que la música es una necesidad básica, así para el Estado paraguayo lo cultural sea “ir a parrilladas y escuchar música folclórica”. Desde su experiencia ha visto que los niños y jóvenes del barrio Bañado Sur, donde está Cateura, por más que no tengan qué comer, una casa segura o ropa para vestir, ven en la música algo importante, una necesidad. “No lo dicen los grandes filósofos ni políticos —afirma—, lo dicen los niños que pasan por estas necesidades”. 

Hace una década nació Cateura con diez niños, en una carpa de plástico. Chávez, técnico ambiental de formación y músico desde los 7 años, llegó al vertedero de Bañado Sur con el proyecto ecológico Procicla: “Cuando trabajé allí, comencé a enseñar música a los niños. Primero, a los hijos de los empleados de la planta de procesamiento de residuos y luego, a la comunidad. Así comenzó la historia de enseñar música en ese lugar, en ese contexto”. Solo, como un paladín abandonado a sus sueños, fundó la orquesta sin infraestructura ni apoyo estatal. Un proceso en el que no pretende acercar a los niños a la música, sino “acercar la música a los niños. Eso significa adaptarla totalmente de la manera menos pensada”. 

En su repertorio están Mozart, Vivaldi, Beethoven, Tchaikovsky, Bach, Sinatra, The Beatles, desde música folclórica hasta metal, que suenan latosos, amaderados, ‘basureados’ en los instrumentos de la orquesta que dirige Chávez. “Suena de una manera muy diversa. Tratamos que sea lo mejor, pero lo importante es que el chico toque, que quiera tocar, que conozca a Bach, por ejemplo, y toque la Suite n.° 1 en sol mayor con un pedazo de lata, eso es inconcebible”.

Con su orquesta llenan teatros fuera de Paraguay, han teloneado a Metallica, tocado con Megadeth y frente a la Reina Sofía —autoproclamada gran admiradora—; tanto así que Chávez cuenta que muchas personas no conocen nada de Paraguay, ni que existe, pero que sí saben qué es Cateura, los han escuchado o asistido a sus conciertos. Si no fuera por sus presentaciones en el exterior, no tendrían forma de financiarse. 

Hoy, el entorno de los muchachos de Cateura sigue siendo hostil, precario, aislado y abandonado como hace diez años, pero es una comunidad que lucha por salir adelante, por mejorar sus condiciones de vida. Chávez enfatiza que su proyecto busca mejorar las condiciones de las familias y los niños, darles mejores oportunidades. “La música tiene que ser vista como una buena inversión social, como alternativa, para aquellos que no las tienen. Creo que el ejercicio de la música puede cambiar la sociedad”. 

*Periodista.

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