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¿Sí habrá cama para tanta gente?

La formación musical en Colombia es cada vez mejor y más accesible. La pregunta es si el mercado laboral está en condiciones de ofrecer oportunidades de trabajo para esos profesionales.

2016/12/15

Por Emilio Sanmiguel

En Colombia, la decisión de volverse músico ya no escandaliza a nadie. En el pasado era diferente; la formación musical formaba parte de lo que se esperaba de una niña “de sociedad” con algunas clases de ballet para mejorar “la postura”; con los hombres un poco de guitarra iba bien, siempre y cuando el muchacho no fuera a terminar, por ahí, de “serenatero”.

Pero ni pensar en la posibilidad de tomarse en serio el asunto, pues la idea de asumir la música como profesión era casi un delito. Claro, hubo excepciones que confirman la regla, pero esa actitud no era del todo tan disparatada.

El gran músico, el verdaderamente grande –insisto, hay excepciones- no provenía de las clases acomodadas, porque se trata de una profesión que exige tanta dedicación que hasta hay que sacrificarle infancia y juventud para sentarse a practicar por horas en lugar de irse al parque, para desarrollar las destrezas técnicas, la memoria, la lectura a primera vista, que en condiciones relativamente normales rinden sus frutos; de ahí el mito de los niños prodigio. El tiempo pone las cosas en su sitio cuando se determina si hay en realidad un gran talento y carisma, eso que en los concursos llaman “factor X”.

Pero, decía, ya no hay tragedia con ese asunto. De hecho todas las grandes universidades del país, muchas de “garaje” y academias e institutos, ofrecen programas de música que en promedio entregan semestralmente al mercado laboral centenares de músicos profesionales.

En tiempos de la globalización hay que estar a la altura de las circunstancias. En China, los estudiantes de piano se cuentan por millones, no exagero, y producen unos diablos de 14 años que tocan Islamey, de Balákirev, como si se tratara de un juego. Los conservatorios en Estados Unidos son eclécticos y reúnen lo mejor de lo mejor; en Rusia, el liderazgo lo tiene el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú; en Milán, el Giuseppe Verdi, y la lista incluye los conservatorios de París, Budapest, Imola y un largo etcétera. Todos tienen en común que reciben lo mejor de lo mejor, gente con talento que, de entrada, poseen el dominio técnico de su instrumento: cuando se gradúan la tienen relativamente fácil, pues hay trabajo.

Los conservatorios locales –me refiero a los programas de música de las universidades serias- aún no alcanzan estos estándares, no porque esquiven su responsabilidad, sino porque el círculo de la profesión está abierto y el Estado no parece estar demasiado interesado en ofrecer alternativas.

Vamos a dar por descontado que los instrumentistas que gradúan nuestros conservatorios están a la altura de las circunstancias. La pregunta es si el mercado laboral está en condiciones de ofrecer oportunidades de trabajo para esos profesionales. Porque, que se sepa, la única entidad que ha ofrecido una alternativa a esa realidad ha sido la Filarmónica de Bogotá con la creación de orquestas que buscan llevar la música a toda la ciudad. Como se trata de un tema, eminentemente cultural, la respuesta debe, o debería, tenerla el Estado, especialmente el Ministerio de Cultura.

Porque es un hecho que el no satanizar la música como alternativa profesional es una avance significativo; como  también lo es que su comercialización ha llegado a límites, por lo menos preocupantes, y de equilibrar la balanza debería encargarse toda la burocracia cultural del país, que devora billones del presupuesto nacional.

Porque al asunto no hay que darle tantas vueltas, la gente se gradúa para salir al mercado laboral, y los músicos con las condiciones para convertirse en solistas son la inmensa minoría de la que hablaba Álvaro Castaño.

¿Sí hay un mercado laboral? ¿Sí habrá cama para tanta gente? Para empezar, que se sepa, la música desapareció de la formación escolar, como si se tratara de un tema accesorio...

¿Estaremos hablando de una burbuja cultural?

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