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Russian Red cerró su gira internacional en Bogotá

Lourdes Hernández, voz de Russian Red, habló con Arcadia antes de su presentación en Bogotá.

Entrevista

La estrella del pop-folk español cerró su gira internacional en el Festival Centro. Arcadia habló con ella.

Por: Ricardo Castro

Publicado el: 2013-01-18

Bogotá es la última parada de la gira de promoción del segundo álbum de Russian Red, la cantante española que en cinco años pasó de ser una revelación indie a ser una de las principales apuestas de Sony. Su presentación en el Festival Centro es la última presentación de la artista antes de que se instale en Los Ángeles, donde grabará un nuevo álbum del que adelanta “será mucho más eléctrico, con uno sonido muy ligado al rock americano”.

La carrera de Russian Red ha sido vertiginosa: hace seis años, con España a punto de sumirse en la peor crisis económica de su historia reciente, estudiaba traducción e interpretación (porque “quería vivir fuera de España”). En 2007 grabó I love your glasses con un sello independiente; el disco fue un éxito (disco de oro en España), recibió el favor de la crítica, y atrajo la atención de una multinacional, Sony, que la contrató para su segundo álbum Fuerteventura (2011), que grabó en Glasgow junto a los músicos de la agrupación escocesa Belle & Sebastian.

Admiradora de la poesía de Bécquer y Walt Whitman y la literatura de Pio Baroja, Hernández suele componer en los hoteles - el año pasado estuvo en cuatro continentes- y antes de dormir, “escucho canciones en mi cabeza de las que luego no me puedo acordar”. Arcadia habló con ella antes de su segunda presentación en Bogotá (la primera fue en 2008, en la que fue la primera vez que cantó fuera de España).

 

Primer álbum en Madrid, el segundo en Glasgow, el tercero será en Los Ángeles… ¿Por qué los cambios?

Madrid es una ciudad increíble pero llevo 27 años allí, y siento que debes salir de tu área de confort y buscar otras cosas. En Glasgow estuve solo los dos meses que nos tomó la grabación de Fuerteventura.

¿Cómo fue tocar con los músicos de Belle and Sebastian?

Increíble. Al principio tenía mucho miedo de no ser capaz de relajarme. Tenía miedo de estar en el estudio todo el rato preocupada por si les gustarían las canciones o si les parecería un compromiso estar conmigo. Pero en seguida me relajé porque son unos chicos excepcionales, unos músicos maravillosos y la verdad lo hicieron todo muy fácil.

Si hubo tanta química con el equipo de producción de Fuerteventura ¿por qué cambiar?

Porque la vida es muy cortita. Me apetece siempre probar cosas nuevas, tengo mucha curiosidad por conocer gente y otros lugares. Quiero aprender de otras personas y con Tony Doogan, el productor de Fuerteventura ya he hecho algo que creo que es inmejorable. Además me voy a vivir a Los Ángeles y hay mucho de la ciudad en la que grabas en el disco y en la influencia anímica.

En poco tiempo pasó del mundo indie a ser una apuesta de una multinacional como Sony ¿El éxito comercial es incompatible con ese público?

Creo que eso es tener un punto de mira muy corto. Si te gusta la música de alguien y te vas a tomar el tiempo de escucharla, da igual el sello en el que esté. Yo he sido fiel a mi estética y a mis principios y tengo una mentalidad muy de independiente. No me interesa llegarle a todo el público a toda costa, ni a toda la gente que se pueda aglutinar, o a la gente que le gusta porque está de moda y ya. Quiero llegarle al público que quiere entender mi música. La mentalidad independiente pasa por conectar a la gente que comparten gustos y por hacer las cosas de una manera que se desmarca de las vías convencionales. En ese sentido siento que sigo ahí. Creo que el éxito no está en esa sensación pública, creo que es un proceso interno.  De hecho creo que el éxito no se alcanza nunca.

¿Aún considera su carrera musical como un preámbulo a ‘la vida real’?

Más o menos. Sigo pensando que uno no debe acomodarse, que hay que estar siempre en un estado de búsqueda, de lo que sea.

¿Escribía algo antes de componer canciones?

Cuando pequeña escribía poesía. Me obsesionaba Gustavo Adolfo Bécquer y luego descubrí a otros poetas, especialmente a Whitman y a Ángel González.

¿Queda tiempo para reflexionar en medio de una gira tan agitada?

¡Mucho! Estar de gira implica estar en un estado constante de motivación y estimulación. Estás viajando, conociendo gente, estás haciendo todo. De repente has visitado siete países y no has parado de hacer cosas, de conocer gente y de aprender.

¿Qué podemos esperar de este tercer trabajo?

Es un disco mucho más eléctrico. Este último año pasé a un formato reducido en el que yo tocaba la eléctrica y todo se volvía más crudo y un poco más roquero. Por eso el álbum es más eléctrico. Lo voy a grabar en Los Ángeles, pero no digo ni con quien, ni cómo se va a llamar ni el concepto que hay detrás. Voy a grabarlo con los músicos con los que llevo tocando este año que son con los que me presento en Bogotá.

El año pasado hizo una gira haciendo covers de The Beatles. ¿A qué artista en español le gustaría versionar?

A Celia Cruz.

La música pasó en pocos años de ser un hobby, una pasión, a una carrera. ¿Hoy qué es la música para usted?

Es un lugar de comunicación con otros espacios. Escucho canciones de gente que vive en Minnesota y me da la sensación de que respiro ese aire y de que entiendo lo que piensan y lo que han vivido. La música tiene ese poder de transportarte el alma a otro tiempo y a otro lugar. Es comunicación pura, la comunicación en su máximo esplendor.