Prográmese este fin de semana para celebrar los quince años de Jazz al Parque.

Seis estándares clásicos de jazz

Con motivo de los quince años del Festival Jazz al Parque, que se llevará a cabo este 11 y 12 de septiembre, Óscar Acevedo ha escogido los 6 estándares más importantes de toda la historia del jazz.

2010/09/10

Por Óscar Acevedo

En el argot comúnmente utilizado por músicos de todas las vertientes, el término estándar se refiere a un determinado tipo de canción que se toca específicamente en el mundo del jazz, un estilo musical que a través de sus escasos cien años de existencia, se ha caracterizado por la espontaneidad expresada a través de la improvisación y que ha influenciado muchas de las prácticas musicales que hoy existen en el mundo. Son canciones técnicamente exigentes y profundamente expresivas, algunas de ellas salidas de montajes teatrales de Broadway y de las grandes películas del cine americano; pero la gran mayoría de este cancionero proviene de individuos que se atrevieron a modificar las arraigadas costumbres musicales de su época, retando al oyente y añadiendo con su creatividad, elementos que hoy forman parte del patrimonio cultural de la humanidad. Este repertorio suena diariamente en escenarios, emisoras y conservatorios del mundo, en múltiples adaptaciones a formatos que abarcan desde instrumentos solistas hasta grandes orquestas, demostrando ser una forma de arte viva y cambiante.

He seleccionado un grupo de canciones desde mi perspectiva como músico, para tratar de explicar aspectos que las hacen únicas y universales a la vez. Son las herramientas de trabajo que miles de artistas usan para comunicarse con su audiencia noche a noche, al igual que millares de profesores de música de todo el orbe, que las utilizan constantemente en la instrucción musical; porque estas pequeñas obras maestras son la puerta de entrada al jazz para los no iniciados, ya que están construidas de manera que el alumno puede identificar en ellas estructuras claras que le resultan factibles de tocar. Por último, debo aclarar que acudo frecuentemente al uso de la primera persona, porque los títulos incluidos en este listado son mi nexo con el mundo, hacen parte de mi vocabulario y cada vez que los toco encuentro algo nuevo en ellos.

“AUTUMN LEAVES” música de Joseph Kozma y letra de Jaques Prevert.

 


 

Es una canción llena de nostalgia, sentimiento que está presente en su melodía escalonada, en su armonía en tono menor y en el ritmo pausado al que se desarrolla esta balada. Su letra habla de un otoño gris, de hojas muertas que caen de los árboles trayendo el recuerdo de unos besos idos, habla de un amor de verano ausente y de unos días largos y vacios. En sus 32 compases se puede improvisar sin mucha dificultad gracias a que la escala de Mi Menor es constante y fácil de digitar para la mayoría de instrumentistas. Por esa razón existen muchas versiones instrumentales de este clásico, pero ninguna como la del trío de Keith Jarrett en su disco Standars, que dura casi 17 minutos y va creciendo cada vez mas a través de improvisaciones bien estructuradas, hasta llegar a un paroxismo que hace estallar al público en sonoros aplausos.

Vocalistas de muy variados estilos la han incluido en sus discos, destacándose las versiones de Ella Fitzgerald y Frank Sinatra, sin olvidar que la versión original en francés, Les Feullies Mortes, fue la que catapultó esta canción al éxito en la voz de Yves Montand. En Colombia es uno de los temas más comunes en las jam sessions, en las clases de ensamble y en las de instrumento.

“ANTHROPOLOGY”, de Charlie Parker.

 


Es una canción cargada de una inmensa alegría, sentimiento que contagia inmediatamente a quien toca y escucha esta y muchas otras composiciones de Parker, un personaje que contradictoriamente vivió una vida caótica y llena de tristezas, esclavizado por las drogas y el alcohol. El virtuosismo casi inverosímil de este intérprete del saxofón alto, irrepetible para muchos mortales deseosos de emular al genio, se detecta del comienzo hasta el final en el trazo melódico del tema, lleno de arpegios acrobáticos que se apoyan en los acordes del acompañamiento.

 


La estructura de esta creación es la más característica del Be-Bop, (una variante del jazz que se da desde la posguerra hasta comienzos de los años 60), ya que sigue la forma AABA, también denominada rhythm changes. Esta fórmula consta de una sola frase o verso de 8 compases, que se repite tres veces y tiene en el medio un puente libre que funciona como interludio, segmento que sirve para separar los versos y evita que la canción caiga en la monotonía. Su ritmo es frenético y cabe anotar que mucha de la producción musical de esta época se ha convertido también en un cliché musical muy usado en el cine, para describir el entorno urbano caótico y agobiante, pero lleno de vitalidad. Otra graciosa característica de Parker es la tendencia a bautizar sus canciones con nombres seudocientíficos como Ornithology o Crazeology, obras también llenas de figuras y acrobacias melódicas.

“A NIGHT IN TUNISIA”, de Dizzy Gillespie.

 


 

En las primeras ejecuciones de esta canción, por allá en el año de 1.945, el público de aquel entonces no comprendió del todo el nuevo lenguaje que Gillespie intentaba plasmar en ella. La presencia de las congas sonaba extraña en el naciente movimiento de Be-bop de la época y la sonoridad enigmática del mundo Árabe impresa en esta melodía, la hacían difícil de comprender a primera vista. Sin embargo, esta canción llena de aventura y misterio, ha llegado a ser reconocida como el detonante del Latin Jazz junto con otras creaciones de Gillespie: Manteca y Tin Tin Deo, obras que nacieron gracias a la activa colaboración de Gillespie con el percusionista Chano Pozo y el trompetista Mario Bauzá, exponentes de la música afrocubana.

Con los años, esta pieza magistral fue ganando admiradores, derribo muchas barreras y abrió nuevas fronteras para el jazz. De su impacto se derivó todo un movimiento entre los músicos de procedencia latina en Nueva York y su influencia ha impregnado el estilo de grandes como Chick Corea, Michel Camilo o Ray Barreto. Ha sido llevada al repertorio de grupos tan diversos como el del cuarteto vocal Manhattan Transfer, quienes le añadieron letra y un arreglo de mucha exigencia interpretativa para los cantantes.

“BLUE IN GREEN”, de Miles Davis.

 


 

No podía faltar una canción del inigualable Miles en esta selección, aunque este tema en particular se encuentra rodeado de polémica, porque se discute que no lo escribió Davis, sino el que fuera durante un tiempo su pianista de cabecera, Bill Evans. Blue in Green es un excelente ejemplo de la época del Cool Jazz, periodo a finales de los años 50 y comienzos de los 60, en el que la música modal y contemplativa obsesionó a los creadores del jazz. Es una balada en blues que parece no tener comienzo ni final, porque gira en círculos alrededor de una armonía densa que no puntualiza ni utiliza un ritornello para regresar al comienzo del ciclo. Esta estrategia, que se extiende durante todo el segmento de improvisación, produce un efecto hipnótico en el oyente, que queda atrapado en lo que parece un sinfín de acordes dulces y consecuentes.

Es importante señalar que las canciones del Cool Jazz, deliberadamente eluden algunas normas de gramática comunes en la música occidental, como es la de llevar los puntos de tensión armónica a una resolución tonalmente satisfactoria. Blue in Green ilustra con claridad esta y otras tendencias comunes en la época, como la de facilitar la improvisación usando una armonía que no requiera el uso de muchas escalas, factor que le va a permitir al solista crear más texturas y desarrollar su solo de forma cómoda. Es justamente la comodidad el ingrediente más notorio en la música de este trompetista, que en todas sus grabaciones parece estar reflexionando, acariciando el instrumento y, de paso, arrullando al oyente.

“SPAIN” de Chick Corea

 


 

Tocar esta canción, o algún otro tema de Corea, es la gran ilusión de muchos estudiantes de piano cuando empiezan sus estudios y confieso que no fui la excepción en su momento. No llegar a interpretarla con la misma destreza y el virtuosismo que caracterizan la versión del autor, se convierte en la gran frustración de los que lo intentan muy temprano en sus carreras. Sucede que para tocar esta obra con el sonido que le imprime Corea, se requiere de una técnica depurada que solo se consigue después de varios años de estudio riguroso y disciplinado. Compuesta en el año de 1.971, justo después de su participación en un vigoroso experimento de free jazz junto a Miles Davis, Corea la grabó por primera vez en el disco Light as a Feather, título que evoca con precisión las instrucciones que cualquier maestro de piano le transmite a su alumno: …Toque suave, como una pluma…, solo así se consigue la velocidad y la técnica que requiere esta composición. Hay que tener en cuenta que Chick Corea creció fuertemente influenciado por el Jazz Latino y por su ascendencia española.

El tema, como su nombre lo indica, habla de España usando varios elementos de la música ibérica. En la obertura se utilizó el memorable adagio del Concierto de Aranjuez escrito por Joaquín Rodrigo, secuencia que vuelve a aparecer en los acordes que acompañan la improvisación. La progresión armónica esta directamente emparentada con el flamenco, la melodía tiene el fraseo típico español y las palmas características del cante jondo también están presentes en el coro. Para completar la mezcla de ingredientes, el acompañamiento de la percusión usa el patrón rítmico de la samba brasileña. A pesar de la presencia de todos estos ingredientes foráneos a la tradición norteamericana, la canción es identificada en Estados Unidos como un tema de Jazz Fusión, aunque del jazz esta pieza tenga pocos elementos, porque rítmicamente no pertenece a la vertiente tradicional del jazz y solo conserva del estilo jazzístico el segmento de improvisación.

“BIRDLAND”, de Weather Report.

 


 

Desde su mismo nombre, esta canción tiene muchas connotaciones asociadas al mundo del jazz. Su traducción literal es “Tierra de Pájaros” y puede interpretarse como el sonido que se desplaza por los aires o el soplo que pasa por los instrumentos de viento para convertirse en sonido. Con una licencia más poética, podría interpretarse como una alusión al mito de Ícaro, el hombre-pájaro. Otra lectura podría ser “El Territorio de Parker”, si tenemos en cuenta que Bird era el sobrenombre de Charlie Parker, uno de los más grandes jazzistas de todos los tiempos. También se puede interpretar como una dedicatoria al famoso club neoyorkino Birdland, uno de los escenarios más visitados por las grandes figuras y por los amantes de esta tendencia. Son muchas las lecturas que se le pueden dar al título de esta obra y quizás todas sean válidas, porque esta gran creación de Wayne Shorter y Joe Zawinul -los dos líderes de la banda Weather Report-, abarca como en los mejores himnos, un montón de imágenes y significados.

Incluida en el disco Heavy Weather, de 1,977, esta obra lleva el rock subyacente en su pulso y tiene una alta dosis de electrónica en el uso de sintetizadores. También tiene un afincado manejo de la percusión que hace indudable alusión a África; pero encima de todos estos elementos, tiene una melodía coral tocada por el bajo sin trastes que, junto con su voz al unísono, Jaco Pastorius aportó para darle a esta canción un extenso vuelo que la ha llevado a posarse como la canción mas representativa del Jazz Fusión. La producción de Weather Report durante sus quince años de vida, es quizás la más afortunada aproximación al rock por parte de un grupo proveniente del jazz, ya que la misma fragilidad e intimidad que definen al jazz, contradicen la tendencia rockera a la sobre-amplificación y las multitudes.

 

Para consultar la programación de Jazz al Parque, haga click acá.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.