Foto: Cortesía Teatro Libre.

Instantes infinitos con el saxofón del ‘Tico’ Arnedo

Con la presentación del colombiano y del español Javier Colina, se dio inicio a la XXVII edición del Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre.

2015/09/22

Por César Leonardo Rojas

Por su forma, muchos lo confunden con un clarinete. Pero el saxofón soprano, el único de su familia que no encorva su cuerpo antes de llegar a la campana, fue el instrumento que acompañó en la noche del lunes 21 de septiembre al saxofonista Gilberto ‘Tico’ Arnedo.

Aunque su fuerte está en los vientos, Arnedo abrió el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre con un solo de piano. Después Nicolás Ospina quedó a cargo del teclado. El percusionista Urián Sarmiento (ex Aterciopelados, ex Curupira) acompañó la primera pieza de la noche con unos tambores de corte árabe y luego se quedó con la batería. Javier Colina, por último, descrestó con la digitación en el contrabajo.

Danilo Pérez se presentará el sábado en el Festival.

Algo en los ritmos parecía traído de otra región, por intérpretes ajenos. En la fluidez de Arnedo hubo algo de oriente próximo, al comienzo, que pronto migró a lo clásico y para luego brincar a lo experimental. Pero no hubo desorden.

Colina, por su parte, tuvo la paciencia del cazador. Su cadencia certera no opacaba al protagonista, pero cuando le dieron la palabra hubo una explosión que pocos esperarían de los sonidos graves.

Sí hay mucho de melancolía en el aire de Arnedo. Sus temas más suaves y lentos son introspectivos y tienen una cadencia a la que es difícil acostumbrarse. No hay sobresaltos, no hay giros bruscos, hay más bien una naturalidad que hace que este tipo de piezas no se encierren en la tristeza.

Pero el cuarteto supo alternar entre la suavidad y la euforia. Por momentos la presentación tuvo un aire festivo que, incluso, dejó colar elementos caribeños.

El español Colina fue uno de los motores de esa energía. Pocas veces se ve a un contrabajista rasgar las cuerdas de su herramienta como si se tratara de una guitarra. Y por eso lo suyo fue notable. Él hace flamenco con el contrabajo y en medio del ímpetu llega a interactuar con la caja de resonancia para reforzar la interpretación.

Arnedo habló poco. “Buenas noches”, dijo al comienzo, antes de sentarse al piano. Después se acercó al micrófono para hablar de “la alegría del instante”, como si acabara de experimentar una epifanía. “Si viéramos la vida desde una perspectiva amplia, nos daríamos cuenta que el instante es infinito”. Y se regresó a darle sonido al aire.

Esta noche se presentará Edy Martínez y su quinteto de jazz.

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