Bono, en el teatro Apollo de Nueva York en 2012. Crédito: AP Photo/Starpix, Marion Curtis.

¿Por qué el odio a U2?

La banda irlandesa anunció que se presentará en Bogotá en octubre, y la preventa para el evento empieza hoy, 12 de junio. Como todo lo que involucra la banda, la noticia vino acompañada de olas opuestas de euforia y rabia. ¿Por qué suscita emociones tan fuertes?

2017/06/12

Por Ana Gutiérrez

U2 es una de las bandas más exitosas de la historia reciente. Ha vendido más de 170 millones de discos durante más de treinta años. El grupo, compuesto por Bono (Paul Hewson), The Edge (David Evans), Larry Mullen y Adam Clayton, acaba de anunciar que estarán en Bogotá el 7 de octubre como parte de su gira The Joshua Tree 2017.

El evento conmemora tres décadas del disco homónimo, el cual es una de sus obras más icónicas, y contará con la participación de Noel Gallagher, exintegrante de Oasis. La preventa empieza hoy, 12 de junio y sigue hasta el miércoles 14 de junio. La venta para el público general empieza el 15 de junio.

Sin embargo, la noticia encontró, además de la euforia de los fanáticos del grupo, una ola de rechazo. No es nada nuevo para U2.

Por ejemplo, en 2014 fue duramente criticada por distribuir gratuitamente, y sin previo aviso, su álbum Songs of Innocence a la librería de iTunes de 500 millones de usuarios en 119 países. Era parte de un trato con Apple, que pronto se vio obligada a agregar una sección especial en su página dedicada a cómo quitar el álbum de las listas de los usuarios.

Habitualmente son tildados de “la banda más odiada del mundo” por las redes sociales, a pesar de su éxito continuado. Su álbum de 2000, All That You Can’t Leave Behind, por ejemplo, vendió 12 millones de copias. Entonces la raíz de la rabia no puede ser la música de U2 como tal.

El toque mágico de Bono

El punto focal parece ser Bono, el cantante principal de la banda. Es un militante de las causas sociales, pero por su extravagante estilo de vida ha sido tildado de “pomposo”, “pretencioso”, “sermoneador”, “arrogante”, “presumido”, en resumen, es “un grupo con un líder incómodo, un personaje que cae mal” dice el periodista musical José Gandour.

Jaime Andrés Monsalve, el director musical de la Radio Nacional de Colombia, explica que a esa irritación se suma la sensación de que “se sale de los límites de lo que es una banda. Lo que molesta más es esa solemnidad. Sienten que son muy importantes porque hacen música pero al fin y al cabo es entretenimiento, no es ni salud ni comida ni otra necesidad”.

U2 siempre ha sido una banda abiertamente política, varios de sus éxitos tempranos como Sunday Bloody Sunday (1983), que habla del ‘Domingo Sangriento de 1972‘ en el cual murieron 14 personas en Irlanda del Norte, o Pride (1984) sobre Martin Luther King Jr. y el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos. También han participado en conciertos como Live Aid y Band Aid, que tienen fines caritativos. Pero cada vez es más difícil reconciliar el esfuerzo humanitario del grupo con sus ingresos.

El álbum gratis que distribuyó Apple, por ejemplo fue parte de un acuerdo lucrativo con el gigante electrónico, algo que se suma al tinte de comercial que empaña su imagen: “la militancia de Bono la consideran más bien artificial”, dice Monsalve. La gira de 2015 de U2 les valió 203 millones de dólares, recaudados de solo 75 conciertos. Antes de eso tuvieron uno de las giras más exitosas de la historia: una suma de 983 millones en 2011. Y eso es solo U2. Gracias a sus inversiones, Bono solo tiene por encima a Paul McCartney y Madonna en las listas de los músicos más adinerados del mundo.

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El paso del tiempo

U2 se fundó en Dublín en 1976. Su gira más reciente conmemora treinta años de su disco The Joshua Tree, uno de los grandes triunfos críticos y comerciales del grupo. Se están enfrentando a un espectro que agobia a todas las bandas de tanta duración: la edad. Lo que una vez fue popular o provocativo se ha vuelto trillado. Encima de eso deben competir con el legado de sus grandes éxitos. Tocarlos una y otra vez los vuelve aburridos, pero cambiar implica recibir críticas de quienes dicen que nunca llegarán a la altura de sus obras clásicas. "Hace por lo menos 20 años no hacen un disco como la gente espera. Entonces les toca recuperar su mejor trabajo, hecho hace 30 años, para recuperar popularidad, para recuperar credibilidad. Pero a la vez es fácil odiar una banda que acude a la nostalgia para ser querida" sentencia Gandour sobre la gira de 2017.

Además, dice Monsalve, no ayuda que los fanáticos que si tiene "los idolatran de una manera exacerbada. Es un poco repelente esa adoración”.

Por otra parte, esa antigua popularidad, ahora convertida en ubicuidad, hace fácil odiarlos por tendencia. Si U2 se vuelve en “la banda que todos oyen” la manera más fácil de diferenciar su gusto es odiarlos. O en las palabras de Monsalve, “una colega me decía que se había vuelto una moda hipster odiar a U2”.

Música tibia

“La razón por la que U2 es tan popular es que une a todo tipo de personas que normalmente nunca estarían de acuerdo” dice el periodista estadounidense Nico Lang. Sin embargo, cuando crean música diseñada para el consumo masivo, y “gustarle a todos, ya no le gusta a nadie” concluye Lang. En otras palabras la misma llave del éxito de la banda, sus enormes audiencias potenciales, hacen más fácil generar una reacción negativa. “Se genera con las bandas más populares, gente que hace resistencia a la ola, por disgusto a lo masivo” dice Gandour. Es música amena, divertida y altamente comercial, entonces está sobreexpuesta y sobrevendida, y los que no les gusta se destacan por encima del resto.

Monsalve hace eco a Lang, "se le ha dado una importancia que no tiene. Musicalmente puede ser una buena banda, seguramente lo es dada su trayectoria, pero es una banda como cualquiera y no merece la fama que tiene. No tomó ninguno riesgo, encontró una fórmula y unos éxitos. Es música tibia, no dan ni frío ni calor”.

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