Kronos Quartet

Un cuarteto de veras importante

Una noticia fabulosa para los melómanos de la ciudad.

2013/08/16

Por Alberto de Brigard. Bogotá

Hace un año pasó por Bogotá un cuarteto de cuerdas con nombre de espía británico, integrado por cuatro súper atractivas músicas que interpretan, con instrumentos eléctricos, arreglos pop de fragmentos bien conocidos de obras compuestas originalmente para todo tipo de conjuntos, entre ellos una que otra para dos violines, una viola y un chelo. Los entusiastas publicistas que promovían estas presentaciones no se contuvieron mucho: anunciaron que el público colombiano tendría la oportunidad de ver, y tal vez de oír, al “cuarteto más importante del mundo”. Independientemente de si después de la experiencia musical (¿y visual ) los espectadores que acudieron a ese llamado estuvieron de acuerdo con los avisos que los condujeron al teatro, no sobra aprovechar esa anécdota para reformular la pregunta de qué hace importante a un artista en esta era de la cultura-espectáculo. Uno estaría tentado a pensar que el Cuarteto Kronos, que nos visitará en septiembre, debería tener un puesto, por lo menos de semifinalista, en esa incesante competencia para escoger el cuarteto más... del mundo. Su carrera de cuarenta años ofrece todos los motivos para llenar esos puntos suspensivos con adjetivos como influyente, innovador, interesante, respetable, respetado (no es lo mismo, se sabe), sorprendente y otros.

Kronos nació en 1973 por iniciativa del violinista David Harrington, quien ha declarado que la experiencia de oír Ángeles negros de George Crumb, una pieza evocativa de la guerra de Vietnam en la que los integrantes de un cuarteto de cuerdas clásico deben interpretar sus instrumentos con una gran variedad de técnicas para ofrecer sonidos inusuales, pero además tienen que desplazarse por el escenario, lanzar exclamaciones y gritos, tocar platillos tibetanos y otros pequeños instrumentos de percusión, lo convenció de que había vida después de Bartók y Shostakóvich, cuyas obras solían poner el límite del repertorio de los cuartetos clásicos en ese momento.

En 1978 hubo grandes cambios: el conjunto se trasladó a San Francisco y los integrantes originales se dispersaron. Harrington invitó entonces a John Sherba (violín) y a Hank Dutt (viola), quienes todavía hacen parte de Kronos, y a la chelista Joan Jeanrenaud, que permaneció veinte años con ellos. A Jeanrenaud la reemplazaron, en 1999, Jennifer Culp y, en el 2005, Jeffrey Zeigler, quien se retiró el año pasado. A Colombia vendrá la más reciente adquisición del grupo: Sunny Yang, una chelista que por sus antecedentes (origen koreano, criada en Suráfrica, con formación musical en Inglaterra y Estados Unidos) parecería encarnar el espíritu pluricultural del grupo, y que se integró a Kronos en febrero de este año.

Tal vez el rasgo más característico de este cuarteto es su apetito por expandir su repertorio: en cuatro décadas han sido responsables de la composición, el arreglo o el estreno de más de ochocientas obras; el promedio anual puede ser el repertorio total de muchos artistas. Es posible que en el futuro algunas de esas composiciones continúen siendo ante todo curiosidades por fuera de la programación de las salas de conciertos, como el Segundo Cuarteto de Morton Feldman, estrenado por Kronos en 1983 y que probablemente esperará años a que haya otros músicos dispuestos a afrontar las cinco horas que requiere su interpretación; en cualquier caso es innegable que la divulgación de las obras de Philip Glass, Henryk Górecki y Stephen Reich se ha reforzado mucho gracias a los discos y presentaciones del grupo. Además, desde hace diez años patrocinan un proyecto permanente de apoyo a compositores menores de treinta años de todas partes del mundo; hasta ahora cinco compositores (tres estadounidenses, un mexicano y una israelí) han recibido esta beca, que también cuenta con el apoyo de la Universidad de California y de varios auditorios, entre ellos el Carnegie Hall.

Traer a estos artistas a Bogotá no es algo sencillo. Desde el 2010 la Sala de Música de la Biblioteca Luis Ángel Arango y la Orquesta Filarmónica de Bogotá hicieron aproximaciones independientes para incorporarlos en sus respectivas programaciones, sin mayor éxito. Cuando reiniciaron sus intentos el año pasado, al agente del grupo le llamó la atención la coincidencia de mensajes de interés de dos organizaciones colombianas en la misma semana y les contestó que Kronos estaba dispuesto a viajar a Bogotá, pero para hacer varias presentaciones, lo que estaba por fuera de las posibilidades presupuestales de ambas entidades. Después de búsquedas y desilusiones fue posible concretar el interés de otro participante: el Teatro Mayor; la cooperación de las tres entidades demostró ser efectiva: Bogotá tendrá cuatro conciertos del grupo, lo que ofrece la posibilidad de oírlos solos y en una obra con orquesta. Esta última se llama It got dark (Se oscureció) y la compuso Thomas Newman, quien ha sido nominado once veces al premio Oscar, la más reciente el año pasado por la música de la última película de James Bond. Por supuesto será la primera presentación de esta pieza en Colombia, así como lo será la de WTC 9/11 de Stephen Reich, que podrá escucharse en el exacto aniversario del ataque a las Torres Gemelas, que la inspiró.

En un año en el que la vida musical de Bogotá ha incluido la presencia de artistas de gran calidad, el Cuarteto Kronos se destaca sin duda entre los principales. Es famosa la frase de Goethe que comparaba el placer de escuchar un cuarteto de cuerdas con asistir a una conversación entre cuatro personas inteligentes. En este caso, no solo son inteligentes, son además inquietas, de mente abierta y políglotas. Difícil resistirse.

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