| 2016/01/08

David Bowie, repaso a un personaje ecléctico

por EFE y RevistaArcadia.com

2016/01/08

Por EFE y RevistaArcadia.com

El proyecto no está excento de polémica. Donny McCaslin, el jazzista neoyorquino cuyo trío acompaña algunas piezas del álbum, afirmó que la canción Blackstar (que dura diez minutos y da título a la producción) es una respuesta de Bowie al surgimiento de Isis. El vocero del cantante negó dicha afirmación, pero no parece descabellado para un artista que en distintas ocasiones admitió su atracción por las figuras autoritarias.

El músico británico David Bowie estrenó hoy el vídeo musical de su nuevo tema "Lazarus", parte de su vigésimo quinto álbum de estudio, Blackstar, que sale hoy al mercado coincidiendo con su 69 cumpleaños.

En el inquietante clip, de unos cuatro minutos de duración, Bowie aparece con los ojos vendados, levitando en la cama de un hospital psiquiátrico.

Es otra época para el artista británico que cada vez es más difícil de encasillar. En este trabajo lo acompaña una banda de jazz, pero hace más de 35 años sus intereses estaban con el pop, el rock y una corriente que nació en Alemania Occidental conocida como krautrock. Allí había elementos psicodélicos, electrónicos y hasta rock progresivo.

Bowie vivió a finales de los setenta en Berlín y durante este periodo trabajó de la mano con Brian Eno en tres producciones que más tarde serían conocidas como la Trilogía de Berlín: Low (1977), Heroes (1977) y Lodger (1979).

El primero de estos proyectos fue la gran ruptura, el punto a partir del cual los sonidos de Alemania empezaron a salir a otras partes del mundo. Canciones como Warszawa (Varsovia) o Art Decade experimentaron con lo instrumental y lo electrónico. El enfoque en el Ambient es uno de los sellos que Brian Eno dejó en este trabajo.

Iggy Pop también hacía parte de la historia. Vivía en el mismo apartamento con Bowie y este último llevaba varios años acompañándolo en la producción de sus álbumes. El británico ayudó a Iggy Pop a componer y producir Lust for life The idiot. 

De esa colaboración vinieron nuevas ideas. El single Heroes, que ha trascendido hasta hoy con su éxito, está inspirado en un affair del productor de Bowie, Tony Visconti, y toma parte del estilo de improvisación, el juego con las voces y algunos acordes de Success de Iggy Pop.

Dos años después llegaría Lodger, un álbum que no termina de encajar con la onda que traían los dos anteriores. Los elementos electrónicos siguieron presentes, pero la experimentación vocal fue más atrevida. African Night Flight, por ejemplo, juega con el ambiente que recrea los sonidos de la selva, hay coros y una letra frenética que se apresura por encima de todo.

En general, a la Trilogía de Berlín no le fue bien comercialmente. Lodger fue el más desperciado de todos por las ventas y la crítica, pero antecedió una década en la que Bowie alcanzó más fama internacional de la que ya tenía. 

Desde entonces, todo ha seguido cambiando. El rock siempre estuvo presente, en los noventa hubo más elementos electrónicos y en 2003 el cantante británico lanzó Reality. Pasarían diez años antes de que el artista realizara otra producción.  

The Next Day (2013) alcanzó el número uno en las listas británicas y desde entonces todo lo que haga el músico tiene el pronóstico de éxito que ofrece la madurez. 

El nuevo disco contiene siete canciones y dura un total de 45 minutos. El trabajo de Bowie mantiene el sonido característico del artista, al tiempo que añade nuevos matices al haber incorporado una banda de jazz.

"Lazarus" lleva el mismo título que el musical que Bowie estrenó en diciembre en Nueva York, inspirado en la película de ciencia ficción de los años setenta The Man Who Fell to Wearth (El hombre que cayó a la tierra).

Tony Visconti, productor del disco, ha afirmado que el trabajo ha estado influenciado, entre otros, por el rapero estadounidense Kendrick Lamar.

"Estuvimos escuchando muchos a Lamar. No acabamos haciendo nada parecido a eso, pero nos encantó el hecho de que Kendrick tenga una mente completamente abierta", señaló al "Daily Mirror".

El productor aseguró que uno de sus principales objetivos en esta grabación fue "evitar el rock and roll".