| 2015/10/19

“Los ruidos, los gestos y las vibraciones ahora sí son música”

por César Leonardo Rojas

2015/10/19

Por César Leonardo Rojas

El proyecto se aventura a su segundo año en Barranquilla. Lo concibió el músico y compositor Guillermo Carbó Ronderos como una forma de dar cabida a un género huérfano en la academia y su equipo está empezando a hacer los esfuerzos necesarios para que la música contemporánea gane nuevos espacios.

Durante dos días, por iniciativa de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, el Festival de Música Contemporánea MuAiO reunirá a músicos experimentados dentro y fuera del país para ofrecer conciertos y hablar de este género con los asistentes.

Las presentaciones se realizarán el 20 y 21 de octubre en las salas de teatro José Consuegra Higgins y el Teatro de Bellas Artes de la universidad. Se escucharán obras de la literatura vocal del siglo XX, como la del compositor italiano Luciano Berio, Sequenza III, para voz femenina, interpretada por la soprano barranquillera Zeidy Bornacelli. También hacen parte del repertorio las miniaturas para piano Klavierstüke Op. 3 del compositor rumano György Kurtág interpretadas por la pianista Jhany Lara; y el Studi Per Domani de Gian Francesco Malipiero, con Pedro Mejía al piano.

El maestro Carbó hablo con Arcadia para contar su experiencia alrededor de la organización del festival y explicar en qué consiste este tipo de música.

¿De dónde surgió la idea de hacer un festival de música contemporánea precisamente en Barranquilla?

La idea de llevar a cabo este proyecto conjuga varios aspectos. En primer lugar la ausencia de música contemporánea en el Atlántico es un asunto negativo en el sentido en que yo considero que este género es tan o más importante que cualquier otro género musical. Lo digo porque la música de nuestro tiempo es supremamente necesaria para reconocernos a nosotros mismos en esta época y nos ayuda a proyectarnos mejor a futuro.

Si bien en el pasado ha habido presentaciones de algunos autores e intérpretes, nunca se había planteado la posibilidad de dar a conocer el género de forma masiva.

¿Por qué no hay espacios para exponer el género?

La música contemporánea tiene un alto grado de potencial formativo. Pero montar una obra de estas características es supremamente exigente. Y en las escuelas de formación se tiende a evitar por lo difícil que es orientar a alguien en este tipo de música.

La academia, en términos generales, no acude a la música contemporánea como una forma de buscar su calidad formativa. Y ha ocurrido con otros géneros en el pasado. Pasaron muchos años antes de que en las escuelas de música se empezara a enseñar jazz como un área independiente y con mucho potencial creativo.

La música contemporánea propicia eso y este festival surge como una necesidad por cubrir esos dos frentes: la ausencia de una escuela y de espacios para su difusión, y la importancia a nivel formativo.

Pero a simple vista, el que se acerca por primera vez a este género podría decir que se trata de música clásica.

En el fondo, la música contemporánea es música clásica vista desde el punto de vista de género.

La música clásica tiene muchos siglos de antigüedad y muchas formas de expresión. Ha evolucionado, como género, por distintos periodos y se va reacomodando al sentir del ser humano en un contexto específico. Hay similitud en el sentido en que es música clásica del momento.

Hay tres características fundamentales para identificar y entender la música contemporánea. Arranca en vísperas del siglo XX a partir de la emancipación de la forma. La estructura orgánica de las obras estaba predefinida por unos esquemas, podía ser una sonata, una fuga, un concierto o una suite, por ejemplo. El compositor vertía su imaginación en el marco de esa forma.

En el siglo XX, el compositor se libera de esta forma, de este paradigma, y de acuerdo a su capacidad creativa puede acudir a formas impredecibles o variadas.

La otra característica es la reivindicación del timbre en la música. Es uno de los elementos más importantes acompañado de la altura, la duración y la intensidad. Pero el timbre es susceptible de ser creado. La música del siglo XX tiende mucho a explorar esa cualidad. Y eso permite procesar el sonido de otra forma. El músico puede explorarlo en el laboratorio, estudiar las ondas y alterarlas, incluso en los instrumentos tradicionales.

Y por último, el otro elemento es la disgregación de los estilos. Si anteriormente los periodos eran centenarios, en el siglo xx las tendencias se multiplicaron y se vino una cascada de propuestas muy diversas que reflejan la característica de la música de esta época, que se identifica por una ausencia de parámetros establecidos por las corrientes estéticas de la música romántica.

Entonces aquí todo el tiempo hay experimentación

El discurso contemporáneo es mucho más abstracto, no tiene un marco definido, no necesariamente tiene acordes, la melodía puede ser una sucesión de sonidos en el tiempo. Es una exploración incesante hacia lo desconocido.

Y ante algo tan salido de lo tradicional, ¿Cómo formar públicos?

Es muy difícil porque no hay escuela. No hay una facultad donde se enseñen este tipo de cosas. No la había, aquí en la Universidad del Atlántico estamos empezando a hacer énfasis en este género. Buscamos apoyo de algunos músicos extranjeros y locales.

Y para acercar al público también queremos mostrar que esta música se hace aquí. Parte de las dificultades de realizar un festival de estos es la parte financiera, buscamos alianzas y este año realizamos el MuAiO con la Universidad de Caldas que tiene un Ensamble de Música Contemporánea.

Pero en general es un reto muy grande. Hay elementos que son demasiado innovadores. Los ruidos, los gestos, las vibraciones, todos los sonidos que en una época no se consideraron música ahora sí tienen espacio. Y ahí se ve de todo en el público. Lo reciben con sorpresa, con entusiasmo y a veces con cierta duda. Y la idea es un poquito eso, crear público e informar que hacemos parte del presente y el presente es esto.

*El audio que se reproduce en el encabezado de esta entrevista es el tema Intersecciones de Matías de Roux, interpretado por el Ensamble de Música Contemporánea de la Universidad de Caldas. La imagen, por otro lado, es de AMERNET, cuarteto de cuerdas estadounidense invitado a la edición del año pasado.