Pancho Villa, sobre su caballo Siete Leguas, frente a sus Dorados en Ojinaga, 1914. Archivo General de la Nación de México.

Charros contra nazis: el ejército olvidado de México

Durante la Segunda Guerra Mundial, el mexicano Antolín Jiménez creó la "Legión de Guerrilleros Mexicanos". Un nuevo documental alega que se preparaban para defender contra un eventual ataque de Hitler.

2016/11/16

Por Martin Reischke / Deutsche Welle

Aunque el Tercer Reich nunca se extendió hasta Latinoamérica, parece que por lo menos México estaba bien preparado para una posible invasión alemana. A partir de 1942, un ejército de 150,000 jinetes –o charros, en la jerga mexicana– se entrenaba cada semana para poder contrarrestar a los nazis en caso de que pisaran tierra de su patria. Así lo cuenta la película Matria del director Fernando Llanos, premiado como mejor documental en el Festival de Cine de Morelia, que recien llegó a salas mexicanas.

El ejército de los charros, mejor conocido como la Legión de Guerrilleros Mexicanos, fue sólo uno de los tantos proyectos –aunque tal vez el más extraño y ambicioso– en la larga vida de Antolín Jiménez (1890-1975), el protagonista del documental y abuelo de Llanos. El filme es producto de una larga investigación de quién fue el misterioso Jiménez.

La idea para la película nace de la curiosidad de su director. En un acto de rebelión contra su familia, donde hablar de su abuelo siempre fue un tabú, saca a la luz la fascinante historia de la vida de su ancestro. Destruye la imagen heróica de la cabeza de familia y nos presenta un retrato con unas carácterísticas lúcidas y otras muy oscuras. "Si tuviera que resumir la vida de mi abuelo, usaría su eslógan ‘Todo por la patria‘", dice Llanos. "No porque era el más patriótico del mundo, sino porque tenía un gran cariño por esta tierra."

De joven luchó como teniente coronel bajo Pancho Villa en la Revolución Mexicana. Después de la revolución trabajó como recaudador de impuestos, fundó una editorial, entró al mundo de la masonería y se involucró en la fundación del Partido Revolucionario Institucional (PRI). También llegó a ser representante en la Cámara de Diputados tres veces y presidente de la Asociación Nacional de Charros.

Cuando México declaró la guerra a los países del Eje en mayo de 1942 tras el ataque alemán a dos petroleros mexicanos, Jiménez aprovechó su cargo como presidente de la asociación para organizar su ejército de charros. Contaba con el respaldo del entonces Presidente mexicano Manuel Ávila Camacho y el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que les dio asesoría militar a los jinetes. Según recortes de prensa, participaron unos 150,000 charros de todo el país en la iniciativa. Sin embargo, estas cifras no se han podido corroborar con fuentes oficiales.

"La Sedena no me quiso dar ningún tipo de información, porque no les conviene hablar de iniciativas donde hay guerrilleros en este país", dice Fernando Llanos. La Legión de Guerrilleros Mexicanos desparece de la prensa en agosto 1943, un mes después de la partida del Escuadrón 201, una unidad mexicana de combate aéreo que participó en la Segunda Guerra Mundial en las Islas Filipinas.

Tras descubrir el papel de Jiménez de defensor de México –ya sea por razones patrióticas o motivos políticos– Llanos se dedicó a diseccionar las relaciones privadas y familiares de su abuelo. Lo dibuja como un hombre distante, que vivía en un mundo aparte y tenía un secreto personal del cual nadie de la familia quería hablar. Un hombre que se supo posicionar y reinventar, pero que como político tuvo pocos logros. Era tan bueno en promocionarse que fue hasta el final de sus investigaciones que Llanos se dio cuenta de que Jiménez era un charro de banquete; nunca había hecho más. 

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