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Correo del mes

2012/10/31

Como Arcadia ha hecho múltiples referencias al médico, etnólogo, lingüista y humanista Paul Rivet (1876-1958) y ha ligado su nombre, como en vida lo estuvo, al del antropólogo Reichel-Dolmatoff, conocido como el fundador de la antropología en Colombia, quisiera aclararles lo siguiente: 1) Que si bien el Dr. Rivet  participó en la lucha antifascista, antes de 1940, como presidente del “Comité de vigilancia de intelectuales antifascistas” (Comité de vigilance des intellectuels antifascistes, CVIA), fundado en marzo de 1934, él ?–como pacifista– se retira de este comité después de la “Crisis de Múnich” en noviembre de 1938 y, a partir de ese momento, permanece al margen de las actividades realizadas por el CVIA. 2) Que en la lista de los miembros del CVIA no aparece registrado, ni antes de 1938, ni después de esta fecha, el nombre del antropólogo Reichel-Dolmatoff. 3) Que si bien, en junio de 1940, con motivo de la caída de Francia, el Dr. Paul Rivet le dirige una carta abierta de protesta al mariscal Petáin por “someter a Francia a los designios del Reich”, el Grupo de Resistencia del Museo del Hombre (hoy conocido como le Réseau du Musée de l´Homme) no se establece y comienza a operar como tal sino en octubre de 1940. 4) Que el grupo de Musée de l’Homme se organiza, entonces, en torno a la figura del joven etnólogo, de origen ruso, Boris Vildé y según testimonios de los integrantes, el profesor Rivet no asume un rol protagónico en las actividades llevadas a cabo por los integrantes del grupo. 5) Que en la copiosa biografía que hoy existe sobre la labor de resistencia llevada a cabo por el Réseau du Musée de l´Homme, no aparece citado, en ningún momento, el nombre del antropólogo Reichel-Dolmatoff, sobre todo si este se exilió en Colombia a partir de 1939, antes de la caída de Francia, en junio de 1940.

Con esta aclaración mi propósito no ha sido restarle méritos a la inconmensurable contribución del Dr. Rivet y del antropólogo Reichel-Dolmatoff a la antropología en Colombia, sino señalar la importancia de un conocimiento preciso de los datos históricos para así llevar a cabo una interpretación justa de los acontecimientos, e indirectamente de las figuras que, de una forma y otra, los protagonizaron.

Gloria Guardia

Escritora / Académica de la Lengua

Vicepresidenta, PEN Internacional


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Decía Marta Ruiz en su columna de Arcadia al enumerar algunos feminicidios de los últimos días, que tal vez los hombres tienen una ira antigua, remitiéndose al texto de Jack Holland, un escritor irlandés que terminó de corregir en su lecho de muerte un libro llamado Misoginia: el prejuicio más viejo del mundo.  Pues bien, propongo que este no sea un asunto que se responda solo con condenas sino con compasión, es decir, con voluntad de ponerse del lado del otro, para entenderlo y ayudarle. Algo pasa, que además se agrava, en la medida en que las mujeres han construido más oportunidades, más libertad, más autonomía. ¿Por qué no preguntarse por ese modelo patriarcal que condena también a los seres masculinos, excluidos hoy de casi todos los programas de atención y asistencia social y, peor aún, sujetos de tan poquísimas investigaciones y reflexiones? ¿Por qué las evidencias de este desequilibrio, el número de violaciones, el número de hombres guerreros y hombres muertos, de hombres viviendo en la calle, no nos ponen en ese otro lugar y con generosidad y amor decidimos de verdad trabajar por la equidad de género? Propongo que si hablamos de equidad de género se incluya también a los hombres y no sea un asunto que haga énfasis solamente en las mujeres.

Lucía González

Coordinadora

Proyecto EQUIDAD

Centro de Fe y Culturas

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