Plano topográfico de Bogotá de comienzos del siglo XX. Foto: Guillermo Torres.

El Bronx no es ningún accidente

El arquitecto Carlos Niño explica cómo una serie de circunstancias históricas y urbanísticas crearon las condiciones para que apareciera la zona donde, a escasas cuadras del palacio presidencial, operaba una de las redes delictivas más macabras del país.

2016/05/31

Por revistaarcadia.com

El operativo de 2.500 hombres liderado por el alcalde Enrique Peñalosa contra las estructuras criminales del Bronx, sector entre las calles 9 y 10 y las carreras 15 y 15ª, confirmó lo que ya muchos creían o sabían: que en aquellas cuadras, tan cercanas a la Plaza de Bolívar, se extendía una red delictiva de proporciones escabrosas: explotación sexual infantil, trata de personas, caletas de drogas, venta de armas, casas de tortura.

Además de asistir a los habitantes de la calle y a las víctimas de abuso sexual, el camino a seguir, dice Daniel Mejía, secretario de Seguridad, es demoler algunas de sus estructuras para iniciar un proceso de renovación urbana. Un proceso en el que seguramente desaparecerá buena parte de la historia de la ciudad, una que, de la mano del arquitecto Carlos Niño, Arcadia buscó recuperar para entender el origen del Bronx.


El arquitecto Carlos Niño. Foto: Guillermo Torres.

Así que, ¿cómo apareció esta zona y su antecesor inmediato, la calle del Cartucho?

Para entender al Bronx hay que remontarse a la época de la colonia y, específicamente, al comercio. Desde ese entonces hasta mediados del siglo XIX, el principal mercado de la ciudad se encontraba en la Plaza Mayor, más adelante nombrada Plaza de Bolívar. Hacia 1864, después de sendos debates a propósito de los problemas de salubridad que causaba tener un mercado en el corazón de la ciudad, este se traslada 200 metros al oeste, a la plaza de la Concepción.

“En los cuarenta y cincuenta, sin embargo, esa zona ya era muy tenaz. Había ladrones, congestión, desorden, y es por eso es que en 1953 Rojas Pinilla decide romper la carrera décima, que solo era de 7 metros de ancho. Lo que hace entonces es reemplazarla con una de 40 metros, tumbando varios edificios, entre ellos el mercado de la plaza de la Concepción”, explica Niño.

El mercado de la ciudad se traslada al lado de la Plaza España (hoy zona aledaña al Bronx), al colegio Agustín Nieto Caballero. Allí no dura mucho, pues en los sesenta abre Corabastos, en el occidente, pero sí queda en la zona, como dice Niño, “la memoria, el impacto”. El mercado, dando tumbos por toda la ciudad, va dejando las secuelas en zonas donde, por culpa de su congestión y agite, resulta ideal para las actividades ilícitas.

Pero el Cartucho, que nace en los años ochenta, y el Bronx, que hereda las actividades ilícitas del primero a comienzos del siglo XXI, no solo surgen a partir de los restos que deja el mercado en las inmediaciones de la Plaza España y de la Plaza de la Concepción, a escasas cuadras. Surge, también, gracias a la plaza de San Victorino y San Andresito.

“Desde la colonia San Victorino ha sido el punto más intenso de Bogotá. En ningún otro lugar del país se venden más mercancías que allí -dice Niño-, la señora que va a hacer la fiesta de su hija compra ahí, al igual que los comerciantes de Ibagué, Villavicencio, de fuera de la ciudad. Se trata de una plaza cuyo camino (hoy calle 13) hacia Facatativa, Fontibón, Honda, Cartagena y Madrid, España, era el cordón umbilical del país con el Imperio y con el mundo, y por eso siempre hubo congestión y ladrones”.

El desmantelamiento del mercado de la Plaza España coincide, además, con la aparición en los años sesenta de los primeros San Andresitos. Así, el comercio (San Victorino), el poder (Plaza de Bolívar) y la ilegalidad (San Andresito) confluyen y aparece, en su punto intermedio, el Cartucho y el Bronx. El “sifón del país”, como dice Niño.

Para el arquitecto, la situación se complica con la aparición de las mafias, que se aprovechan de ese vacío y dejan a una serie de individuos que ya, difícilmente, se pueden recuperar. “El alcalde dice que no está contra indigentes sino contra las mafias, pero uno no sabe. Cuando él limpió el Cartucho y creó el Parque Tercer Milenio, el distrito adelantó programas de resocialización pero eso es muy difícil, pues se trata de personas que llevan décadas con el bazuco. Quizá, si somos optimistas, el 30 por ciento quiere salir adelante, pero al resto ni se les ocurre”.

Ahora que la Alcaldía piensa renovar el sector, Niño concuerda con que ese es el paso a seguir. Pero cree que no solo se puede tratar de arreglar las calles: “Peñalosa debe coordinar a las diferentes secretarias pues la renovación urbana no es solo un tema de calles, sino social, económico, de oportunidad de trabajo. Es un tema difícil, pero hay que intentarlo”.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación