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En defensa de la mujer

Arcadia repudia la violación y el asesinato de Rosa Elvira Cely, y conmemora a todas las mujeres víctimas de violencia de género.

2012/06/01

Por Revistaarcadia.com.

El intelectual mexicano Octavio Paz escribía en “El laberinto de la soledad”: “Ni la modestia propia, ni la vigilancia social, hacen invulnerable a la mujer. Tanto por la fatalidad de su anatomía ‘abierta’ como por su situación social —depositaria de la honra, a la española— está expuesta a toda clase de peligros, contra los que nada pueden la moral personal ni la protección masculina. El mal radica en ella misma; por naturaleza es un ser ‘rajado’, abierto. Las mujeres son seres inferiores porque, al entregarse, se abren. Su inferioridad es constitucional y radica en su sexo, en su "rajada", herida que jamás cicatriza”.

Paz, influenciado por un país eminentemente machista, escribió este texto en 1950 con un un tono de superioridad masculina, pero su planteamiento era válido: la mujer, por su anatomía, es vulnerable, su cuerpo es frágil y está diseñado para ser invadido en cada relación sexual; en ese sentido, está expuesta a toda clase de peligros.

Esta vulnerabilidad fisiológica ha llevado a que, histórica y culturalmente, la mujer haya sido utilizada, abusada, sometida y reducida por el hombre, y con respecto a esto Paz añade: “En un mundo hecho a la imagen de los hombres, la mujer es sólo un reflejo de la voluntad y querer masculinos. La feminidad nunca es un fin en sí mismo, como lo es la hombría. El secreto debe acompañar a la mujer. Pero la mujer no sólo debe ocultarse sino que, además, debe ofrecer cierta impasibilidad sonriente al mundo exterior. Ante el escarceo erótico, debe ser ‘decente’; ante la adversidad, ‘sufrida’”.

Según la revista Semana, el Estudio sobre tolerancia social e institucional a la violencia basada en género, auspiciado por el Fondo de las Naciones Unidas, publicado en el 2010, demuestra que los roles de ambos sexos se mantienen intactos en el imaginario de los colombianos.  Por esta razón, a pesar de que el género femenino ha intentado superar esa fragilidad física y social a lo largo de la historia, en la medida en que la mujer obtiene mayor autonomía y libertad, el hombre se siente más amenazado y responde con mayor agresión y resistencia. Y entonces, nuevamente, la mujer debe callar y aguantar.

Según esto, parece que aún faltan siglos para conformar una sociedad realmente igualitaria, y por eso es relevante abrir espacios que permitan proponer alternativas para lograr transformaciones sociales. Uno de estos espacios fue el plantón –organizado por estudiantes universitarias y colectivos feministas– que se llevó a cabo el domingo 3 de junio, 2012, para rechazar la muerte de Rosa Elvira Cely y protestar en contra de la violencia a la mujer.

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