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¿Qué va a pasar con los grafiti de Bogotá?

Una imagen en redes sociales ha causado revuelo porque presuntamente muestra a tres funcionarios de la nueva Alcaldía de Enrique Peñalosa borrando un grafiti en la Avenida El Dorado. Aunque ya se desmintió la participación del nuevo gobierno, el episodio reinició un debate que a todas luces todavía divide al público.

2016/01/05

Por Revistaarcadia.com

La imagen apareció en Facebook el 4 de enero y desde entonces ha sido compartida cientos de veces. Aunque su autor no citaba fuentes oficiales, eso no impidió que en menos de 20 horas volviera a suscitar la vieja discusión en torno al valor del grafiti y del arte urbano.

De ambos bandos, surgieron mensajes que denotan indignación. “Tomen a su Peñalosa, no lleva una semana y ya empezó a tirarse las cosas decentes de la ciudad”, escribe un usuario. Otro usuario contesta: “Si que Pinte los grafitis que en su mayoría son pésimos. Bien [sic]”.

El asunto de la imagen que circuló en redes, sin embargo, ya se esclareció. No se trata de una medida por parte del gobierno de Peñalosa, sino de unos artistas que trabajan de la mano del Idartes interviniendo una serie de espacios en la 26 con murales de hasta 200 metros. “Esto es una estupidez –afirmó a Arcadia Lesivo, uno de los artistas que está participando en la intervención–: porque la base es azul celeste, la gente asumió que era de Peñalosa, pero estamos recuperando la pared. La imagen en redes solo quería generar polémica”.

La polémica que el post provocó en Facebook es entendible. Cuando Rafael Pardo asumió la alcaldía temporalmente en marzo de 2014, una de sus primeras medidas fue mandar borrar los grafiti no autorizados de la 26. Su decisión, tomada en conjunto con la Policía Metropolitana, obedecía a que, por culpa de la laxitud del decreto que fomenta la práctica de grafiti en áreas designadas, se habían presentado “abusos tremendos”. El decreto en cuestión es el 075 del 22 de febrero de 2013, que surgió como consecuencia del asesinato por parte de la policía del grafitero de 17 años Andrés Felipe Becerra en 2011.

La gran pregunta ahora es qué postura va a asumir la Alcaldía de Peñalosa en cuanto a las intervenciones artísticas en el espacio público. “El grafiti es una moneda con dos caras –explica Clarisa Ruiz, la Secretaria de Cultura de la administración de Gustavo Petro–, creo que ese es un tema muy clave, donde se puede ver el talante de las administraciones. Aspiro que los que ahora llegaron al poder no vayan a hacer lo que en ese momento hicieron el general Palomino y su hermano, que fue pintar las paredes. El grafiti hoy hace parte de una corriente mundial de estética que busca que las expresiones estén en el espacio público, y eso tiene que ver con una manera de ver la vida”.

Uno de los integrantes del colectivo de arte urbano Toxicómano concuerda con Ruiz y, además, enfatiza que es un sinsentido la eliminación del grafiti. Por su misma naturaleza, este surge desde lo clandestino y es imposible de erradicar: “Pensaría que si el nuevo alcalde quiere borrar las intervenciones no funcionaría. No sería una buena política tapar la ciudad y volverla gris. Ya vivimos en otros tiempos y los jóvenes tienen otras dinámicas en la cabeza, y si los que están a cargo no se dan cuenta de eso, van en contravía de lo que está sucediendo actualmente”.

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