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Falleció Rafael Baena: escritor, periodista y fotógrafo

Se crio en el periodismo pero un día se acordó de que había llegado allí para formarse en la escritura. Empezó a hacer novelas y no dejó de hacerlo hasta este año. El 14 de diciembre falleció en Bogotá Rafael Baena.

2015/12/14

"Durante medio siglo fui uno de esos tipos que desean escribir pero no tienen nada que decir. Ningún tema ni ningún personaje acudieron en mi auxilio para sacarme del marasmo en que se convierte la profesión de periodista tras varios lustros de borronear cuartillas en un vano intento de ordenar el caos del día a día. Pero de repente, una tarde, al apearme de un caballo que me había regalado unas horas de felicidad, le di unas palmadas de agradecimiento en el cuello y le prometí que si algún día escribía literatura sus congéneres serían protagonistas de primer orden".

Así introduce Rafael Baena al lector de ¡Vuelvan caras carajo! (2009), esa novela histórica en la que Baena narra la historia del capitán Juan José Rondón, llanero que cruzó la cordillera oriental de los Andes en compañía de sus lanceros e hizo historia en el Pantano de Vargas, luego la historia lo olvidaría a él. Dos años antes, Baena publicó Tanta sange vista, la opera prima en la que hablaba de la guerra de los mil días y que acaba de ser editada en formato de novela ilustrada por Rey Naranjo.

En efecto, el sincelejano Baena fue un escritor tardío. Empezó a trabajar en el periodismo después de estudiar Economía, Historia y Derecho. Hizo parte de la redacción de Diario Del Caribe, Antena y Cambio 16 (a la postre revista Cambio). Trabajó con Daniel Coronell en Noticias Uno, fue reportero de El Espectador y Cromos y editor de la revista Credencial. En muchos de estos medios ejerció como fotógrafo al tiempo que cumplía con el día a día detrás de una máquina de escribir.

Según le contó al editor y comentarista editorial Carlos Almeyda, empezó a escribir mientras trabajaba en Credencial, cuando se sintió preparado. Además de los dos libros ya mencionados, escribió Samaria films XXX (2010), La bala vendida (2011), Siempre fue ahora o nunca (2014), Ciertas personas de cuatro patas (2014) y el recién publicado La guerra perdida del indio Lorenzo (2015).

Rafael Baena sufría de epoc, una afección pulmonar crónica que obstruye las vías respiratorias y es degenerativa. Según le contó al periodista Edgar Artunduaga, tenía que hacer ejercicio por prescripción médica pero siempre con un tanque de oxígeno. El viernes pasado estuvo en la librería Luvina presentando su más reciente libro.

Hace no mucho tiempo, Rafael Baena reseñó para Arcadia un libro de Juan José Hoyos, Sentir que es un soplo la vida. Decía el sincelejano que:

"En aquel tiempo (el de Hoyos) el principal objetivo del oficio era imprimir noticias lo más rápido posible, hacerlo bien, con buena letra y mejor ortografía. Y cuando un reportero lograba que sus textos tuvieran cierto valor agregado, ese ‘algo’ que trascendía las urgencias de la hora del cierre, era convertido en cronista".

Baena también fue de esos, fue periodista, fotógrafo y novelista. Los tres gremios van a extrañarlo.

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