Marcha de maestros, Bogotá 2015. Foto: Iván Valencia

"Los profesores tienen los mismos salarios y condiciones de hace 30 años"

A propósito del paro nacional de profesores del primero de junio, hablamos con Roberto Palacio, quien enseñó Filosofía a nivel universitario durante casi dos décadas, sobre las dificultades que enfrentan los docentes colombianos.

2016/06/01

Por Revistaarcadia.com

Cerca de 300 mil maestros protestaron la política educativa colombiana el primero de junio. La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) se manifestó en un paro el año pasado, después del cual lograron algunos acuerdos, pero volvieron a marchar por su descontento con varios puntos, en especial con la prestación de salud. La nivelación salarial es otro de los temas discutidos. En enero de este año, el presidente Juan Manuel Santos, en compañía del presidente del sindicato, Luis Grubert, anunció que el alza de los salarios en 2016 sería del 9,77 %, pero algunos docentes consultados aseguran que ese incremento todavía no se ha materializado. Por otra parte, las últimas cifras estiman una media nacional de 22 estudiantes por profesor, 19 en colegios privados y 24 en colegios públicos.

Hablamos con Roberto Palacio del tema.

¿De dónde nacen los problemas que enfrentan los profesores colombianos?

De varias vertientes. Primero, está la económica. En los últimos treinta años hemos visto el florecer económico de muchas instituciones relacionadas con la educación, se han vuelto negocios en los cuales invertir. Pero ese crecimiento no ha impactado de manera significativa las vidas de los profesores. Entonces los padres pagan dos millones, y eso para un colegio que no está entre los mejores, y lógicamente esperan un resultado correspondiente, pero eso es imposible mientras los profesores tengan los mismos salarios y condiciones de hace 30 años.

Eso tiene mucho que ver con la posición del maestro en la sociedad, nos pegamos a una lógica anticuada que dice que un docente no es un profesional completo como lo sería un médico o un abogado. Somete al profesor a una paradoja: les exigen mucho más pero sin darles igualdad de condiciones.

Eso está inscrito a un nivel institucional. La ministra de educación, Gina Parody, señala la jornada de seis horas de los docentes, en vez de ocho horas, como para decir “no se quejen” pero son seis horas dentro de un aula con veinte niños entre cuatro y dieciocho años. Quisiera ver a un ejecutivo enfrentarse a un reto de ese tamaño. Eso hasta tiene un efecto sobre la salud.

Ya que menciona la salud, el paro enfatiza la necesidad de un servicio de salud digno.

Sí, hacer el trabajo docente a diario impacta la salud física y mental. No ayuda la percepción que se tiene, que es un trabajo fácil, y no existe igualdad de condiciones. La salud mental tampoco se percibe como igual de importante a la salud física. Enseñar implica el nivel de estrés de una presentación permanente, pero con más presión, porque no solo se deben producir resultados, se debe captar la atención de los niños. Uno debe competir con mil influencias, como televisión y YouTube, que les dan entretención. No es culpa de ellos, el internet ejerce mucha influencia, pero es difícil. Un profesor tiene que trabajar para crear una sensación de pertenencia dentro del aula y pertinencia de la información, mientras lucha contra las presiones sociales y económicas, encima de competir por la atención de sus estudiantes.

¿Qué cambios se deben hacer?

Viene a la mente Ecuador. En su plan de desarrollo le pagan a todos sus docentes, por más remotos que estén, un mínimo de tres mil dólares. Eso elimina algunas presiones y atrae a los mejores profesionales porque se vuelve más competitivo. Se deben hacer cambios estructurales, un ministro que no sea administrador, sino experto en educación, que sepa lo que es estar en un salón con todos esos niños gritando al tiempo. Es una situación muy compleja, y la sociedad no resuelve esos problemas hasta que alguien bloquea una calle o hace un paro para que ponga atención. 

Los docentes de Antioquia manifestaron su apoyo al proceso de paz como parte del paro.

En respecto a la paz, mucho creen que llega aquí firmada y resuelta, pero se necesita un cambio de mentalidad para que funcione. Debemos poner todos los oficios en igualdad de condiciones, poner con un sueldo justo. Hasta que asumamos seriamente estos retos, la paz seguirá siendo una realidad lejana y externo. No quiero tomar partido político, lo que quiero decir es que es absurda la desigualdad, que descalifiquemos la importancia de unos empleos sobre otros. Eso hace mucho daño.

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