Miguel Botero García. Archivo particular.

El premio de novela Spiwak Ciudad de Cali fue para un escritor colombiano

El paisa Miguel Botero García fue el ganador de este galardón con la novela ‘Sueño blanco’. Cuenta que la escribió mientras se ganaba la vida vendiendo empanadas en la Feria San Telmo de Buenos Aires.

2016/08/10

Por LUCY LORENA LIBREROS

Miguel Botero empacó en su mochila de trotamundos, rumbo a Buenos Aires, la vaga idea de contar una historia que dejara testimonio de sus años de adolescencia en la Medellín de los años 80. Corría el 2006. La idea era viajar por la Argentina. Conocer y escribir. Escribir como si se tratara de la última cosa que uno pudiera hacer en este mundo.

Pero había que rebuscarse la vida de alguna forma. Y él, que se defendía “un poquito con la cocina”, aprendió a preparar empanadas argentinas. Al comienzo fueron un desastre, dice. Pero con el pasar de los días “cogieron fama”. Tanta, que convencido por unos amigos se vio de repente, los fines de semana, con un puesto de empanadas en la Feria de Sal Telmo, viejo barrio de Buenos Aires.

De lunes a viernes el oficio era otro: teclear, escribir. Y así hasta que la historia en ciernes que había partido desde Colombia pronto tomó forma y se hizo nítida. Era la de un chico, de quien nunca sabremos su nombre, que poco a poco, frente a sus lectores, se va despidiendo de la niñez para hacerse hombre, al lado de sus amigos del barrio, en una Medellín acosada por las bombas, los asesinatos, los carteles. “Algo de eso tiene, claro. Porque está narrada entre comienzos de los 80 y mediados de los 90, pero claramente la intensión no era hacer otra novela más sobre la violencia”, asegura Miguel.

La novela terminaría por escribirse tres años más tarde. La bautizó Sueño blanco. Sin más pretensiones que desaguar la memoria de tantas cosas por recordar de esos tiempos, Miguel la olvidó varios meses y solo volvió a recorrer sus páginas y a pulir cuando se enteró de un premio, el Spiwak de Novela Santiago de Cali, que convocaba a autores de la cuenca del Pacífico americano, de Canadá hasta Chile.

El premio, liderado por la Fundación Spiwak, exigía el envío en un sobre bajo un pseudónimo. Miguel eligió “espontáneamente” Astromelio. Y fue solo anoche, durante la gala de premiación, que los jurados se enteraron que el ganador de la primera versión de este concurso, que convocó 280 manuscritos inéditos, era en realidad un joven de Medellín de 39 años llamado Miguel Botero García.      

El hombre vive a las afueras de la capital paisa y se gana la vida diseñando mapas para ingenieros y arquitectos. Aprendió a hacerlos como casi todo lo que ha hecho hasta ahora: como autodidacta. “Vi cómo se hacían a través de tutoriales de internet. Trabajo en eso en las mañanas. Y el resto del día lo dedico a escribir. Durante los últimos doce años me la he pasado consiguiendo trabajos que me permitan eso, tener una entrada para resolver la vida doméstica, para poder pasar el resto del tiempo haciendo lo que verdaderamente me gusta, escribir. Este es mi primer libro”.  

El jurado, que lo premió con US$50.000 y la publicación de la novela a cargo de la editorial Siglo XXI, estaba integrado por los escritores Leonardo Padura, de Cuba; Sergio Ramírez, de Nicaragua; Rosa Beltrán, de México; Noé Jitrik, de Argentina; y Darío Jaramillo Agudelo, de Colombia, quienes sesionaron durante el pasado fin de semana en Cali para elegir la novela ganadora.

Uno de ellos, Leonardo Padura, relata cómo se cocinó el fallo: “Al concurso se presentaron 280 novelas. Hubo una preselección y nos entregaron a los cinco jurados 16 de ellas y al final votamos por una sola. Leímos novelas muy diversas con un nivel de escritura muy profesional; había mexicanas, colombianas, chilenas y hasta de un cubano que vive en EE.UU. Este premio convocó a autores con temas muy diversos, desde temas de carácter existencial, épicos y hasta temas sociales. Es muy diverso el diapasón del universo de los autores”.

Rosa Beltrán, escritora mexicana, resaltó que un tema muy presente en casi todas las obras era la violencia. “En todas sus formas. Sin duda, es una fijación, una preocupación presente en todos nuestros países”. 

Esta primera versión del Premio Spiwak, que antecede a la Feria Internacional del Libro de Cali, se realizan en el marco de ‘Tenemos la Palabra’, temporada literaria que se tomará a la ciudad en los próximos tres meses.

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