La propuesta de retirar el término fue de miembros de diferentes comunidades judías de España por considerarla "una palabra ofensiva".
"Hoy día, aunque se utilice peyorativamente sin querer ofender a los judíos, lo cierto es que ofende", añaden.
La contestación de la RAE, si bien se refería a este caso concreto, simplemente reflejó la postura hasta ahora inamovible sobre términos que puedan resultar ofensivos para alguien.
Esta es la razón por la que con cierta frecuencia encontramos en los medios de comunicación noticias sobre palabras incluidas o nuevos significados de palabras que ya figuraban, pero nunca leemos noticias de palabras que se quiten por otra razón que no sea su desuso. Es que ello no sucede, según las autoridades de la RAE.
A partir de la próxima edición del diccionario también se marcará el carácter histórico.
Sólo las muy antiguas, "en general anteriores al siglo XVI", según explica la máxima autoridad de la academia, pueden pasar del diccionario general al histórico, pero siguen estando. Su desuso tiene que comprobarse en largos períodos de tiempo, apunta Blecua.
En la colectividad judía española hubiesen quedado parcialmente satisfechos si al menos se modificara la definición actual de judiada. "Nos parece que matizando mejor quedaría más claro que se trata de una palabra que se utiliza en el presente con un objetivo distinto a como se utilizaba en el pasado", manifiestan desde la FCJE.
De esa forma se evita dar la falsa sensación de que la RAE legitima o respalda determinado uso o definición de la palabra, explica el catedrático. "No hay texto sin contexto", afirma.
"Lo que no podemos hacer es extraer la palabra de su contexto para decir que es mala o negativa", explica Vilches. "En España tuvimos la Inquisición, ¿por qué vamos a quitar palabras que reflejan una parte de la historia de España?", se pregunta.
"Tienen que estar en el diccionario", sostiene Blecua. "El que lee textos históricos puede necesitar buscarlas".
Pero así como se certifica su uso, también se señala su decadencia. Para ello se utilizan dos abreviaturas para puntualizar que el término ya no se utiliza o que es antiguo.
Palabras como alfonsearse (burlarse de alguien), merced (gracias) o mancebo (juvenil) han sido marcadas con la abreviatura "desus." (desusadas). O como abracijo, que en la edición actual (22da.) aparece como forma "coloquial" de abrazo y que en la próxima edición también aparecerá como término en desuso.
A partir de la próxima edición, prevista para 2014, habrá palabras identificadas con la abreviatura "hist.". Será para "las acepciones correspondientes a realidades históricas".
Para José Manuel Blecua, director de la RAE "no hay palabras molestas u ofensivas; todas las palabras tienen una categoría léxica dentro del diccionario como piezas que son dentro de la lengua".
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