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Apresurarse lentamente

2012/07/08

Por Andrés Gualdrón

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Festina lente es un proverbio latino, escrito en forma de oximorón, que traduce “apresurarse lentamente”.  Se trata también, del nombre de un sello discográfico bogotano enfocado en músicas experimentales  y de vanguardia, que actualmente cuenta con uno de los catálogos más importantes dentro de estos géneros en el país. "Apresurarse despacio es ir muy fresco en la vida pero haciendo cosas. Vamos lentamente, llegando a algún lado. Sin tener una dirección concreta hemos sacado ya 15 discos", afirmaLuis Daniel Vega, periodista bogotano que se encuentra al frente del proyecto.  

 

Y es que 15 discos son muchos, si se tiene en cuenta que el primero fue lanzado en 2009 y que a partir de entonces, con la persistencia y la claridad de perspectiva de quienes se apresuran lentamente a sus labores, la disquera ha producido algunas de las mejores grabaciones independientes que se han editado en los últimos años en Colombia. Basta escuchar los trabajos de bandas como Los Pirañas oBituín y de pianistas como Holman Álvarez y Ricardo Gallo para entender no sólo el nivel de experticia musical sino el de innovación y riesgo que han alcanzado muchos los trabajos editados por esta casa.

 

Velandia & Velez, proyecto del sello Festina Lente

 

Parsec Trío, agrupación que hace parte del sello Festina Lente

 

La estética de Festina Lente es difícil de definir. Entre sus discos, al lado de grabaciones de Free Jazz, se encuentran revisiones de la música andina a través de la improvisación. Merodeando entre experimentos que vienen del universo conceptual de John Zorn, aparecen deconstrucciones de canciones populares del repertorio latinoamericano y discos de piano y guitarra sola. Entre un par de álbumes de jazz cercano al tradicional, aparecen trabajos como Velandia & Velez o El Niño y la ciencia, de la agrupación Mugre, que rompen consistentemente los esquemas más arraigados en cuanto a composición, lírica y sonido. Así pues, el sello pareciera buscar, entre los distintos laberintos de la música bogotana, aquellas propuestas que - desde los márgenes - no le temen a cruzar ciertas fronteras, se plantean un lenguaje original y hacen de la improvisación y la libertad su principal bandera sonora.

 

El proyecto nace en gran medida inspirado por los sellos nacionales de los 90, época en la que el rock alternativo y la música undeground  se hacían a un espacio de enorme fuerza entre la juventud - y en la que sellos como Gaira, Hormiga Loca y Culebra (de México) editaron a artistas colombianos como elBloque de BúsquedaDistrito Especial1280 AlmasAterciopelados y Ultrageno, entre otros -. La intensidad con la que Vega vivió esta época - y que le sirvió como referente para construir su sello -  colinda con una suerte de sentir parecido al del fetichista. “Explicar los propios fetiches es muy complicado. A mí me gustan las marquitas de los discos, me encanta saber quién está detrás de la grabación, cuál fue el proceso y quién está tras la idea de los sellos”, agrega. Así, tras muchos años de indagar por la historia de aquellos logos que inundaban las carátulas de sus álbumes  favoritos, se decidió a crear su sello propio.

 

En 2009, junto al periodista musical José Perilla, graban el álbum Meleyólamente de Ricardo Gallo y Alejandro Flórez, con el cuál dan inicio al proyecto. Con este no sólo dejan en claro cuál será la línea estética del sello  sino también cuáles serán sus políticas con respecto a muchos de los estándares impuestos por la industria discográfica: grabando en espacios no convencionales (como salas, fincas y bares como Matik-Matik, en Bogotá), el proyecto es una muestra clara de cómo hoy en día es posible hacer discos de calidad sin pasar por estudios profesionales. Deja en claro, también, cómo sin gastar demás se puede hacer un trabajo de edición y produccíon discográfica autosostenible y con una visibilidad importante dentro del circuito local.

 

Esta búsqueda por lo experimental, también en términos de técnicas y espacios de grabación, ha terminado por generar un sonido cálido y casi artesanal en los álbumes del catálogo- en dónde el azar y la vida misma de los lugares donde se graba no quedan por fuera de las placas  -. Al preguntársele por una situación particular que recuerde grabando a alguno de sus artistas, Vega comenta que en Yegua de la noche, disco a piano solo del colombiano Holman Álvarez,  un pájaro acompañó la grabación. “En uno de sus temas Holman hace unos sonidos sutiles, casi imperceptibles en el piano. Si uno lo pone a buen volumen, un pájaro está respondiendo a todo lo que interpreta el pianista. Se trata, entre comillas, de un error, pero para mí es la parte más significativa del disco”.

 

La labor incesante de documentación de música local que realiza Festina Lente no finaliza. El sello planea varios lanzamientos para el 2012 y estos 15 discos que actualmente hacen parte de su catálogo tienen, en palabras de Vega “tendencia a la alta”.

 

De entre su lista de producciones, Vega destaca cuatro como sus favoritas:

 

Meleyólamente (Ricardo Gallo y Alejandro Flórez)

 

“Fue el primero que hicimos. Esa música ahí contenida trae una visión muy especial de la música andina, y de su encuentro con este rollo que hacen llamar música improvisada (…) Se trata de dos tipos que después de vivir en Nueva York,  y con toda esa esquizofrenia neoyorquina en la cabeza, se deciden a hacer bambucos y pasillos. Para alguien que participe en festivales como el Mono Núñez, este disco puede ser ofensivo”.

 

Toma tu jabón Kapax (Los Pirañas)

 

 “Condensa muchas cosas que me gustan: la rumba, una base rítmica como la de Rage Against The Machine,  un montón de sonidos tropicales y un componente tanto rockero y violento como de improvisación y experimentación. Es un disco sin reglas, salvaje.”

 

Yegua de la noche (Holman Álvarez)

 

“Es uno de los grandes pianistas colombianos, que están por allì, tranquilos, sin alardear. Nunca en Bogotá se había hecho un disco de piano solo en jazz, salvo uno de Pablo Schlesinger que es de un repertorio jazzístico más tradicional. En éste, la música va desde Paul Bley hasta Petronio Álvarez”.

 

Paisaje Abierto (Bituín):

 

“Fue un descubrimiento muy especial en ese trasegar musical por Bogotá. Es una banda de músicos que van llegando a los 22 años, muy jóvenes, interpretando una música que está absolutamente maltratada: el repertorio de música latinoamericana, que aunque se le atribuyó a los mamertos es en verdad parte del patrimonio de la poesía latinoamericana. Estos chicos, con esa edad, se dieron cuenta de eso".  

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