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Casa común

Más allá de los espacios independientes, y de esa idea insistente de autogestión que se ha vuelto una moda, creo que los artistas están construyendo toda una nueva lógica de agrupación entorno a sus intereses. Casa común es una más de estas iniciativas llevadas a cabo por estudiantes y recién egresados.

2014/06/25

Por Daniel Salamanca

Pasadas dos semanas de las espeluznantes elecciones para presidente, tres del vibrante triunfo de Nairo-man con su atuendo rosa, y ahora, en pleno mundial de fútbol con Colombia jugándose la vida en octavos de final contra los hombres perro de Uruguay, hablar de arte parece un sinsentido. A quién diablos le importa si hay una buena exposición en curso, si nuestros artistas triunfan en el exterior o si las bienales internacionales las curan compatriotas muy bien preparados. Al fin y al cabo James hizo un gol ni el granhijueputa ante Japón, Faryd Camilo se desquitó 16 años después de que Seaman tuviera que secarle las lágrimas en uno de sus mejores partidos y Cuadrado bailó cual zombie en un estadio de Brasil. Muy bravo competirle a todo eso. 

Aún así, y haciendo mi tarea, quise hablar sobre una cosa que, aunque ya parece pasada de moda y repetitiva, me sigue pareciendo impresionante. Hablo de la necesidad e ímpetu de los estudiantes y recién egresados de carreras de arte por conformar grupos de estudio, colectivos de trabajo, abrir casas-taller, generar nuevos espacios de circulación e insistir de manera incansable en otros modelos para hacer parte de esto que llamamos circuito artístico o cultural. Entonces cada mes alguien me habla de algo nuevo, de un proyecto que tiene en mente, de ideas, de sueños. Es loquísimo. Parecen quererse comer el mundo. Lo cual garantiza una cosa: tendremos arte para rato y, sin duda alguna, una sociedad mejor. Es eso, junto con el emprendimiento y la paciencia de los silenciosos, lo que nos mantiene a flote. No el cinismo de quienes elegimos para administrar el bien común. Incluso imagino un día en que las ciudades se llenen de pequeños museos de barrio, de librerías no independientes sino particulares y de lugares para encontrarse sin razón aparente. Pero por ahora lo más lindo es saber que en cada barrio, moda o no, hay una gente joven haciendo cosas. Para un público pequeño, sin un interés individualista a corto plazo y aprendiendo de los que más saben: sus pares. Como ejemplo, uno entre muchos: Casa común. 







D.S.N.: ¿Qué es Casa Común? ¿Porqué el nombre? ¿Quienes están detrás de esto? ¿Para qué y porqué lo abrieron??
C.C.: Casa Común es un proyecto de gestión y colectivo de artistas que tiene su sede en la cra 27 #71 B - 23. Es un lugar donde dialogan la producción y circulación de proyectos artísticos que promueven la investigación, discusión e interacción en el campo local de las artes.

El proyecto surgió en un principio del interés de algunos de nosotros por encontrar un taller para trabajar. Pero lentamente nos dimos cuenta de las posibilidades que tenía el espacio y quisimos enfocarlo también hacia la gestión, como una plataforma para sacar nuestro trabajo de las aulas y poner a circular el de otros artistas o colectivos. También como una manera de empezar a enfrentarnos al campo profesional de las artes y poder aprender por nuestra cuenta lo que no se enseña en la academia. 

Cuando pensamos en el nombre tuvimos en cuenta que el espacio que ocupamos es una casa de un barrio muy tradicional. Entonces quisimos pensar en el concepto de casa para hacer nuestra primera exposición, en la que expusimos algunos de los integrantes de la casa y que se llamó La casa habla. Pero también se trataba de asumir con claridad cuál es nuestra posición en el panorama de la escena local en el campo profesional de las artes. Esto es: a pesar de que la iniciativa de abrir el espacio obedece a intereses particulares, entendemos el guiño de "común" desde nuestra posibilidad de generar espacios para el crecimiento de la escena local y desde nuestra posibilidad de involucrar nuevos actores. Donde los estudiantes de artes puedan desarrollar su obra sin las presiones que genera el hecho de tener que crearse un nombre, pensando en la posibilidad de desarrollar su obra de la manera más libre posible.??

D.S.N.: ¿Qué tienen en común los integrantes? 
C.C.: ?Todos estudiamos la carrera de Artes Visuales de la Universidad Javeriana de Bogotá. La mayoría de nosotros está cerca de graduarse y estábamos interesados en buscar un espacio en donde poder continuar con nuestra práctica como artistas.??

D.S.N.: ¿Porqué el interés de trabajar en grupo??
C.C.: Pensamos que el trabajar en grupo era una forma diferente de proceder que elimina el taller tradicional del artista. En el taller compartido se pueden llevar simultáneamente varios proyectos individuales logrando una retroalimentación constante por parte de los otros. Con el tiempo nos dimos cuenta de que podíamos llevar a cabo proyectos como colectivo, y eso nos gustó mucho.?

D.S.N.: ¿Con qué otros proyectos de gestión se identifican??
C.C.: Nos gusta mucho lo que pasa en MIAMI. Nos gustó también lo que pasó con el Mercadito y Mentidero. Pero a decir verdad no nos sentimos identificados con ninguno en especifico. 

D.S.N.: ¿??Qué rol creen que juegan los estudiantes en el circuito de arte de una ciudad??
C.C.: Luis Camnitzer dice que la carrera de artes está en la posición de crear tanto a los productores como a su mercado, pero lo dice en un sentido negativo, pues es como si en la escuela de medicina se educara a personas, no para servir de médicos, sino para servir de pacientes. Es un hecho que cada año se gradúan más y más estudiantes de artes de las universidades del mundo entero. Esto quiere decir que desde la universidad se está configurando un nuevo circuito que es masivo, en el que participamos una gran cantidad de personas. Por eso creemos que es fundamental la creación de espacios como estos ya que funcionan como focos periféricos, en los que orbitamos nosotros los estudiantes y en los que podemos hacer viable nuestra práctica como artistas. En nuestra posición de estudiantes tenemos la posibilidad de experimentar, ser espontáneos, y sobre todo, de equivocarnos. También tenemos la ventaja de que podemos saltarnos muchas instancias burocráticas, lo que nos permite movernos más rápido. 

D.S.N.: ???¿Qué consideran lo mejor de su universidad y de su formación artística? ¿Y lo peor?? 
C.C.: La universidad nos mostró un amplio catálogo de posibilidades dentro del campo de las artes visuales en el que uno podría operar. Esto es bueno hasta cierto punto, porque los campos que se estudian son tantos, que la mayoría se ve de manera incompleta. ???

D.S.N.: ¿Cuánto creen que va a durar esto??
C.C.: En principio las iniciativas independientes son un ejercicio de resistencia. Es imposible que sepamos cuanto va a durar esto, pero creemos firmemente que entre más tiempo dure, mejores frutos dará.





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