RevistaArcadia.com

Desarraigo

Spoiler Alert: la siguiente reseña revela partes del desarrollo y final de la película Five Easy Pieces, en la que al personaje interpretado por Jack Nicholson, la música de Chopin le dice tan poco como las dramáticas canciones Country que su novia le canta al oído

2012/04/10

Por Andrés Gualdrón

Spoiler Alert: la siguiente reseña revela partes del desarrollo y final de la película Five Easy Pieces.

Para verla online: http://www.putlocker.com/file/A49C57CEEE3651F4

_________________

La película Five easy pieces,dirigida por el norteamericano Bob Rafelson, fue estrenada en 1970 ytraducida al español bajo el genérico nombre de “Mi vida es mi vida”.Narra, en parte, el retorno a casa del ex-pianista y ex-niño prodigioRobert Dupea, personaje ficticio interpretado magistralmente por JackNicholson, al conocer la grave enfermedad de su padre.

Habiendoabandonado a su familia extensa, olvidado su vocación musical yviviendo en un pueblo pequeño en el que se desempeña como obrero, Dupeamantiene una relación difícil, casi abusiva, con Rayette Dipesto, unacamarera que aspira a cantar música Country. Harto de todo, elprotagonista se embarca en un viaje hacia el reencuentro de su familia,integrada por músicos que, en contraste con las personas con quienesmantiene relación en su nueva vida, pertenecen a una élite intelectual ya un entorno sociocultural muy alto.

Pero el viaje que lodevuelve a casa no resulta ser una oportunidad para reconciliarseconsigo mismo o para encontrar algo nuevo de su pasado. Asistimos, encambio, a la reconfirmación del profundo sentido de desarraigo queembarga al protagonista. Presenciamos con desazón su imposibilidad devolver a hacer parte de aquél universo que dejó atrás.

Mesorprendió, al verla, como este sentido de desarraigo no es sólofamiliar o social: es también estético. No existe un territorio musicalpara esta joven promesa de la música que perdió su norte: al pesocastrante de una tradición musical que lo asfixia (la de la gran música europea)se une la falta de integridad artística que encuentra en ciertasmúsicas populares. La música de Chopin le dice tan poco como lasdramáticas canciones Country que su novia le canta al oído. El pianodesafinado que toca encima de un camión en movimiento le dice tan pococomo el piano de tono redondo y profundo que interpreta en el estudio desu padre. Un silencio autoimpuesto y un viaje sin rumbo - del que elespectador nunca conocerá el final - parecieran ser sus únicasrespuestas.

En una escena, tras tocar en el piano unaversión del preludio 4 en Em de Chopin, el pianista confiesa parasorpresa de su única espectadora cómo no sintió nada al interpretar laobra. Anuncia, así mismo, que la eligió por ser la “pieza más fácil quepudo recordar”. En otra escena, el pianista retira con desdén la agujade un tocadiscos en el que suena una balada lacrimosa que su noviaparece disfrutar. Su mirada muestra el desespero al que lo conduce laexageración sentimental de esta música.

Resulta interesante como en Five Easy Pieces,por un momento, la música Country y la música del romanticismo europeologran hermanarse por una vez. Ambas, bajo la mirada apática de Dupea,parecieran ser sólo artificios. Parecieran no poder comunicar ni hacersentir ni siquiera una parte de lo que se proponen. Lejos de expresaruna realidad interior, parecieran estar completamente vacías.


¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.