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Historial de navegación

Mirada y reflexión entorno a la exposición titulada Historial de navegación, de la artista visual venezolana Valentina Alvarado Matos, en el espacio Backroom Caracas.

2014/08/05

Por Daniel Salamanca

A Valentina Alvarado Matos no la conozco personalmente, sin embargo, siento que algo sé de ella. Las virtudes y bondades de la World Wide Web (red infórmatica mundial). 

Transcurría aproximadamente el año 2007, y en ese momento, la única red social que utilizaba era Flickr. La gente ahí compartía un gusto sincero por la experimentación fotográfica, el collage, los diarios gráficos y otros recursos de la comunicación no-escrita. Caras invisibles se comentaban mutuamente sus imágenes, fueran estas profesionales o amateur. Aunque ya existían los álbumes, lo que uno revisaba era una corriente (photostream), un carrusel infinito y disperso de imágenes. Era lindo. Y de entre ellos, hubo uno que aún recuerdo bastante bien y con nostalgia. Eran pequeños collages digitales y análogos, en su mayoría de coloración pastel, combinado con algún recorte blanco y negro, breves frases y uno que otro color fluorescente que contrastaba con el resto. Había cuevas y paisajes, había libros olvidados, había frases de presentación o ejercicios para el rescate. Sutiles acercamientos intuitivos a la imagen, sin una función clara. Eso que no sabemos porqué, pero nos gusta mucho. Detrás estaba Valentina, una chica de Maracaibo, ojos profundos y boca grande, contemporánea mía, que se dedicaba, como yo, a entender el diseño, la comunicación visual y el arte.  

Hoy en día somos amigos en Facebook y hemos comenzado un proyecto de intercambio de ubicación por nuestros teléfonos móviles. No sabemos a donde vaya a parar esa correspondencia cartográfica pero, seguro, pasará algo en un futuro aún incierto. Lo que sí es cierto es que he seguido, a distancia, la evolución del trabajo de Valentina, hasta llegar a su primera exposición individual (en curso) en un espacio dedicado a la promoción del arte contemporáneo en Venezuela: Backroom Caracas. Ahí ella desarrolló  el proyecto Historial de navegación, una suerte de bitácora que pretende registrar lentamente los intentos, ensayos, ideas o bocetos que hace diariamente en su computador. Entonces juega con el scanner, con lo que puede retocar o recortar en el compu, con lo que imprime y transforma y con lo que ella misma puede hacer de puño y letra. Algo así como una metáfora de la vida misma y sus múltiples capas emocionales, intelectuales, metafísicas, etc. Pero lo que más me llama la atención de este trabajo es el título. Una expresión que aunque seguramente nace de esa pestaña de nuestros navegadores en la cual podemos buscar todos los sitios de internet que hemos visitado recientemente, también tiene un carácter poético sobre la existencia. Se imagina uno al vaivén propio del mar, flotando entre el pasado, el presente y el futuro, en esa incertidumbre y deriva que significa la creación. Se imagina uno perdiendo el tiempo en internet, o no. Procastinando o ejerciendo la profesión. Porque de eso se trata esto. Y Ahí, en ese juego de palabras, contradictorio, me parece radica la inteligencia de Valentina. Una artista visual, diseñadora gráfica, conocedora de tendencias, directora artística que, a pesar de la crisis venezolana, ha reconocido en el hacer actual una posibilidad de resistencia. Las pistas que deja sobre su proceso y su vida son mayúsculas y me hacen recordar, por diversas razones, los trabajos de Juan Pablo Garza (su amigo de toda la vida), de Ronan y Erwan Bouroullec  (referente obligado), de Manuela Rivadeneira (con su proyecto el arte de la navegación) y de su padre, Hernán Alavarado, también artista, que como ella misma lo dice, ha sido de gran inspiración. 

Aquí pueden revisar su increíble trabajo: página web / tumblr 












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