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La vida complicada de los geeks

La serie 'Silicon Valley' de HBO habla de la vida de los geeks en Palo Alto, pero sus intentos de ser comedia son más incómodos que las aptitudes sociales de estos nerds.

2014/04/29

Por Daniel Rojas



En su tercer episodio, Silicon Valley, la nueva comedia de HBO, fue renovada para su segunda temporada. Toda una proeza en una épocs donde tantas series mueren en sus primeros capítulos, pero pareciera ser algo asegurado, con un tema tan de moda: la vida de los creadores de startups en Palo Alto.

Silicon Valley cuenta la historia de Richard Hendricks, un desarrollador, con cero capacidad de sociabilidad pero con mucho potencial en su proyecto Pied Piper. Hendricks vive en una especie de fraternidad geek, en la casa de "Big Head", un bonachón que se enorgullece de hablar de sus aplicaciones pasadas, que según sus descripciones parecen más un fallo que un éxito. Junto a ellos, viven otros tres  informáticos: Bertram, Dinesh, y su mejor amigo "Big Head”, creador de la aplicación que te dice cuántas mujeres desnudas se encuentran alrededor. 

Sin embargo, más allá de las ideas, esto es un mundo de negocios, y estos geeks, no están entrenados para ello. La idea de Richard es comprada por un multimillonario y la historia que seguimos es sobre cómo ellos sobreviven para construir su empresa, organizando sus ideas y dándolas a conocer fuera de la incubadora donde viven, entre comida, licor y muchas horas frente al computador.



Ataques de pánico y cheques de millones de dólares suceden tan seguido en esta serie, que aunque pareciera ficción, hacen parte de las aventuras irreales de la burbuja tecnológica en California, Estados Unidos, donde se construyen a diario empresas con pequeños impactos y gran valor tecnológico a largo plazo.

A Silicon Valley la describen como una comedia, sin embargo, le falta mucho para estar en la misma categoría de series como Veep o Girls, de la misma cadena. En un mundo donde los geeks se vuelven las estrellas del momento, lo más gracioso es ver esa incomodidad de asumir sus nuevos roles sociales, elevados en la jerarquía, sin idea de por dónde empezar, pero eso no puede serlo todo.
Por eso, al show todavía le falta explotar mucho más ese calificativo de humor. 

Su creador Mike Judge (Beavis and Butthead, King of the Hill) y sus guionistas, deberían arriesgarse más con el tema de la tecnología, cómo maneja la vida actual y provocar risas más allá de la rareza social o la incapacidad de interactuar de los nerds. La vida de startups en Palo Alto, y el resto del estado, es tan novedoso y real, que las críticas y las parodias frente a ese mundo podrían ser mucho más atrevidas, especialmente si están en la HBO.

Espero a ver que siguen en los cuatro episodios restantes, de los 8 que componen la primera temporada y ver a ver si vale la pena seguirla viendo, o será un intento fallido sobre la vida de los geeks en las grandes mansiones estadounidenses, como las miles de startups que mueren anualmente en ese país de las oportunidades.

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