RevistaArcadia.com

Los cuadernos del Folk (1)

2010/11/26

Por Andrés Gualdrón

I'm out here a thousand miles from my home/ 

Walking a road other men have gone down/ 

I'm seeing a new world of people and things/ 

Hear paupers and peasants and princes and kings./ 

Hey hey Woody Guthrie I wrote you a song/ 

About a funny old world that's coming along/ 

Seems sick and it's hungry, it's tired and it's torn/ 

It looks like it's dying and it's hardly been born./ 

Hey Woody Guthrie but I know that you know/ 

All the things that I'm saying and a many times more/ 

I'm singing you the song but I can't you sing enough/ 

'Cause there's not many men that've done the things that you've done./ 

Here's to Cisco and Sonny and Leadbelly too/ 

And to all the good people that travelled with you/ 

Here's to the hearts and the hands of the men/ 

That come with the dust and are gone with the wind./ 

I'm leaving tomorrow but I could leave today/ 

Somewhere down the road someday/ 

The very last thing that I'd want to do/ 

Is to say I've been hitting some hard travelling too. 


(Song to Woody, Bob Dylan, 1961) 

(http://listen.grooveshark.com/#/s/Song+to+Woody/bi3HZ)



Publicada en su álbum debut de 1961, Song to Woody es una canción escrita como homenaje a Woody Guthrie –uno de los autores fundamentales de la tradición de la canción Folk norteaméricana–. Es, también, un sentido tributo al género de la canción estadounidense (que luego adquiriría gracias a la labor de Dylan, entre otros, su lugar en la cultura occidental en general).


En sus versos nostálgicos, cantados por Dylan de manera reflexiva y pausada, el tema termina por anudar dos momentos de enorme importancia en la historia del Folk: la labor de los precursores y el boom del género que estallaría durante los años 60. En su letra encontramos una celebración de la actitud más vivencial a la hora de escribir música: el autor de canciones es también el retratista del mundo en el que vive y la persona que gana su autoridad en el universo de las palabras a través de su experiencia directa de la vida. Dylan, en los últimos dos versos, declara su intención de inscribirse en dicha escuela.


¿Pero, qué vieron durante sus viajes aquellos bardos de la era industrial a los que Dylan les canta? El mundo polvoriento que retrataron Guthrie, Lead Belly, Joe Hill y otros artistas tempranos del género es el de la opresión, la falta de oportunidades y el de la vida dura de la clase obrera en Norteamérica. El valor de esta música como retrato de la realidad y como generador de conciencia está ligado a su surgimiento como forma de reflexión y resistencia en los momentos de crisis social y política. Cantantes como Joe Hill combinaron las luchas sindicales con la música, reemplazando los versos de antiguas canciones de la iglesia bautista por consignas de trabajo y transformación. Durante los 60, Joan Baez le dedicaría a Hill una canción que acabaría por convertirse en clásico:



Así mismo, la caída de la bolsa en los años 30 y la denominada Gran Depresión acarrearon consigo desplazamientos masivos de los trabajadores de las áreas rurales a los grandes centros urbanos de Californa y Nueva York. Woody Guthrie, de quién se habló arriba, perteneció a esta generación y fue uno de los grandes cronistas de los viajes emprendidos por la clase obrera y de las dificultades de la vida en esta época particular. La letra de la canción Hard Travelin' , a la que Dylan hace una corta referencia en el último verso de Song to woody, da cuenta del estilo viajero, agudo, políticamente comprometido y ante todo vital de Guthrie. 



En 1957 el cantautor Pete Seeger lanzaría un disco histórico: American Industrial Ballads. En el, a través de 24 canciones, haría un recuento cronológico del género de la canción de protesta desde inicios del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Cerraría así un ciclo: a partir de los 60 la labor combativa del género se mezclaría silenciosamente con las rutas del mainstream norteamericano y el folk cambiaría de piel para siempre. Incluida en este álbum y original de 1929, la canción Seven Cent Cotton and Forty Cent Meat es un buen ejemplo de la crudeza política de esta música y de su sentido escueto de denuncia.

Hacia los años 60, en el contexto del fortalecimiento de los movimientos en pro de los derechos civiles, una nueva generación de cantautores se concentraría en dos sitios particulares: San Francisco y el downtown Neoyorkino. De esta generación de la que surgieron figuras como Joni Mitchell, Joan Baez o Bob Dylan, surgió una diversificación del género hacia horizontes más amplios. Fue Dylan quien empezó a abordar en sus canciones no únicamente líricas relacionadas con lo social sino reflexiones sobre el amor y muy especialmente un estilo de escritura que raya con el surrealismo, las técnicas “automáticas” y las imágenes absurdas, como herederas de 

la tradición Beatnik a la que estaba asociado también el movimiento. Este Dylan experimental, electrificado y contemporáneo causaría una revolución en el estilo que le granjearía no pocos enemigos, entre ellos el mismo Pete Seeger. Los detalles de esta confrontación son magistralmente narrados por Scorsese en su documental No direction home. Del film, va aquí una secuencia con la canción Visions of Johana de 1966. 


Sobre la vida de Dylan y los nuevos caminos del Folk hablaremos en otro post.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.