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Potentes, prepotentes e impotentes.

Las historietas e imágenes de Quino nos han mostrado los sueños y las frustraciones del trabajo, las luces y sombras de la clase media, los entresijos de las sociedades y todos los recovecos del alma humana. Para quienes no los sepan ya, hay mucho más Quino mas allá del universo Mafalda.

2014/05/25

Por Fernando Travesí

Hace ya unos cuantos años, en una entrevista de trabajo para Médicos sin Fronteras, al final de una larga serie de cuestiones técnicas, me preguntaron cuál era mi motivación personal para trabajar en el sector humanitario. Tras pensar un momento, algo hizo que no siguiera los consejos de los amigos ni las reglas de los manuales para la entrevista perfecta y contestara: "Supongo que por mi educación y… bueno, porque crecí leyendo a MAFALDA" 

El entrevistador sé río. Quizá no tanto por mi respuesta sino porque el comentario le evocó alguna viñeta, alguna escena, alguna de las ingeniosas frases, gestos o reflexiones del universo Mafalda. Tratando de poner la risa bajo control solo dijo: “Comprendo”. 

No hizo falta profundizar más. Probablemente, detrás de aquel comprendo estaba también el afecto y admiración hacia ese dibujante que ha acompañado e ilustrado (y nunca mejor dicho, en sus dos sentidos) nuestra conciencia social, moldeado nuestra formación política, mostrado los significados ocultos de las palabras y  enseñado a cultivar el sentido de la réplica, la ironía y la crítica inteligente. Para muchos y muchas, las primeras nociones de geopolítica mundial, las dudas y reflexiones sociales más profundas y las preguntas tempranas sobre el sentido de la vida tienen forma de dibujo en blanco y negro, con una personalidad en el trazo inconfundible y, a la vez, tremendamente simple. Por si hicieran falta más pruebas sobre el valor de la sencillez. 

Las historietas e imágenes de Quino nos han mostrado los sueños y las frustraciones del trabajo, las luces y sombras de la clase media; los miedos y logros en la escuela, los amores platónicos, los complejos, los ideales y valores y las múltiples reacciones que el ser humano tiene ante sus éxitos y sus fracasos. Sus dibujos nos han permitido ver los entresijos de la sociedad, las relaciones humanas, descubrir los recovecos del alma, explorar los complicados y ambivalentes vínculos de la familia y la amistad y enseñarnos que, al final y aunque el tiempo pase, las grandes cuestiones son siempre las mismas.  

Para quienes han crecido intelectual, social y políticamente leyendo y observando los detalles de la vida diaria de una familia media argentina y hayan leído una y otra vez la recopilación de las historias de su personaje más emblemático deben saber, si no lo saben ya, que hay una larga vida más allá de MAFALDA.           

Durante muchos años Quino ha estado publicando sus dibujos con regularidad en periódicos de España, Argentina y otras partes del mundo. Su ironía, precisión y talento para explicar críticamente la realidad no ha hecho sino mejorar y refinarse con el paso del tiempo. 

Parte de esas viñetas, y otras muchas, están recopiladas en libros de Ediciones La Flor con títulos que hablan por sí solos: Potentes, prepotentes e impotentes, Gente en su sitio. A mí no me grite! Qué mala es la gente!  Yo no fui! etc. que exploran los mecanismos del poder y sus abusos, la codicia y la corrupción, el amor, la culpa, la vida y la muerte y siempre, las desigualdades y la injusticia social. 

                      

Dibujante, humorista gráfico, ilustrador o como quiera llamársele, la verdad es que el prestigioso Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2014 ha recaído en un gran pensador de nuestro tiempo que, además, posee y difunde algo absolutamente esencial para sobrevivir a nuestros tiempos: el humor critico e inteligente.  

Por cierto, me dieron el trabajo. 

Postdata,
Curiosamente, en las muchas tiras de Mafalda nunca aparece uno de los elementos más característicos y omnipresentes en las familias argentinas: el mate. Ahora que se multiplican las entrevistas y ruedas de prensa a Quino y habrá muchos periodistas con la oportunidad, sería buenísimo que alguien, por favor, le preguntara por qué.

                    
                                   

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