Mariana Garcés, Ministra de Cultura. Foto: Daniel Reina.

La Ministra de Cultura se pronuncia sobre la Feria del Libro de Cali

Arcadia reproduce la carta abierta de Mariana Garcés Córdoba a Conchita Penilla, la directora de la FILCA, a propósito de la polémica que desató la cancelación de este evento.

2016/03/16

Por Revistaarcadia.com

Señora
Conchita Penilla
París

Atento saludo,

He leído su comunicación donde me informa su decisión de desistir de la realización de la segunda versión de la Feria Internacional del libro y las culturas de Cali y en consecuencia, que el equipo por usted designado no participe de la reunión prevista para el próximo 18 de marzo donde se presentarían las dos iniciativas con el ánimo de unir esfuerzos y experiencias para que la ciudad sea el escenario de una gran feria del libro.

Este tema parece haberle sido esquivo a Cali a pesar de diversos y muchos intentos de ferias del libro cada una con sus aspectos muy positivos pero ninguna con el impacto deseado.

La cultura y sus proyectos deberían ser, además, un generador de espacios de debate y un lugar donde deba ser posible expresar diversidad de opiniones e intentar buscar consensos pensando en el bien común y en el beneficio de los ciudadanos. No es un sector con una sola visión, ni con una sola verdad.

Personas relacionadas con la actividad cultural y librera de Cali me trasmitieron su preocupación de que este año se pensaba realizar dos ferias del libro en la ciudad apenas con un mes de diferencia entre la una y la otra. Ambas de iniciativa privada. Por ello promoví una reunión con los gestores y directores de ambas iniciativas y con otras personas entusiastas con el tema del libro y la lectura, y obviamente con las Secretarias de Cultura del departamento y del municipio para plantear la posibilidad de que estas dos propuestas confluyeran en una sola aportando cada una su experiencia para hacer en Cali una gran feria del libro. También invité a que compartieran sus experiencias al Presidente de la Cámara Colombiana del Libro y al director de la Fiesta de la Lectura de Medellín.

Tuvimos una muy sincera y agradable conversación en la que todos coincidimos en que era positivo realizar una reunión el 18 de marzo para trabajar en una gran apuesta para Cali. Negociar significa ceder y no imponer. Y teníamos fe en que era posible aportar ideas para que las entidades locales tomaran la mejor decisión para el municipio.  Pues finalmente tienen mucho que opinar, dado que una de las ferias lleva el nombre de la ciudad, recibe un pequeño aporte local, y se realiza en su territorio.

Debo aclarar que ninguna de las entidades participantes manifestó que retiraría sus apoyos económicos. Enrique González en su calidad de Presidente de la Cámara del Libro, informó con preocupación, que a las editoriales les resultaba imposible participar en dos ferias tan seguidas y que seguramente de mantener la idea de dos eventos, se verían obligadas a escoger en cual participar.

No entendí que exista una diferencia marcada en el tema "comercial" entre una u otra iniciativa. Ambas son de carácter público, de libre acceso para los ciudadanos y ambas son organizadas y auspiciadas por el sector privado tema en el cual está cartera está totalmente de acuerdo y lo percibe como una circunstancia altamente positiva y que agrega valor. La municipalidad la autoriza, aporta algunos recursos, y los organizadores a partir de recibir la autorización de uso de un espacio público (en la Feria anterior la Plazoleta de la Vallecaucanidad Jairo Varela); en otras ciudades los espacios privados se alquilan. Y en cualquiera de los dos casos, sus organizadores comercializan los puestos que ocupan las editoriales y buscan además patrocinios privados que les permiten asumir los costos. Este es el modelo de las ferias del libro en el mundo entero. Algunas cobran por el ingreso, (como Bogotá) y en otras la entrada es gratuita. Unas reciben aportes muy importantes del sector público y para otras esas ayudas no son tan significativas. Algunas tienen otras actividades culturales anexas, pero ninguna deja de ofrecer libros para la venta como actividad prioritaria y su razón de ser, y de programar un buen número de escritores invitados en conversatorios y charlas con los lectores y visitantes.?

Lamento que la falta de una visión de conjunto dé al traste con la idea de construir un gran evento para la ciudad; esa no fue la posición de ninguno de los participantes a quienes agradezco enormemente sus valiosos aportes. Muy especialmente a su hermano Haroldo Penilla, al escritor Juan Fernando Merino, y a María Clara Borrero que la representaron a usted en esa conversación y que manifestaron su acuerdo en realizar la  reunión del 18 de marzo la cual  se ofreció en moderar el escritor José Zuleta. Esta última era para tratar de llegar a un consenso y realizar una sola feria o, en su defecto, que siguieran adelante con las dos iniciativas. Usted tomó su decisión sin siquiera permitir que se llevara a cabo la exposición de ambos proyectos. Respeto su decisión, aunque esta no corresponde al sano intercambio de ideas que se dio durante el encuentro. Lo que si no acepto es que se insinúe siquiera que el Ministerio de Cultura o que yo, en mi calidad de Ministra, me haya aliado con un determinado grupo privado para la realización de un evento cultural con intereses comerciales. El sector cultural y mi ciudad me conocen; esta reunión se plantea a solicitud de ellos.  Esa aseveración es una falta a la verdad. Lo que apoya esta cartera es que Cali tenga una gran feria del libro.


MARIANA GARCÉS CÓRDOBA
Ministra de Cultura

¿Por qué Conchita Penilla decidió no continuar con la FILCA?

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