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La televisión más cultural del mundo

2010/06/29

Por Martha Ruiz

La televisión colombiana es la más cultural y sana del mundo. Basta con encender el aparato, para que a uno le provoque más bien leer un libro, o si es fin de semana, salir a hacer ejercicio. La debacle empezó con los realities que desplazaron por un buen lapso a los dramatizados —que siguen siendo lo mejor de la televisión colombiana— y a los informativos. La televisión se ha nivelado por lo bajo. Pero a diferencia de otras industrias, en esta la calidad es inversamente proporcional al negocio. Puede ser mala, pero el público sigue pegado a la tele. Entiendo que no es un asunto solo colombiano. En muchos países la televisión está llena de basura, que la gente consume hasta quedar hastiada. Quizá por eso Umberto Eco dijo alguna vez que quienes más daño le hacen a la televisión son los televidentes.

Partamos de la base de que la televisión es, sobre todo, un océano de entretenimiento y una pequeña isla de información. Esa es su naturaleza. Quizá por eso el periodismo ha ido desapareciendo de nuestra pantalla chica, salvo contadas excepciones como algunos programas de debate, y especiales como los de Pirry, que apuesta por los reportajes con profundidad y sensibilidad humana.

Durante muchos años en los canales privados imperó el paradigma —equivocado por cierto— de que la gente quería divertirse y no ver la realidad, que estaba cansada de la sangre y de la guerra. Por eso les dieron la espalda a los periodísticos. Pero como somos un país desmesurado en todo, ahora las telenovelas se han convertido en espacios del más descarnado realismo donde abundan mafiosos, prepagos y detectives.

Sobre el Canal Uno no hay mucho por decir. En la práctica se reduce a dos noticieros (CM& y Noticias Uno) y el resto del tiempo a Jorge Barón.

Canal Capital se convirtió en la Cenicienta de la Alcaldía, que desde la administración pasada abdicó de hacer un proyecto de comunicación ciudadana. Sus espacios de opinión están repartidos entre políticos y periodistas que debaten sobre todo la agenda nacional. De la ciudad, poco. Y Citytv, a pesar de su apuesta seria por la televisión informativa y muy bogotana, ha perdido mucho de la identidad que tuvo en sus inicios.

Obviamente Señal Colombia salva la patria, con su agenda especializada en cultura, y el canal institucional que suele ser entretenido con sus debates en el Congreso y los consejos comunitarios, que están más cerca del melodrama que de la propaganda. Pero a pesar del esfuerzo de Palacio, no ha logrado los niveles de audiencias de Aló, Presidente. Es que Chávez es muy divertido.

En realidad, mejor lo están haciendo en las regiones. En Antioquia, por ejemplo, la oferta de canales es más variada, equilibrada e interesante. Por lo menos cuatro canales les han abierto espacio a los productores jóvenes, a la variedad y a la calidad. Y como la gente ve lo que tiene para ver, no les va nada mal en audiencia.

Caso aparte merece la televisión por cable. A pesar de las buenas series, las películas suelen ser repetitivas. Los mejores canales culturales han ido desapareciendo y los han cambiado por otros que no ofrecen valor agregado. Más deporte, o más dibujos animados, o más de películas decadentes. Hasta la pornografía está invadiendo los canales. Realmente, la relación costo-beneficio con la televisión paga no convence.

Todo esto me hace sospechar que las angustias del gobierno por crear un nuevo canal privado están más inspiradas en las cuentas que hacen los inversionistas que en el interés público. Si a la Comisión le interesáramos los televidentes, hace tiempo habría hecho algo para que los contenidos mejoren, y no insulten la inteligencia de la gente con producciones de baja calidad.

No me hago esperanzas. En el mejor de los casos tendremos un tercer canal, para ver exactamente lo mismo que ya vemos en la media docena que tenemos. Y en el peor, tendremos una televisión parecida a la española. Lo que augura que algunos leeremos más y estaremos más saludables que nunca.

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