Angélica Lozano, Juan Carlos Iragorri, Jaime Lombana y Florence Thomas.

“Los medios deben sopesar contenidos, más que aupar linchamientos”

En vista del revuelo e indignación que ha causado el manejo que le han dado los medios al feminicidio de Yuliana Samboní, vale la pena plantear dudas sobre cómo el periodismo debe abordar este tipo de hechos. Hablamos con cuatro líderes de opinión al respecto.

2016/12/07

Por Redacción Arcadia

Serios interrogantes debemos hacernos los medios en el trato de noticias como el lamentable feminicidio de Yuliana Samboní. Han pasado tres días desde que se conoció el crimen y las redes sociales, revistas, periódicos y noticieros, nos hemos convertido en una cloaca de insultos, procacidades, datos supuestos, calumnias, verdades a medias, que como afirma la columnista de El Tiempo, Laura Gil, “han hecho de este homicidio puro entretenimiento”. Un reality en el que la trivialización de la información es la constante.

Sin mayor filtro, y al son de las opiniones de terceros -muchas inexpertas-, se repite una y otra vez que al presunto asesino Rafael Uribe Noguera lo deberían castrar, matar y a través de estos dardos nos limpiamos, sacamos pecho porque no somos como él, nos hacemos mejores. Haciendo eco de discursos llenos de venganza, en las tertulias alrededor del noticiero en las oficinas, esquinas, cafés, hogares, ha brotado, otra vez, el delirio violento colombiano en una indignación, que a pesar de ser legítima, parece sacar lo peor de nosotros.

Sobre esto, y asumiendo buena parte de la responsabilidad de esa ira normal y generalizada, los medios colombianos deberíamos preguntarnos: ¿cómo no volver este crimen un espectáculo?, ¿hasta qué punto les hace bien a las víctimas la mediatización?, ¿cómo puede afectar negativamente el juicio?

Consultamos a varios líderes de opinión en el país, estas fueron sus reflexiones.

Angélica Lozano, Representante a la Cámara

Ningún discurso de odio cae en el vacío, las voces altisonantes, genuinamente indignadas con fundamento pueden terminar alimentando un proceso social tan complejo como el de Yuliana. Comprendo que mucha gente, visceralmente, por incredulidad en la justicia, reclame pena de muerte o penas excesivas. Pero la realidad falta a la mesura de dar contexto: las penas vigentes en Colombia pueden ser de 60 años: el reto no está en ellas, es en la captura, en la recaudación de pruebas y en un proceso sólido que llegue hasta la condena. Solo el 11% de los casos de violencia sexual concluyen en condena. Quiere decir que en ese 89% el problema nos es de penas: es probatorio.

Si los mensajes de odio claramente nutren una narrativa exacerbada, que a veces termina en justicia por mano propia, se puede quedar en la espuma de la solución facilista, pero no en la estructural y seria. No es sexy decir: dediquémosle recursos y tiempo a las comisarías de familia y a la prevención articulada con colegios, eso es demasiado ladrilludo para presentarlo en los medios. Es sexy el alarido y gritar ‘¡pena de muerte!’, algo que no soluciona nada y agita emociones. Lo más preocupante, para mí, es que los medios alimentan la idea fácil de la pena de muerte, cuando las causas y la complejidad son otras.

El reto de los medios es dar contexto, sopesar contenidos e involucrar voces que aporten complementos a esas emociones que registran, más que aupar los linchamientos.

Creo que es inadecuado que la Fiscalía y la Policía hayan publicado el video en el que el tipo está en la cama y le leen sus derechos o cuando va caminando en Paloquemao, cual película. Eso no son piezas procesales porque no son pruebas, son diligencias ordinarias y rutinarias. Está mal que las instituciones las distribuyan. Aquí la pregunta para los medios es: ¿qué aporta?, son bocadillos para alimentar la jauría y las emociones, que son sinceras, razonables y alteradas que se están manifestando. Pero ahora es taquillero y políticamente rentable ir contra la lógica.

Jaime Lombana, abogado penalista

Me parece que es normal y legítimo que los medios informen un caso tan escabroso e impactante para la sociedad. No veo manera que en el mundo moderno y mediatizado los medios no conozcan y divulguen estos hechos, especialmente por la naturaleza del proceso, que es oral y público.

No cabe la menor duda, desde mi punto de vista, que es una noticia de interés público: no solamente por las condiciones de la víctima -que era un infante-, sino también por la perversidad del victimario. Además es evidente que se estaba fraguando una trampa en contra de la administración de justicia: como ocultarse en una clínica simulando un estado de inimputabilidad. Alguien que lava el cadáver y lo esconde demuestra su total razonamiento mental.

Me parece que la lucha contra la impunidad es legítima en los medios. Aunque saldrán otros intérpretes a decir que hay una exageración. Yo no lo pienso así. Los medios cumplen, a su vez, el rol de denuncia para la movilización de la sociedad: la indignación es consecuencia del conocimiento de los hechos.

Abrirle el micrófono al ciudadano de a pie es algo discutible, porque siempre se plantea que un testigo se puede informar a través de medios y no de lo que sucedió en realidad. Pero al final: la controversia, los contrainterrogatorios, las técnicas de interrogar, demostrarán o le mandarán un mensaje claro al juzgador de si el testigo está mintiendo o está diciendo la verdad.

Frente a la muestra de rabia de las personas del común, es natural de nuestra conciencia social la molestia e indignación. Creo que en esas manifestaciones expresan la frustración del pueblo frente a circunstancias de impunidad, que en este caso no se dan. Percibo una vez más a un Fiscal General honesto, diligente, que entiende a la sociedad colombiana y que hará que la Fiscalía dé respuesta a fenómenos de criminalidad tan perversos como este caso.

Florence Thomas, psicóloga social y activista por los derechos de las mujeres

Creo que los medios no están cumpliendo con lo que deben hacer. Están volviendo esto una escena de circo. Pero este país es así: no es la primera vez que una violación es excusa para hacer un acto caricaturesco y sembrar odio, por esto ayer al tipo casi lo linchan -ganas no faltan-, pero no es la forma de solucionar las cosas.

Es difícil para los medios no volver la violación, y posterior asesinato de Yuliana, un espectáculo mediático, tiene todos los ingredientes de una mala telenovela: una niña pobre, indígena, desplazada del Cauca; un arquitecto adinerado de la Javeriana y el Gimnasio Moderno; una familia de estrato alto, frente a una pobre; un hermano que aparentemente lo ayudó para que no se viera tan grave el crimen… En fin, un compendio de hechos desafortunadamente mal utilizados. Partiendo de lo que digo es fácil para los medios frontear la línea roja y pasarla. Deberían dejar actuar a la justicia.

El problema es que esa misma justicia no actúa y nosotras estamos mamadas de eso. No sé si ustedes saben, pero particularmente en Colombia los actos de feminicidio son históricamente los que más quedan en la impunidad. Si la justicia funcionara esto no sería pan de cada día. Este país debe asumir que aquí no hay justicia, mucho menos de género.

Hablando de la indignación, por supuesto que son los medios y las redes sociales los que la generan ampliando y teatralizando lo ocurrido. Sí tienen responsabilidad, pero más que ellos, la tiene el Estado.

Pero en definitiva todo no es malo. La mediatización puede ayudar a la familia de la víctima para que muchos ojos estén puestos sobre lo que pasó. Así pueden sentir, por ejemplo, que el movimiento de mujeres está de su lado. Cuántos otros casos no reportados por los medios terminan en la absoluta soledad de la familia afectada, tan sola, que ni siquiera se atreve a denunciar. ¿Para qué denunciar, si de antemano el caso va ser archivado durante años?

Juan Carlos Iragorri, director de Voces RCN

Creo que la prensa, la radio y la televisión en Colombia no se han entrometido en este caso particularmente. Me parece que lo que han hecho es reproducir la información que ha dado la Policía y la Fiscalía. Han contado qué fue lo que pasó, quién es el principal sospechoso. No creo que hayan entorpecido nada.

La inmensa mayoría de los medios no están convirtiendo esta noticia en un espectáculo, simplemente están contando lo que pasa. En estos casos la mayor parte de la información, como ya dije, sale de las autoridades o de los entes estatales. Hemos hablado de la vida profesional del supuesto violador y de su familia.

Tampoco estoy de acuerdo con que se le ponga el micrófono a todo el mundo para que diga a quien hay que cortarle la cabeza o lincharlo. La pena le compete a la justicia, no al ciudadano. Es lamentable que crímenes como estos no se denuncien porque el presunto agresor no es famoso o de familia pudiente.

Pero en términos generales la mayor parte de los medios han obrado con seriedad. Un problema grave, no sólo en Colombia, sino en el mundo, es que cada vez que pasa algo malo le echan la culpa a la prensa, la inmensa mayoría de los periodistas lo que hacen es contar lo que pasa. Ellos no son los que están cometiendo el delito.

Lo único positivo, en estos casos, es que los medios alertan a los que hacen las leyes y, sobre todo, a las autoridades judiciales para que este tipo de crímenes no se vuelvan a cometer. Eso no se hace incrementando las penas, se logra con mayor eficiencia de parte de la justicia, con capturas y que las penas que existen se cumplan.

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