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Los 10 sopores del 2006

Nicolás Morales hace un recuento de los lugares soporíferos de la cultura del 2006

2010/03/15

Por Nicolás Morales

Cierto, muchas cosas pasaron en cultura en el 2006. Altman y Mahfuz murieron, Pamuk fue canonizado y llegaron los guerreros de terracota a la chocolatería del Museo Nacional. Y bueno, a estas alturas sería conveniente hacer los recuentos navideños de esos lugares soporíferos de la cultura del 2006. Van pues diez hechos, maliciosamente recordados, y en próxima columna haré los merecidos piropos.

1. Los argentinos odiaron a Shakira. Gustavo Cerati y Fito Páez hablaron mal de Shakira. O tal vez hablaron con justicia. Lo que resultó curioso fue que el gobierno nacional no se pronunciara al respecto ni declarara la guerra al gigante del sur, ni expatriara a todos los argentinos residentes en Colombia. La Alcaldía no boicoteó el concierto de Cerati en Bogotá y la gente no le disparó al argentino por criticar las caderas calentitas y la identidad de la barranquillera.

2. José Vicente Katarain encontró su segunda obra maestra (y su mina de oro). Dice el antiguo editor del Nobel que el autor de Sin tetas no hay paraíso, Gustavo Bolívar, está preparando su segunda novela y que será una de las mejores de la literatura latinoamericana de los últimos años. No es que no creamos en la palabra de José, pero tal vez la historia de un traqueto gordo que se hace un bypass gástrico para lograr seducir a una pereirana voluptuosa (continuación probable de su predecesora, suponemos) no compite con la complejidad y la riqueza del García Márquez que hace años le dio mejores leches al editor.

3. Fernando Botero no volverá a pintar a cuatro manos. Después de vender el cuadro pintado en colaboración con el señor Presidente de la República, Fernando Botero dijo que no volvería a hacerlo. Tal vez tiene miedo de que el doctor Uribe le robe algo del mercado conseguido a fuerza de colesterol y antioqueñidad. ¿O será que hay que temerles a los mandatarios y ex mandatarios del viejo Caldas a los que les da por la poesía, la pintura o las colecciones de arte?

4. El EGM dijo que el El Malpensante está por debajo del puesto 40 y TV y novelas, de primero. Esto debería darle a Andrés Hoyos la absoluta tranquilidad de que la gente sigue pensando muy, pero muy mal.

5. El maltrecho Plinio Apuleyo Mendoza se quejó de la crítica. Vimos la furia con la que el autor de Años de fuga arremetió contra la crítica literaria que no recibió complacida su última compilación de obras maestras de la literatura colombiana. En su columna, publicada en una revista de farándula, el colérico Mendoza afirma que ya no se puede hacer nada en Colombia. O de pronto es que la guayaba no huele a lo mismo verde que podrida.

6. El “fuera de lugar” de Conrado Zuluaga. Anagrama invita a Conrado a la mesa redonda de lanzamiento de 2666 de Roberto Bolaño. Zuluaga, sentado entre los panelistas, empieza por declarar que no ha leído una letra de Bolaño. Guarda constante silencio y bosteza hasta su intervención, paradigma del concepto “distancia crítica”, en la que justifica no haber leído a Bolaño porque desconfía de cualquier escritor al que todos alaban. Zuluaga nos promete que leerá sus obras cuando el chileno pase de moda. Tal vez las editoriales deberían hacerles con antelación un pequeño examen de conocimientos a sus panelistas invitados.

7. “El colombian dream es la mejor película nacional de todos los tiempos” (Aljure dixit). Esa afirmación se puede hacer en un país como éste que no ha escrito su historia fílmica. Hay que decirle a nuestro querido realizador girardoteño, eso sí, que se olvidó de que existían Rodrigo D, Cuartico azul, Confesión a Laura y hasta La gente de la universal. Hay que insistirle a nuestro Guy Ritchie en que no es lo mismo hacer una película que un videoclip. En fin, estamos de acuerdo con la opinión de un espectador vecino a nuestra silla en el cine: El colombian dream es el mejor y más completo comercial de Mareol que hemos visto en las salas de cine en Colombia.

8. Los 3000 libros de Óscar Collazos. Vaya confesión. En su columna de prensa, Collazos dice lo que sólo en el medio editorial se sabe: que la literatura no vende. Y como no vende, deberíamos preguntarnos por qué. Así, el año entrante podríamos comentar con júbilo sobre cómo triunfó con el guión de su telenovela, vendida de entrada a cincuenta países, pagada en dólares y reproducida en Estados Unidos con los actores de Friends. “There’s no business like showbusiness.”

9. Antonio Caro se muerde de la rabia. Carlos Castro, un joven artista bogotano, se apropió del logo de Coca-Cola para escribir la palabra “Colombina”, y Antonio Caro, el padre del arte conceptual en Colombia, entró en cólera. Todo porque él mismo, veinticinco años atrás, había plagiado la misma tipografía para escribir “Colombia”. Amenazas de demandas y demás acciones legales cayeron sobre el joven Castro porque, según parece, Caro cree que su obra existe desde antes que la popular gaseosa. Al final, tanto dulce siempre da caries, Antonio.

10. La última feria del libro. En abril la ciudad entró en un profundo bostezo. La feria de este año no trajo a nadie, no mostró nada y nos durmió a todos. Fue una aburridísima librería donde los de siempre se saludaron entre galpones lluviosos. A ver si con “Bogotá, capital del libro” nos sacudimos el sopor aquí en la Nueva Granada.

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