RevistaArcadia.com

Los medios de comunicación y la economía de las visibilidades

"¿Será que si esa plata hubiera ido a la Biblioteca Nacional para comprar o publicar libros sobre el bicentenario, el señor estaría más tranquilo?"

2010/10/13

Señores Revista Arcadia:

 

Hace poco se publicó en su Revista una nota firmada por Manuel Kalmanovitz, titulada “La presencia de los invisibles”. La nota, aunque de escasa calidad literaria y de poco valor como análisis político, ha generado diversas reacciones. Pienso que las reacciones al texto evidencian una de las paradojas de las sociedades contemporáneas: la visibilidad de lo inútil. Parapetado tras la visibilidad de una publicación impresa, el autor nos ha puesto a botar corriente sin mayores argumentos.

Aunque no soy crítico literario, quisiera comenzar diciendo que la primera sensación que me produjo la nota fue de aburrimiento. Se trata de un texto soso y desordenado, que pareciera escrito por el empleado de una revista cuyo jefe lo envió a realizar una nota que no le producía ningún interés. Si lo leí entero fue porque un amigo me lo envió preguntándome qué opinaba al respecto, y luego lo releí, debo confesar que lo leí de nuevo, porque una amiga más me lo envió y me preguntó otra vez qué opinaba sobre el texto.

Mi primera reacción fue de sorpresa: me pregunté por qué un texto tan flojo causaba tantas reacciones. Al principio no lo entendí, pues me parecía que el autor quería decir algo pero no lo lograba; no era la calidad de sus argumentos lo que producía interés, ni lo era la calidad de su escritura. Luego me dí cuenta que, tras la escritura sosa, había no sólo el tedio de un escritor obligado a realizar una tarea contra su voluntad; también había un montón de sentido común, en el que se dejaba traslucir un pobre sentido de la crítica.

Personalmente tengo ideas encontradas frente a la colección de textos que publicó el Ministerio de Cultura. Considero que la idea es valiosa y creo que sus alcances dependerán mucho del uso que se haga con los textos; me parece clave que se lleve a escuelas y bibliotecas, y me parece muy valioso que se privilegie a las escuelas y regiones donde haya mayoría de población negra. Creo también que eso debería complementarse con una estrategia de difusión nacional dirigida al conjunto de la población, pero entiendo que si hay que establecer prioridades es prioritario apuntar a que la gente conozca a sus intelectuales.

De otra parte, me preocupa en algunos casos el criterio de selección de los autores y obras incluidos; aunque no soy un conocedor, me parece que se quedan por fuera algunos escritores que sería clave incluir y se incluye otros no tan relevantes. No sobra decir que es difícil dejar contento a todo el mundo y que ello no desdice de la obra colectiva, pero sí deja preguntas sobre la intencionalidad.

Pero, volviendo atrás, me parece que críticas como las de Kalmanovitz son poco constructivas. Pescando en río revuelto, pretende hacer una crítica a las formas de gestión politiquera del gobierno saliente y de la exministra; sin embargo, su tono suena más a una diatriba contra los procesos de visibilización, sin mayores argumentos y, a mi juicio, evidenciando prejuicios bastante problemáticos. Yo sí creo que hay vicios que es necesario combatir en cuanto a las formas de hacer política con temas tan delicados como el reconocimiento de las presencias intelectuales de los afrodescendientes u otras de sus presencias y aportes. Pero no me parece que el problema sea de kilos ni de número de páginas o de comparaciones entre los presupuestos de este proyecto y otros presupuestos oficiales.

Si se trata de hacer un cuestionamientos a la política de cultura, o al modelo de sociedad que propone el gobierno saliente, habría muchos mejores ejemplos y argumentos de mayor peso; pero el comentarista se queda en lo que le produce más ardor en las vísceras, que al parecer es que se malgastó una plata en un proceso de visibilización de los afrocolombianos por la vía de dar a conocer a algunos de sus autores más destacados. En ese sentido, vale preguntarse qué es lo que le molesta.

 

¿Será que si esa plata hubiera ido a la Biblioteca Nacional para comprar o publicar libros sobre el bicentenario, el señor estaría más tranquilo? ¿El problema es que se publique la colección de autores cuya obra ha sido escasamente difundida? o lo que le molesta es que se trate de alterar una política de visibilidades en la que él se sentía más cómodo?

En fin, no creo que su nota de para tanto; lo que sucede es que, a diferencia de muchos de los autores históricamente invisibilizados, muchos de ellos de gran calidad intelectual y artística, Kalmanovitz tiene la ventaja de poder poner sus ideas en la gran caja de resonancia que son los medios.

Caídos en la trampa, terminamos discutiendo sus letras, antes que disfrutar algunos de los diecinueve volúmenes, leyendo unos cuantos gramos de buena literatura.

 

Axel Rojas, profesor titular Universidad del Cauca

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.