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Manuel Kalmanovitz responde

"Tendría que pasar por la Cátedra de Estudios Afro Colombianos que, por ley, debía hacerse en los colegios y que poco se hace. Tendría que pasar por talleres con maestros y estudiantes. Tendría que pasar con una guía de lectura bien pensada, hecha sin apresuramientos y no simplemente por cumplir como la que viene con esta caja".

2010/10/13

Hubo algo indelicado en el artículo que escribí. No diría que racista, aunque sea una acusación recurrente en la andanada de cartas que se recibieron.

Lo indelicado, después de pensarlo, fue esto: la comunidad afro lleva siglos siendo marginalizada y llega esta caja. Y el artículo, en vez de celebrar ese reconocimiento, así sea tardío, señala que para realmente solucionar el problema son necesarias labores de otro tipo, menos vistosas.

Fue eso. Como alguien tirándose una fiesta largamente esperada y merecida. Señalando el vaso medio vacío que los demás veían medio lleno. La nube del pesimista.

El problema que no veía solucionándose era que, efectivamente, hay mucha gente que ha sido ignorada, invisibilizada en el país. Es algo serio y real que puede solucionarse no con grandes gestos (¡wow! ¡19 libros! ¡se acabó el problema!), sino con una labor paciente, larga y, a la final, invisible.

Una labor que no tiene ese elemento llamativo que tanto le gusta a los políticos cortoplacistas que nos han tocado recientemente.

La pregunta es ¿cómo hacer que pase lo que debería pasar? ¿Cómo hacer para que la experiencia afro se reconozca dentro del imaginario literario de Colombia? ¿Para que en esos archivos mentales donde guardamos las cosas, junto a las imágenes que hemos heredado, junto a Rin Rin Renacuajo y la marquesa de Yolombó y demás, estén las imágenes de la experiencia afro en el país?

Es difícil, porque la solución debe ser real además de simbólica. Tendría que pasar por la Cátedra de Estudios Afro Colombianos que, por ley, debía hacerse en los colegios y que poco se hace. Tendría que pasar por talleres con maestros y estudiantes. Tendría que pasar con una guía de lectura bien pensada, hecha sin apresuramientos y no simplemente por cumplir como la que viene con esta caja.

Fue insensible el autor del artículo al ignorar el valor simbólico de esta caja. Eso es cierto. Fue porque creyó que por andar celebrando grandes gestos, se olvidaba la labor al mismo tiempo pequeña y dispendiosa que aún falta por hacerse. Ojalá no sea así.

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