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Págame y te cuento el secreto

Las voces críticas no han podido parar el fenómeno de ventas en el mundo, y tampoco lo harán en Colombia.

2010/03/15

“Les voy a contar el secreto. El secreto revela la ley más poderosa del universo. El conocimiento de esta ley recorre como un hilo dorado la vida y las enseñanzas de los profetas, los sabios y los hombres más doctos de la historia del mundo. Todo lo que ellos lograron alcanzar y obtener en la vida fue hecho de acuerdo con esta poderosa ley. Fragmentos del secreto se han encontrado en las tradiciones orales, en la literatura, en las religiones y filosofías a lo largo de los siglos…”

Estas palabras que acabamos de citar forman parte de uno de los fenómenos de ventas más apabullantes del nuevo siglo, después del Código Da Vinci: el libro y el DVD de El secreto, de Rhonda Byrne.

El secreto ha vendido, desde su aparición en inglés hace un año, millones de copias. Lo sorprendente es que, editado hace apenas cuatro meses en español por Ediciones Urano, El secreto ha llegado a Colombia sin una campaña de márketing, y por puro “boca a boca global”, ya está de número uno en las listas nacionales de los más vendidos (de nuevo , tanto en su versión de libro como en la de DVD.)

¿Qué tiene este Libro/DVD para haber logrado semejante milagro de ventas? La película usa el formato de documental para presentar el gran secreto: La ley de atracción. A la manera de las televentas, desfilan por la pantalla las voces de supuestos profesionales en psicología, metafísica, finanzas, feng shui, teología, expertos en desarrollo personal y autores de otros libros de autoayuda como “Sopa de pollo para el alma”. Todos afirman que con la correcta disposición de nuestros pensamientos, podemos lograr que queremos. Se requiere de una actitud positiva, de agradecimiento con el mundo, y de desarrollar una capacidad de visualizar aquello que queremos, bien sea un carro, una mansión, liberarnos de un cáncer o conseguir pareja.

La idea fundamental es que todos estamos conectados por las ondas que emiten nuestros pensamientos. Por lo tanto, si tenemos pensamientos negativos, eso es lo que atraeremos: cosas negativas. Y lo mismo funciona al revés: si pensamos cosas buenas, pasarán. Por supuesto, las voces críticas y satíricas no se hicieron esperar en Estados Unidos, desde la fabulosa columnista Maureen Dowd hasta Saturday Night Live, donde un refugiado de Darfur es regañado por no pensar en atraer cosas buenas. Pero no importa: las voces críticas no han podido parar el fenómeno de ventas, como tampoco lo harán en Colombia.

El punto es que un fenómeno de mercado de esta magnitud no se puede ignorar. Colombia es un país católico. Y creemos que la proliferación de las sectas y religiones alternas constituyen un fenómeno de no educadas. Pero esto no es cierto. En un país como este, quienes se acercan a librerías pertenecen a estratos altos. ¿Qué es entonces lo que sucede para que un libro de autoayuda que explota la pseudo ciencia, y que promete que si recortas las fotografía de un Lexus y la pegas en la nevera, conseguirás un Lexus (o más grave aún, que presenta el testimonio de una mujer desahuciada que, al acceder al secreto –la ley de atracción– se cura de un cáncer) venda tanto? ¿Qué es lo que nos dice este fenómeno de ventas sobre la sociedad?

De alguna manera, esta tendencia prefigura la muerte de unas religiones y el surgimiento de otras. Y revela así mismo el fracaso de una postura racional ante el mundo. El hombre necesita creer que hay algo más allá del mundo visible, del mundo que conocemos a través de los sentidos y de nuestra capacidad de razonar.

Lo increíble de este caso es que los espiritualistas han utilizado a su mayor enemigo, la ciencia, en su propio provecho. La basura pseudo científica de El secreto –que asegura que desde Platón hasta Einstein, todos los grandes genios de la historia han conocido el secreto– llena el vacío dejado por la fatiga de las viejas religiones tradicionales.

La utilización de argumentos supuestamente científicos –la física y más exactamente, la mecánica cuántica– a favor de la espiritualidad es un timo inmenso. En El secreto, se hace de una manera burda, pero en otro documental que también circula en Colombia (What the bleep do we know, que traduce más o menos “Qué diablos sabemos”) se manipulan los postulados de la física cuántica de una manera mucho más sofisticada e inteligente para llegar a la misma conclusión: el pensamiento puede modificar la realidad.

Si el Renacimiento acabó con el oscurantismo y pasamos de una visión teocéntrica del mundo a una antropocéntrica hace ya 400 años, el siglo XXI parece anunciar un nuevo viraje: el raro ensamblaje entre el hombre y la posibilidad de ser el mismo parte de un dios. Todo esto nos suena ridículo. Pero en este momento, El secreto es el libro que más colombianos están comprando y es el DVD que más colombianos están viendo en sus casas. Algo muy elocuente está pasando bajo las narices de los medios masivos y de los sociólogos y de analistas e intelectuales, y no nos estamos dando cuenta.

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