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Políticas de visibilización

"La publicación de esta colección puede ser objeto de críticas en cuanto al costo de los volúmenes, al hecho de que no va a llegar a todos los sectores, a la limitación que posee al no incluir suficientes mujeres afrocolombianas, quienes son víctimas de un doble proceso de invisibilización, por ser mujeres y por ser afrocolombianas".

2010/10/13

El pasado mes de septiembre, la revista publicó el artículo de Manuel Kalmanovitz titulado “La presencia de los invisibles”. En este artículo se critica la publicación de la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana con 20 volúmenes –en otro apartado se habla de 19 libros- de escritores afro-colombianos. El autor cuestiona la política editorial del Estado y su trabajo por hacer visible la literatura y la producción cultural afrocolombiana, pues la considera muy costosa y poco útil para la visibilización de la población afrocolombiana. En suma el autor parece que está en desacuerdo con dos aspectos fundamentales:

-La idea de la visibilización de los grupos oprimidos como los/as afrocolombianos/as, por considerar que es inmaterial e innecesario.

-La idea de que desde el Estado, lo que él llama la burocracia estatal, se promuevan políticas culturales tendientes a la afirmación cultural de los diversos grupos que habitan el territorio colombiano.

Con respecto a este último punto conviene recordar que es deber del estado garantizar la igualdad de todos los ciudadanos y de todas las ciudadanas en Colombia. Esto significa que es tarea del Estado desarrollar políticas públicas tendientes a la creación de condiciones de igualdad para todos y todas. Una de los campos en los cuales se observa mayor discriminación es el de la cultura, pues se habla de culturas nacionales como si la visión del mundo de las elites blancas fuera todo lo que hay de la nación colombiana. En el canon literario colombiano se pasa por alto la producción cultural de los pueblos indígenas y de los grupos afrocolombianos. La colección viene a hacer visible esa producción como parte del deber del Estado de garantizar el derecho de igualdad, por ello una visión privatista y elitista/racista de la cultura como la del señor Kalmanovitz no tiene cabida dentro de un estado social de derecho como es el colombiano.

Es claro que el Estado tiene el deber y nosotros/as, los ciudadanos y las ciudadanas, el derecho de que se publiquen las obras de estos autores pues el racismo que los mantenía ocultos no solo hace daño a la población afrocolombiana, sino también a la población mestiza que se ve privada de un producto de la cultura que explica y constituye su identidad.

El señor Kalmanovitz se equivoca cuando afirma que la visibilización de los pueblos indígenas y los/as afrocolombianos/as es inmaterial e innecesaria. Para ser un comentarista cultural ciertamente tiene un concepto bastante pobre de la cultura y de sus posibilidades. Pasa por alto el hecho de que la nación colombiana se ha fundado sobre un olvido, que es el de la opresión de grupos como aquellos de los que se ocupa la colección. Este genocidio cultural que han sufrido los pueblos indígenas y los grupos afrocolombianos debe ser remediado. Debemos tener la memoria de su dolor e incorporar en nuestro imaginario de la nación sus producciones culturales. Johan Galtung ha escrito sobre los diversos tipos de violencia que aquejan a los pueblos. En Colombia además de la violencia estructural y de la directa sufrimos de la violencia simbólica. La colección es un buen comienzo para ir remediando esa violencia.

La publicación de esta colección puede ser objeto de críticas en cuanto al costo de los volúmenes, al hecho de que no va a llegar a todos los sectores, a la limitación que posee al no incluir suficientes mujeres afrocolombianas, quienes son víctimas de un doble proceso de invisibilización, por ser mujeres y por ser afrocolombianas. Sin embargo, lo que le molesta realmente al autor es que el Estado haya invertido dineros públicos en políticas de visibilización. Sorprende que una publicación como Arcadia abra sus páginas a un escrito tan cargado de racismo y de desprecio hacia las producciones culturales de grupos tradicionalmente oprimidos como son los afrocolombianos/as y los pueblos indígenas. Me llama la atención que la caja de producción cultural de los pueblos indígenas no se critica, me imagino que como consecuencia del prejuicio de las elites criollas de considerar que los indígenas si tienen derechos diferenciales pero los/las afrocolombianos/as no, porque al fin y al cabo ellos/as son colombianos/as como todos nosotros/as.

Arcadia está en deuda con estos grupos oprimidos, pues artículos como el del señor Kalmanovitz contribuyen a la violencia simbólica de que han sido víctimas por tantos años.

Atentamente,

Farid Samir Benavides Vanegas, MA, JD, PhD

Investigador Campus per la Pau

Universitat Oberta de Catalunya

Investigador Grupo COPAL

Universidad Nacional de Colombia

University of Massachusetts at Amherst

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