Una luz en el camino

Andrés Ramírez analiza el nuevo proyecto del arquitecto Daniel Bermúdez, el Centro Cultural Biblioteca Julio Mario Santodomingo.

2010/05/27

Por Andrés Ramírez

Ahora que Bogotá se encuentra sumida en el caos que producen cientos de obras inconclusas que bloquean el tráfico y de edificios públicos que se construyen a la deriva como el Aeropuerto El Dorado, surge un proyecto que podría convertirse en la guía para enderezar el camino que la ciudad, en mala hora, extravió hace pocos años.

Este mes se inaugura la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo, una de las obras culturales y arquitectónicas más ambiciosas adelantadas en el país en los últimos tiempos. El edificio, ubicado en la calle 170 con carrera 64, en el norte de Bogotá, beneficiará a cerca de 1,2 millones de personas de diferentes estratos de las localidades de Suba y Usaquén (entre ellos el 18% de la población escolar de la ciudad).

La nueva Biblioteca es el resultado de un esfuerzo mancomunado entre el sector privado (en este caso una generosa donación hecha por la familia Santo Domingo para construir el edificio), y el trabajo de empresas públicas que construyeron el parque de 5,5 hectáreas que rodea al edificio, 339 estacionamientos subterráneos, 140 ciclo-parqueaderos y la ampliación de las vías circundantes.

El arquitecto Daniel Bermúdez, autor de edificios emblemáticos de la historia contemporánea de Bogotá como la sede de Posgrados de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Biblioteca Pública El Tintal, fue el encargado de diseñar este sólido edificio de concreto blanco y líneas rectangulares que brilla en medio del paisaje erosionado de la Sabana de Bogotá.

Aunque son muchas las virtudes arquitectónicas que se pueden enumerar de este edificio de 23.000 m2 de área, quizás la más importante sea la de haber logrado concentrar el extenso programa de áreas dentro de un gran volumen que se mueve al ritmo de las suaves ondulaciones del terreno, permitiendo liberar la mayor cantidad de espacio público –también diseñado por Bermúdez.

El edificio se divide en dos cuerpos. La primera zona alberga 600 puestos de lectura individual y salas de trabajo y de consulta. El segundo cuerpo lo ocupa un imponente teatro con capacidad para 1.250 personas, un auditorio auxiliar con capacidad para 300 personas y una sala de exhibiciones artísticas.

La Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo es más que un buen edificio. Es ante todo un ejemplo que nos recuerda un modelo de ciudad incluyente que apostaba por la arquitectura como mecanismo para mejorar la calidad de vida de las personas. Lástima que esa historia reciente de Bogotá hoy parezca tan lejana.

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