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El fantástico Mr. Dahl

2010/04/28

Por Catalina Holguín

             


Llegué tarde a Roald Dahl simplemente porque no estudié en un colegio bilingüe cuando chiquita. Primero fue Socaire y el capitán loco (Pilar Lozano) y recuerdo también los cuentos de Hans Christian Andersen (“La princesa y el guisante”) y las fábulas de Samaniego e Iriarte. Dahl, en cambio, fue un descubrimiento tardío, tipo 16 años, y supongo que por eso mis afectos por su obra no son de un orden tan nostálgico. Dahl es cruel, es divertido, es inteligente con el idioma e igualmente inteligente en sus parodias, es creativo, es absurdo, es dramático y siempre profundamente cómico. Y sí es un escritor para adultos.

Como lo es la peli Fantastic Mr. Fox de Wes Anderson, la última obra del escritor infantil en cobrar vida cinemática. Ésta la lectura adulta más divertida de Dahl. Su director es el mismo de The Life Aquatic, The Darjeeling Limited y The Royal Tenenbaums. La extraña sensibilidad de sus películas anteriores está presente en esta. Claro, los actores, o sus voces, reaparecen (Owen Wilson, Jason Schwartzman, Bill Murray) así como los pequeños dramas intra-familiares. El lenguaje no es el de un cuento infantil y los chistes tampoco. Pero el contraste de las voces con los matachos, con la textura misma de la película, que es como la textura de una infancia soñada en tecnicolor, le da a la película un carácter único.

Para empezar, la animación de marionetas corre más lenta de lo normal, 12 en vez de 24 cuadros por segundo. La velocidad de la animación hace que los movimientos y volteretas de los animales sean más bruscos y caricaturescos: frente a un plato de comida unos animales perfectamente civilizados y racionales de repente se devoran a dentelladas apresuradas y absurdas el bocado. Y las voces… ¡Ah! George Clooney hace de Mr. Fox, y su voz seductora, confiada e inteligente imbuye al matacho de astucia y encanto. Luego está el pequeño Ash, el hijo de Mr. Fox, llevado a la vida con la voz insegura y atribulada de Jason Schwartzman.

Fantastic Mr Fox recrea el espíritu de la obra de Dahl, que es el más divertido equilibrio entre lo infantil y lo adulto. Internet— gran biblia—dice que Fantastic Mr. Fox fue el primer libro que Anderson recibió en su vida y que para hacer la película el director modeló la cueva de Mr. Fox y el paisaje de su hábitat a imagen y semejanza de Gypsy House, la casa de Roald Dahl en Inglaterra. Al personaje de Fox, Anderson le da trazos del mismo Dahl y bautiza a la señora Fox con el mismo nombre de la esposa Dahl: Felicity.



De manera que para los fans de Dahl, la película es también un tributo a su vida y obra. Y para los que no son fans, la película igual es grande y casi tan divertida como los libros y cuentos de Roald Dahl.

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