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Un italiano en las azoteas de Teherán

2010/03/17

Por Catalina Gómez Ángel

De repente Teherán se convirtió  en un lamento. “Allaaah Ak-bar…Allaaah Ak-bar”, se escuchaba en la ciudad religiosamente cada noche a las nueve en punto. Familias enteras, hombres mujeres y niños, gritaban desde las azoteas de sus edificios “Allaaah Ak-bar”; segundos después otro grupo de personas en la misma situación que ellos les contestaban con el mismo cántico: “Allaaah Ak-bar”, que significa Dios es el más grande. El grito nocturno era la banda sonora de una película que había empezado la noche del viernes 12 de junio cuando el Ministerio de Interior iraní publicó el primer comunicado con los resultados de las elecciones presidenciales que se habían realizado ese día: 67 por ciento para Mahmud Ahmadineyad.

 “Cuando oí por primera vez ese cántico me estremecí y dije que tenía que ir arriba para ver lo que pasaba; era impresionante la sensación que creaban esos gritos”, contó el italiano Pietro Masturzo, quien ganó el primero premio World Press Photo 2010 con una foto en la que se observan desde la distancia una mujer mayor, que grita al vacío, acompañada de dos chicas vestidas de negro que pueden ser sus hijas. “Sólo recuerdo que cuando las vi a esas mujeres solas en esa terraza del sur de Teherán me apresuré a buscar un lugar fijo donde poner la cámara. Necesitaba mucha quietud pues tenía que ser una toma larga”, sigue contando Pietro que hoy no sabría volver por su cuenta hasta el lugar de Teherán donde tomó esta foto. Al fin y al cabo, había llegado allí por sus amigos iraníes que lo invitaban cada noche a una casa diferente a tomar fotos.  “Cuando empezaron las protestas me fijé bien en la televisión y en las fotos que publicaban los medios y nadie estaba mostrando los gritos nocturnos. Yo tenía la impresión de que era la imagen que contaba la verdadera historia de lo que estaba pasando en Irán”, dice Pietro a través del teléfono desde Italia al tiempo que cuenta que tomó fotos de azoteas por muchos días seguidos.

Esta era también una buena alternativa para él cubrir el movimiento de protestas y no poner su vida en peligro. Al fin y al cabo, Pietro había sido detenido una de las noches antes de las elecciones cuando los seguidores de todos los candidatos salían a las calles de Teherán a gritar y darle apoyo a su candidato.  Estuvo de comisaría tres días hasta que lo dejaron en libertad con la condición de que no podía tomar más fotos. Lo salvó, de alguna manera, que había viajado a Irán por su cuenta y con una visa de turismo. Con esa disculpa los convenció de que estaba allí sólo por placer y que no tenía nada que ver con la inmensa tropa de fotógrafos extranjeros que para ese entonces ya había llegado a Irán.

“La familia que me había acogido estaba mucho más temerosa que yo y por eso traté de complacerlos teniendo mucho cuidado”, dice Pietro que asegura que cuando salía a las calles escondía su cámara debajo de su ropa para que no lo fueran a coger, no quería pasar por esa experiencia de nuevo. “Sé que hay otros fotógrafos que pusieron su vida en peligro durante esos días, pero creo que para contar una historia no hay que ser necesariamente arriesgado, hay que ser inteligente”, dijo Pietro ante la polémica que se ha creado en Irán sobre su premio. Decenas de jóvenes fotógrafos han expresado en la web su desacuerdo con la foto elegida por varios motivos. El primero, que no muestra lo que pasaba en las calles de Teherán después de las elecciones. Segundo, porque creen que mucha gente arriesgó su vida para contar lo que pasaba mientras Pietro solo se limito a subir a las azoteas. “Un fotógrafo me escribió y me dijo que solo había ganado porque era Europeo”, dijo Pietro que aseguró que está abierto a todos los debates siempre y cuando sean respecto a la calidad de la foto. Pero los jóvenes fotógrafos iraníes no son los únicos sorprendidos con la victoria del italiano. Él lo está más. Todavía, dice, está bastante sorprendido por haber ganado este premio que por lo general queda en manos de los fotógrafos de las grandes agencias de noticias del mundo. Pietro no es uno de ellos. Apenas tiene 30 años y hasta hace unas semanas se las ingeniaba para sobrevivir de la fotografía. Fue solo hace un año que junto cuatro amigos creó el colectivo Kairos Factory, especializado en fotografía y documentales. Tiempos pasados.

 

 

 

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