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10 columnistas (experimentados)

Selección de los diez columnistas colombianos que, con sus artículos de opinión, generan verdaderos espacios de reflexión.

2013/04/12

Por Nicolás Morales

Los medios impresos están en crisis y entre lo poco que les queda está la opinión, acaso su último valor agregado, lo único que puede justificarlos. Sin las columnas de opinión, espacio para la reflexión, para el goce de esos lectores gourmet que buscan puntos de vista y, también, otro nivel de escritura, la prensa escrita no tendría sentido. Pues bien, en compañía del amigo Javier Fandiño Lizarraga, investigador del Caro y Cuervo, quisimos escoger diez columnistas experimentados de la prensa local que nos permiten conservar la fe en el género y el goce de la lectura. Vendrán en otra columna las nuevas promesas.

Daniel Samper Pizano. Es el decano de los columnistas y se hace buenas preguntas, que no es poco. Las suyas son columnas vivas, escritas por un conocedor del género. Ese tono de conversación es muy efectivo y revela una inteligencia que permite explicar temas muy complejos con la simplicidad del gran periodista. Un clásico. Extrañamos el humor de otras épocas.

Antonio Caballero. Ha tenido muchos registros: la opinión política, la tauromaquia y la fase más nueva con la revista Arcadia, la del pie de foto. Nos seduce la última: nadie tiene esa capacidad de encontrar un mundo en una imagen. Su capacidad de observación es inédita, Caballero ve. En la revista Semana su presencia es necesaria y la historia le ha dado la razón, pero puede haber algo de agotamiento en la fórmula. Es el escritor, el de más talla.

María Elvira Samper. Es capaz de presentar los debates de actualidad en un plano general y de tomar partido dentro del escenario amplio que nos dibuja, y esta es una rara virtud.

Juan Esteban Constaín. Es un columnista que disfruta al escribir, se siente en la lectura. Sabe juntar el humanismo clásico y la cultura rock y armar un buen plato de cocina fusión. No se deja encerrar en los asuntos de la política doméstica, tan doméstica por estos parajes. Aparece el humor, se agradece.

Alfredo Molano. Su conocimiento del país le da una fluidez y una autoridad excepcional. Funciona mejor cuando acude a sus experiencias personales, cuando habla en primera persona. Las otras columnas, las muy militantes, parecen sufrir de un cierto desgaste. Pero qué pluma.

Mauricio García Villegas. Es capaz de analizar los temas (la moral, la política, la religión) desde un escalón más alto. Es de los pocos columnistas que mueven ideas sólidas, y la armadura, aunque académica, no es tediosa. Es, acaso, la mejor columna de la prensa colombiana.

Yolanda Reyes. De escritura cuidada y tono asertivo, sorprende por la profundidad y buen tono del escrito. Cierto, son un grupo de temas que la apasionan, pero eso la hace fuerte.

Hernando Gómez Buendía. Sus columnas han sido desde siempre ecuánimes, lúcidas y han tenido la claridad propia de la buena escritura clásica. Se agradece que el ojo de El Malpensante haya rescatado a un ser tan inteligente.

Jorge Orlando Melo. Este intelectual con gran bagaje académico presenta universos amplios en los que el debate está soportado por el dominio del estado del arte y su opinión no está determinada por la estrechez de miras de la militancia. Por eso sus diagnósticos son tan claros y certeros. Por la misma línea nos gustan los de Carlos Castillo y Posada Carbó.

María Jimena Duzán.
Es probable que su momento estelar haya sido durante los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe. Es una periodista a carta cabal, una fuente muy rica y confiable. En sus columnas el análisis va de la mano de la más aguda suspicacia y, aunque no tienen detrás la maquinaria investigativa de Daniel Coronell, están mejor escritas.

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