Apremiar

En su columna de este mes, Carlos Castillo rememora el origen de la palabra "apremiar".

2010/04/21

Por Carlos Castillo Cardona

Apremiar está de moda. ¿No se han fijado en las encuestas? Los que estaban abajo sobrepasan a los segundos y aprietan a los primeros. Sí. Aprietan, apremian y apoyan. Seguramente, también atropellan. No es de extrañar, pues el lenguaje es maravilloso y desvela lo que no se quiere decir. La lengua nos traiciona.

Apremiar, ya usado a principios del siglo XIII, según Corominas, se entiende por ‘dar prisa’, ‘oprimir’ u ‘obligar’. Que se deriva del antiguo premia, ‘coacción violenta que se hace a alguno’, que a su vez se relaciona con el latín Preme-re, ‘apretar, oprimir’; pero, curiosamente, se cree más verosímil que este último término provenga de praemia, plural de praemium, que, sorpréndase usted, no es otra cosa que ‘botín, presa’, es decir, ‘despojo infligido a alguno’. Ahora sí, nos queda claro que el que va de segundo ha obtenido el premio, a pesar de sus locuras, desmanes y divagaciones. Para ello ha despojado a alguien del segundo puesto, con todo el apremio que eso conlleva. Sépase que de premia se deriva el adjetivo premioso, que se refiere a aquel que ‘se mueve o habla con dificultad’.

En las toldas del que va punteando, esto ha causado apuro en todas sus acepciones, tales como aprieto, escasez grande, aflicción, conflicto, apremio, urgencia, embarazo y vergüenza. Estos sentimientos provocan la necesidad de buscar el apoyo de otros. Pero, ándense con cuidado los que eso buscan, porque apoyar es una palabra poco castiza, usada ya en 1544, que viene del italiano appoggiare, bajo el influjo del castellano poyo. Ambas palabras provienen del latín podium, ‘sostén en una pared’. Sí, un muro y un movimiento político tambaleantes necesitan apoyo cuando están a punto de caer. Pero, aún más, Corominas, dice que apoyar se usó en el sentido de ‘sacar de los pechos el raudal de leche que acude cuando dan de mamar’. Primero significó ‘henchirse de leche, levantarse la teta’. Todo se aclara: el apoyo facilitará mamar del futuro gobierno, de su burocracia. Es decir, un contrafuerte apoya, pero genera una contra peso o contra prestación.

No sé si tienen claro los que buscan apoyo que esto se hace con un fuerte abrazo, un gran apretón. Fotografías de ello hemos visto en los periódicos, y veremos muchas más antes de las elecciones. Pero, ¡ojo!, apretar viene del latín tardío appecotrare ‘estrechar contra el pecho’, que tiene múltiples derivados, tales como apretón, apretujar, apretura. De ahí llegó prieto, que es ‘espeso’, ‘apretado’, ‘oscuro’ y ‘negro’. Estas cosas no se deben hacer con prisa. No todo es atropellar, que nos recuerda la palabra tropel, más propia de animales que de personas, aunque también se dé en ellas. Atropellar viene de la palabra tropa, muy próxima al lenguaje militar, originada en el francés antiguo, y que expresaba rebaño. Y no se trata de ‘apriscar’, de ‘recoger el ganado en lugar protegido de la intemperie’. Evitemos que nuestra política se asemeje a una ‘tropelía’ con sus sentidos de ‘juegos de manos’ (que son de marranos), ‘magia, engaño, burla y juego de palabras’.

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