RevistaArcadia.com

El sueño americano

Antonio Caballero analiza los perfiles de dos candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump y Ben Carson.

2015/11/20

Por Antonio Caballero

En esta fotografía el personaje de la derecha… No: el personaje que está a su izquierda… No, no: menos todavía. En esta fotografía, tomada durante un debate entre los precandidatos del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, es imposible determinar cuál está a la derecha. Todos lo están, a cual más, desafiando

las leyes de la geometría espacial. Estos dos que aquí vemos, Donald Trump y Ben Carson, están cada uno a la derecha del otro, por increíble que parezca. Y los dos, empatados en la intención de voto, van ganando.

Los que van perdiendo se encuentran también situados en el filo del límite que a la derecha le pone la física antes de precipitarse en el hueco negro del nazismo. Pero no llegan a rozar ese límite, y por eso van perdiendo. Al comienzo, hace unos meses, los precandidatos republicanos eran diecisiete. Ya solo quedan nueve o diez. Pero volvamos a estos dos de la foto.

De un lado, el rubio Trump. Del otro, el negro Carson. Parecen casi contrarios: de un lado el wasp (por las iniciales de white anglosaxon protestant, blanco anglosajón protestante, que son las de quienes se consideran dueños en cuerpo y alma de los Estados Unidos por derecho divino). Del otro el nigger, palabra hoy políticamente impronunciable que en español se traduce por “negro” en la acepción más despectiva que pueda tener: digamos “negro h.p.”. Y sin embargo los dos son iguales.

Son iguales, primero, en lo distinto que cada uno es de lo que parece. Así el rubio no es tan wasp como se presenta. No es anglosajón, sino de origen germánico: su abuelo alemán Drumpf se anglificó ante notario el apellido, escribiéndolo Trump para fundirse más fácilmente en el crisol de pueblos norteamericano. Y tampoco Carson es tan nigger como lo da a entender la mirada desdeñosa del otro. En su caso el apellido nada muestra, pero los datos de su campaña indican que de acuerdo con los análisis genéticos su descripción racial es de negro en un ochenta y blanco en un veinte por ciento: lo que en castellano se llama cuarterón. Ambos, en todo caso, son descendientes de inmigrantes: de alemanes Trump y de turkanes de Kenia Carson –si se puede llamar inmigrantes a esclavos traídos por la fuerza.

También son iguales en otros aspectos. Ambos son ricos. No es posible equiparar, desde luego, la fortuna del especulador inmobiliario Donald Trump, que se calcula en más de cinco mil millones de dólares, con la mucho más modesta del neurocirujano Ben Carson, quien declara ingresos anuales de unos quince millones de dólares: pero esto no es poco. Y ambos se redondean dictando conferencias y escribiendo exitosos libros de autoayuda.

Son idénticos, también, en sus propuestas ultraderechistas de gobierno. Desmantelamiento, del “Obamacare” de salud pública (que el médico Carson no duda en comparar con la esclavitud) y de todo intervencionismo de Estado. Reforzamiento de los valores morales y religiosos. Intervención militar norteamericana en todos los continentes. Blindaje de las fronteras contra los inmigrantes (Trump dice que lo hará con un muro, Carson que con drones no tripulados).

Y para completar la semejanza resulta que ambos son, aunque cada cual a su manera, la encarnación de lo que se llama “el sueño americano”. Carson, en su versión primitiva del hombre hecho a sí mismo. Nacido en la pobreza de una madre adolescente y abandonada en los barrios bajos de Detroit, educado a fuerza de trabajo y de esfuerzo hasta llegar a graduarse de las universidades de Yale y Michigan y convertirse en el jefe de Neurología del prestigiosísimo Hospital John Hopkins. Trump, en su versión complementaria del hombre rico que se vuelve más rico gracias a su propio esfuerzo, pasando de heredar una mediana empresa inmobiliaria a convertirla en la segunda o tercera más poderosa del mundo.

¿Qué puede faltarles a esos dos hombres para coronar el sueño del éxito supremo? Solo lo que los dos están buscando en la foto: la presidencia de los Estados Unidos.

Ojalá ninguno de los dos la alcance. Sería una pesadilla.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación