Por Carolina Sanín
  • Los protagonistas de Arrested Development

Comedias

Me gusta la comedia, que me da la alegría de intuir el rastro de lo imposible y que no me manipula con la esperanza de que suceda un desenlace, aparezca una solución o se me haga partícipe de un descubrimiento.

2015/04/17

Por Carolina Sanín

Más que los dramas que ilustran y enredan el amor y el honor –que enredados acaban siendo una misma cosa–, y más que las épicas, que me dejan entrever hacia dónde estamos yendo desde que existimos y cómo somos inmortales en la medida en que nos hacemos astutamente conscientes de nuestra finitud, y más que la política, que me hace creer en el milagro de que otro lugar, mayor que este, quepa aquí mismo, y más que la investigación intelectual o policiaca, que me ayuda a sentir el pensamiento vivificado como si fuera otro sistema circulatorio, más que todo eso, e incluso más que las canciones, me gusta la comedia, que me da la alegría de intuir el rastro de lo imposible y que no me manipula con la esperanza de que suceda un desenlace, aparezca una solución o se me haga partícipe de un descubrimiento.

Entre los productos culturales que más disfruto están las series cómicas –o las comedias en serie: no sé cómo se diga–. Hay algunas que he llegado a ver tres y cuatro veces enteras (todos los episodios, todas las temporadas). Para recomendárselas a los lectores, hago, a continuación, una lista de mis favoritas de los últimos 13 años (escojo ese número para poder meter la versión inglesa de The Office y para poder dejar por fuera a Seinfeld, que es demasiado grande para estar incluida en una lista). Si los lectores no le reprochan a la prensa cultural el pobre, engañoso e infantil recurso de las listas, con el que la prensa cultural los alimenta ordinariamente, confío en que me lo perdonarán a mí por esta vez.

1. Arrested Development. Para mí es la mejor de todas. No llamaría exactamente absurdo a su humor burlesco, que es más fantástico (de una especie de fantasía psicológica o sociológica) que satírico. Sus personajes, todos míseros, sorprenden por la variedad de maneras que tienen para perderse. Su humor implacable, conciezudo y minucioso no deja escapar ningún objeto de ridículo.

2. The Office–UK. Es el humor inclemente del patetismo. El personaje que creó Ricky Gervais –y que tanto se parece a su creador, según se puede apreciar en las entrevistas que concede–, se ha convertido en un nuevo tipo cómico.

3. Louie. Ya escribí sobre ella una columna anterior. Podría decirse que es un humor analítico –alguien dirá que existencial, aunque ese es un adjetivo que no he entendido muy bien cómo se usa en la actualidad cotidiana–. Es una comedia autobiográfica, explícitamente autocrítica.

4. Flight of the Conchords. Es como ver a Enrique y Beto, los de Plaza Sésamo, en persona y viviendo unas vidas triviales y confusas. Tiene algo de humor tonto y también de patetismo, pero los personajes son tan improbables y deliberadamente pobres que el patetismo no produce ese poco de rabia que producen las representaciones del patetismo, sino ternura, una suerte de ternura seca.

5. Broad City. Agradecí que hicieran esta comedia justo cuando me estaba enviciando –por puro desprecio autoindulgente hacia la autiondulgencia de la narcisista Lena Dunham– a ver Girls. Mira de manera compasiva y traviesa la amistad entre mujeres, y la precariedad y torpeza de la juventud.

6. Unbreakable Kimmy Schmidt. Aunque no es mejor que la anterior serie de Tina Fey, 30 Rock, la meto aquí en vez de la otra, por ser más nueva y para que esta lista tenga algo de “coyuntural”. El humor parece girar en torno al concepto de lo que está fuera de lugar. Eso y la acumulación constate de chistes –y de chistes sobre chistes–, típica de Fey, crean un efecto de abundancia, de euforia en la abundancia. Hacia el final de la primera –y hasta ahora única– temporada está lo mejor, con Jon Hamm en el papel de impresentable que quiere ser simpático, en la estela de los personajes de Gervais. El mejor chiste es el nombre de este personaje, a saber: Richard Wayne Gary Wayne.

7. Absolutely Fabulous. Es el humor de la exageración y la caricatura. La risa del espectador se genera quizás a partir de la sensación de inaccesibilidad de lo criticable, pero es también una risa nerviosa producida por el desorden, por el relajo. Aquí nuevamente el ámbito del humor es una relación entre mujeres.

8. Web Therapy. Es curioso que la farsa, la impostura, la manipulación flagrante, lo artificial y lo artificioso sean lo hilarante en esta comedia construida a punta de improvisación. Quizás, más que producir risa, lo que produce esta comedia es el placer de ver jugar a unas personas que haciéndolo se divierten mucho.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com