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El in y el out del mundo editorial

Nicolás Morales toma el modelo de la prensa rosa de los ochenta: hace una lista de lo que está In y Out en este mundito de papel.

2010/03/15

Por Nicolás Morales

Hola. Se me acumulan prontuarios editoriales, y el esquema In y Out de la prensa rosa de los ochenta me conviene. Así pues, me dedicaré hoy a comentar qué sube como palma y qué cae como coco en los últimos acontecimientos de este mundito de papel.

Out. La euforia de los medios por un libro. Abandoné Vida y destino del novelista Vasili Grossman. Me acojo al tercero de los derechos fundamentales del lector, según el valiente Daniel Pennac: el derecho a no terminar un libro. Y refunfuño en privado contra los medios, mi librera y mi esnobismo. Sospecho que fuimos carne de cañón de una extraña campaña ibérica orquestada por Arcadia (full portada), Semana (una página) y El Tiempo (media página). No quiero aburrir a los lectores con mis razones personales para tal abandono. Me refugio en la tonta idea de que el libro ocupa la posición 38.090 del ranking de popularidad de Amazon en los Estados Unidos. O en que fue despechado por la crítica británica. Y no sé si sentirme bien o mal por no haber sido el único que cayó en esta tortura rusa.

In. Las críticas con sangre. Fondoblanco, la novela Alejandro Arciniegas subsidiada con dineros públicos, fue víctima de la crítica cultural que la hizo papilla. Primero, la andanada de un Luis Fernando Afanador menos correcto y, en consecuencia, más interesante. Luego vino Catalina Holguín, quien desde las páginas de Arcadia le acabó de echar tierrita. Y eso es lo bueno de esta crítica: que tiene carácter, es sangrienta y recoge la tradición del crítico que no tiene miedo a romper la alianza entre escritores y comentaristas locales que se conocen, se alaban y salen de picnic de vez en cuando. Mauricio García, director de la editorial Icono y editor de la novela, ya está más que curtido en su oficio y sabe, por ende, que pronto tendrá mucho mejores cosas para publicar.

Out. El libro de Diana Uribe. El Malpensante desafía al binomio Planeta-Librería Nacional y publica un listado real de los libros más vendidos. Y claro, como al que no quiere caldo le dan dos tazas, en la no ficción terminó ganando Diana Uribe también en este listado —desafortunadamente confiable a este respecto— con su libro Historia de las civilizaciones. Así que me pregunto de una vez por todas: ¿por qué un libro tan imperfectamente editado, tan pobre en su planteamiento general y tan mal impreso logra arrasar en ventas? Uribe aprovecha su fama —de acuerdo, bien ganada— para presentar un producto mediocre, que aguarda por un lector tonto y que exige poco. Cronologías largas y aburridas, mapas sin registro, discos sin imagen y acontecimientos sin análisis terminan redondeando un libro con una edición tan pobre como lo que lleva adentro.

In. Las traducciones de Suescún. Fiestas por la tercera edición del impecable libro de Wade Davis El río. Exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica. Hubo visita del autor a Colombia para la reedición de uno de los libros importantes del siglo XX colombiano, traducido por Nicolás Suescún. Se habló mucho del autor y del libro, pero poco del Señor Traductor gracias al cual sentimos el río en toda su grandeza. Ya va siendo hora de un homenaje del Ministerio de Cultura a este poeta que con seriedad y corazón no solo se ha metido a fondo a sacar las palabras de sí, sino también a lustrar las de otros.

Out. Las portadas del mundo comercial. Una buena candidata al Top N.º 1 de la peor portada del año se lo lleva Marta Orrantia con su novela Orejas de pescado. Esta novela, bizarra y que no termina de cuajar, podría haber sobrevivido si no fuera por la espantosa portada con la que Planeta le puso rostro al libro. El asunto de las portadas no es banal, pues hace evidentes los indicios de una edición poco reflexiva, rápida y tacaña. Atrás parecen haber quedado las grandes firmas de diseñadores de prestigio, como Camilo Umaña, Camila Cesarino, Ignacio Martínez y parece también que las editoriales ni por los laditos se han tomado el trabajo de buscar en el amplio espectro de los nuevos buenos diseñadores e ilustradores colombianos.

Out. Los lugares comunes sobre Ángela Becerra. Rumores, chistes y ponzoña reinan en el medio editorial. Planeta ha premiado a una escritora polémica, robándole a Villegas Editores su estrella fulgurante. Entrar a dirimir si Becerra es una autora interesante es inoficioso. Ponerse a criticar premios comerciales y pregrabados es un lugar común que solo beneficia a quienes se pretende atacar. Se trata más bien de pensar que el sello editorial español es un sitio más rentable para esta autora, detestada por críticos y públicos exigentes, pero bendecida por las ventas. Las industrias culturales saben reacomodarse y, a diferencia del comercial bancario, la Becerra no puso su dinero en el lugar equivocado.

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