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El top de las novelas en desgracia (de stock)

2013/08/16

Por Nicolás Morales

Mientras nuestros editores se regodean en las mediocres ventas de la literatura criolla, decenas de títulos de gran prestancia son consumidos por el olvido. En efecto, el siglo XX parece querer abandonar a la suerte de las librerías de usados algo de su frágil patrimonio. Por eso propongo este top de los libros colombianos no reeditados y por lo tanto olvidados, en el que espero no haber omitido demasiados.

1. Femina Suite. Da risa pensar que en 1999 un grupo de críticos y escritores convocados por la revista Semana calificó a Femina Suite como una de las cinco novelas colombianas más importantes del siglo XX. Pues bien, casi todos los libros de Moreno Durán tienen ruptura de stock, lo que hace que su nombre comience a ser un enigma para nuevas generaciones de lectores. Resulta curioso ver cómo un autor que fue tan mentado hace algunos años hoy solo es mencionado por algunos especialistas.

2. En noviembre llega el Arzobispo. Pese a que el Fondo Editorial Universidad Eafit reeditó la novela con unos pocos ejemplares hace poco más de una década (2001) hoy es casi imposible encontrar este monumento literario colombiano. Incluso ya casi se nos olvida lo grande que fue esta novela de Héctor Rojas Herazo.

3. En diciembre llegaban las brisas. Los chismes de pasillo sobre el desastroso destino de la obra de Marvel Moreno son ya un lugar común en el mundillo literario. Sin embargo, insisto: es un escándalo no poder disponer de una edición siquiera medianamente reciente de esta increíble novela que sacudió a la generación de mis padres. Sus pocos lectores la leen en fotocopias de los libros de profesores piadosos que aún recuerdan la que es, probablemente, la mejor novela del siglo XX escrita por una mujer colombiana.

4. La otra raya del tigre. Nos quejamos mucho del estado de la cultura en Venezuela pero, aunque no lo crean, la única edición disponible de este clásico es la del hermano país. En efecto, solo la patriótica acción de la Biblioteca Ayacucho ha permitido que algunos ejemplares se cuelen en unas pocas librerías. Por lo demás, que a la más importante obra de Pedro Gómez Valderrama se la coma el tigre (colombiano) de la desidia.

Marvel Moreno.

5. El patio de los vientos perdidos. Conseguir este ya clásico de nuestro siglo XX de Roberto Burgos Cantor comienza a ser difícil. Habrá que insistir en que retomen siquiera una edición conmemorativa, aprovechando la edición de nuevos cuentos editados por Alfaguara. Un esfuercito señores editores, no todo son vampiritos y detectives afrancesados. También se puede reeditar buena literatura.

6. Celia se pudre. Otro clásico de Rojas Herazo. Se encuentran versiones alternativas en la Red pero ninguna empresa seria de reeditar este libro portentoso sobre el que, muy pronto, la Editorial Javeriana publicará un estudio crítico.

7. Los pecados de Inés de Hinojosa. Traducida en su época al alemán, al búlgaro y al chino, esta novela fue un verdadero hito en los aburridos años ochenta y, aunque hoy se recuerda más la serie televisiva –apenas aceptable– no estaría de más reeditar este inmenso trabajo de Próspero Morales Pradilla. Claro, no faltará el lector que diga que es sangre de mi sangre, pero qué carajos, la novela es muy buena.

8. La obra de Zapata Olivella. Pese a que el Ministerio de Cultura editó Changó, el gran putas en esa biblioteca algo torpemente gigante, no hay muestra de más desgreño editorial que la obra del maestro Zapata Olivella. Si en vida apenas tuvo un ápice del reconocimiento que se le debía, ya muerto su destino es aún peor y de su obra no se consigue casi nada bien editado.

9. El hostigante verano de los dioses. Es probable que Fanny Buitrago nunca pensara que su obra se convertiría en un raro objeto de coleccionistas y es eso precisamente lo que terminó pasando con esta mítica obra. Los sesenta eran buenos tiempos; había editores que leían y que, además, ¡reimprimían!

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