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El top de la traición editorial

Sopor i piropos

Por: Nicolás Morales
Publicado el: 2012-09-12

Es un poco extraño que el estanque editorial esté tan tranquilo tras la fuga de Laura Restrepo a las playas de Planeta. Su casa de los últimos años, Santillana, soltó el collar de perlas sin hacer alharaca. Habría que pensar, en consecuencia, si esta negociación fue una fuga o si más bien se trató de un ménage à trois. ¿Qué trofeos le fueron ofrecidos a Laura? ¿Qué regalías nuevas se negociaron? ¿Se firmaron contratos para escribir otras novelas? ¿Se rompieron contratos en vigencia, o se trató de un divorcio amigable? Nunca lo sabremos. Lo que pasó entre las sábanas contractuales solo lo sabrán quienes estuvieron metidos en ellas. En parte porque, a diferencia de Europa, nuestra industria editorial politiza poco estas traiciones y cambios de pareja. Es por eso que aquí, con nuestra vocación de chisme, apenas nos queda especular. A propósito de estas fugas, divorcios y traiciones entre autores y editoriales, voy a refrescar la memoria con un pequeño top de segundas nupcias, de engaños consentidos y de verdaderos dramas pasionales ya que, como se dice, “donde hubo fuego, cenizas quedan”.

Germán Castro Caycedo. Desde las épocas de Plaza y Janés ya se hacían robos sustanciosos. Y claro, Castro Caycedo fue una de las primeras vedettes que llevó la aguja de las ventas a un nivel deseable para la competencia. Ya lo sabemos, Planeta es carnívora desde la más tierna infancia. El Karina fue su último libro con el sello que lo vio crecer y tras sus segundas nupcias Planetarias, la relación se ha mantenido estable. Este viejo matrimonio aún se exprime el limón reeditando refritos que, a pesar de estar algo añejos, siguen marcando en caja.

Gabriel García Márquez. En este traspaso nadie perdió tanto como editorial Oveja Negra y nadie ganó jamás lo que Norma obtuvo. Muchas cosas no sabemos de esta operación editorial millonaria, pero lo cierto es que, hasta el día de hoy, el grupo Carvajal ha logrado mantener los votos para Colombia del Nobel aracataqueño. Este fue, sin duda, el divorcio del pasado siglo y, por supuesto, ningún novio quedó mejor casado que Norma. Por supuesto, hay que entender que en Oveja Negra le pusieron los cachos a Gabo hasta más no decir, pero esa es historia patria ya, y es mejor dejar así.

Santiago Gamboa. Tras muchos años de ser editado, en su mayoría, por Planeta (gracias a la gestión de un señor Iriarte que, la verdad, le sacó buenos libros) nuestro ya no tan joven Santiago pasó a Norma por la acción del mismo santo: Gabriel Iriarte. El premio La otra orilla de Norma fue una hermosa dote para esta nueva vieja unión, aunque Necrópolis (2010), permítanme decirlo, no sé si merecía esta luna de miel en la suite más lujosa del King David.

Ángela Becerra. Nuestra productora de muy bien vendidos, almibarados y, digámoslo, hostigantes libros, era feliz en Villegas Editores, donde la hicieron crecer, en ventas, por supuesto. Pero Benjamín se durmió en los laureles y ahí empezó esta historia de “amores negados”. Planeta le entregó un premio por la novela Ella, que todo lo tuvo (2009) y como ella quería tenerlo todo, se dejó seducir y se fue con el monstruo.

Héctor Abad Faciolince. Poco se habla del hecho, aunque esta historia valdría una columna. El libro de no ficción más exitoso de los últimos años —en ventas y en trascendencia–, El olvido que seremos, fue editado por Planeta, siendo Santillana el lecho y el hogar del literato paisa. Las condiciones bajo las que se dio este affaire siguen siendo un misterio. En los cocteles y pasillos circularon muchas historias —que hoy son mitología— y que, por más que lo pretendan, no volveremos “olvido”.

Iván Cepeda. Aunque ustedes no lo crean, el libro de Iván iba a ser editado por Intermedio Editores, primo de Planeta por aquel entonces. Pero, de un momento a otro, A las puertas del Ubérrimo apareció en Random House Mondadori. ¿Será que algún columnista de ultraderecha, por interpuesta persona, se habrá cruzado en el camino, susurrando infamias al oído del editor? Nunca lo sabremos con certeza. El caso es que este manuscrito fue un éxito total en ventas, legales y piratas, de la navidad del 2009. Mientras Random House festejó la sorpresiva boda y agradeció la palomita, Intermedio se quedó oyendo la pólvora tronar muy, muy lejos, en el Ubérrimo, quizás.