RevistaArcadia.com

Entresijo

Para Carlos Castillo Cardona existe una relación ideológica entre las palabras entresijo y encrucijada

2010/03/16

Por Carlos Castillo Cardona

Interesante palabra es entresijo. Figuradamente, es una cosa oculta, escondida, seguramente por su asocio al sentido estricto de entresijo, que es sinónimo de mesenterio, es decir, el conjunto de repliegues del peritoneo que une la cavidad abdominal, junto con sus vasos y nervios, al intestino delgado.

Pero, sin duda, el diccionario de María Moliner aporta otros significados para el uso generalizado de entresijo. Nos dice que es el sitio oculto, difícil de ver o a donde es difícil llegar, en una cosa o un asunto; es reconditez, recoveco; también se refiere a la falta de claridad en la manera de ser de alguien, y da como ejemplo la frase ‘Tiene muchos entresijos: no hay manera de saber lo que piensa’. Moliner no ahorra palabras cuando asemeja entresijo a recoveco; trastienda; vueltas o rincones en un conducto, camino o cosa semejante; algo intrincado o retorcido. El DRAE dice que tiene entresijos aquel que lleva mucha reserva, procede con cautela y disimulo en lo que hace o discurre.

Yo veo alguna relación ideológica entre palabras como entresijo y encrucijada. Esta palabra está compuesta por “en-” “crucijada”, nombre antiguo de encrucijada de caminos. Por lo tanto, la palabra se refiere al lugar de donde parten varios caminos en distintas direcciones. Es decir, no solo un bivio, de donde parten dos caminos, un camino o el otro, no es un sí o un no, como nos quieren hacer pensar muchas veces, pues si la abstención es una vía, podría ser un trivio del que salen tres caminos. También es un paso a nivel, me imagino que arrasando con el que viene cruzando. También es un nudo. Aún más, encrucijada también es una situación difícil en la que no se sabe qué conducta seguir. También es un apuro, es decir, una situación que es necesario resolver y que tiene difícil o imposible solución. Y, peor aún, encrucijada también puede referirse a la “ocasión que se aprovecha para hacer daño a alguien”. Esto último me reafirma en la asociación que hago de encrucijada con entresijo. Debería agregar que el sentido puede ser mucho más amplio, pues con una encrucijada se puede tener la ocasión aprovechable de hacer daño, no solo a alguien, sino a uno o a varios amigos, a varios partidos políticos, a varios grupos económicos, a varios que licitan contratos, a varios estratos altos y bajos, a la institucionalidad, en fin, a todo un país con consecuencias nefastas. Por supuesto, que el entresijo-encrucijada puede ser útil para favorecer a algunos amigos, contratistas y, sobre todo, a uno mismo.

Claro que hay algunas diferencias entre las dos palabras, porque si se le añade “del alma” a la encrucijada, seguramente no queda tan bien pensar que esa parte intestina del entresijo se puede asociar con elementos puros y etéreos como el espíritu. Por el contrario, estaría asociado con algo mucho más material y fétido. Sin embargo, en la práctica no se da esa confusión, puesto que cuando uno tiene tal indecisión en el alma, se puede parecer mucho a los dolores de un intestino perezoso. Si la encrucijada del alma no nos permite decidir, debe ser muy similar, en términos más prosaicos, a no poder evacuar.

Tal como se presentaba a fines del año pasado, parece que no hay palabras que definan tan bien la situación del referendo como lo hacen encrucijada y entresijo. Tanto por sus significados latos o precisos, vienen a ser aquellos sitios a donde solo dios llega. ¿Seguiremos igual en el momento en que se imprima esta columna?

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.