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Intelectuales en Colombia: el Top

Nicolás Morales hace el top de los intelectuales vivos más importantes en Colombia.

2010/03/15

Por Nicolas Morales

Cansado de las listas de los falsos libros más vendidos, de los discos más pirateados y de las estrellas de rock de buen corazón decidí, tal como manda la moda, realizar un top de los intelectuales vivos más importantes en Colombia. Encontré, con ayuda de Sonia Cárdenas, algo más de veinte, y los clasifiqué por categorías para animar el listado. Excluí a artistas, críticos, literatos, editores y periodistas. De forma involuntaria, la lista terminó siendo en exceso centralista: por olvidos e ignorancia, supongo que muchos pensadores de las provincias se quedaron por fuera. Doy mis disculpas de antemano por sus ausencias. Por último, cierta feminista de acento belga o francés, qué sé yo, se quedó por fuera de la lista debido a evidentes y definitivas coyunturas del destino. Va entonces este listado, tan cojo como sustancioso.

1. Integridad. Jorge Orlando Melo gana sobrado esta categoría porque es, probablemente, quien, durante las últimas dos décadas, ha incursionado con mayor éxito en los más diversos campos de acción. Como administrador público hizo una impecable gestión en universidades y bibliotecas; como historiador, pocos lo alcanzan en la cantidad, lucidez y pertinencia de sus ensayos, en el número de sus publicaciones y en el amplio reconocimiento de sus pares y, como lector y amante de los libros, hizo en carne propia lo que la Luis Ángel Arango ha hecho en los millones de visitantes que ahora la visitan cada año.

2. Compromiso. Gonzalo Sánchez se ha empeñado en la búsqueda de la verdad histórica y de los modos, variables y retos de una necesaria reparación a las víctimas de la violencia en Colombia, por lo que, sin duda, merece este sitio. Sin aspavientos ha construido un sólido legado de estudios en el que, más que mirar hacia atrás, vemos las causas y consecuencias que entretejen nuestro presente y futuro, y el de aquellos a quienes el tiempo y la historia les han sido arrebatados.

3. Abandono. Alicia Reichel Dussan realizó por cuenta propia, o de la mano de Gerardo Reichel-Dolmatoff, su esposo, uno de los más importantes trabajos arqueológicos y de etnología en la historia del país. Hoy, el Estado evade su responsabilidad al negarle una pensión ad honorem digna a la investigadora. Como la recuperación del patrimonio material o inmaterial a él ligado valiera menos que esas generosas recompensas que el gobierno sí destina a traquetos sapos, guerrilleros matones y congresistas de opinión variable.

4. Historia. Orlando Fals Borda es grande. Muy grande. Extendió el papel del intelectual, pasando de la teoría a la práctica y haciendo de ella un espacio de conocimiento. Fundó escuela, lo que es una proeza en estas tierras, trabajó por las causas de los pobres y los campesinos y generó un campo de influencia tan vasto, que sobre su vida y obra son ya cientos los libros y artículos que se han escrito.

5. Militancia. Eduardo Umaña Luna representó al intelectual que, bajo las banderas de los derechos humanos, construyó una de las carreras más sólidas en el derecho colombiano. Herido de muerte al final de sus años, tuvo que ver cómo sus ideas en torno a la dignidad del ser humano no tuvieron peso para quienes ordenaron el infame asesinato de su hijo.

6. Superstars. Son los sabios de las universidades, gestionan proyectos, movilizan recursos, crean tendencias, posiciones y metodologías; sus palabras, en los recintos académicos, terminan adquiriendo fuerza de ley. Ellos son: María Teresa Uribe (Universidad de Antioquia), Guillermo Hoyos (Javeriana), Jaime Jaramillo Uribe (Andes), Jesús Martín Barbero (Javeriana y otros) y Rubén Sierra (Nacional).

7. Influencia. Fueron profesores muy importantes y hoy son los intelectuales más influyentes en Colombia. Generan polémicas, son escuchados y a través de columnas de prensa indagan con inteligencia por iniquidades y absurdos de este país. Hablo de Álvaro Camacho Guizado, Eduardo Posada Carbó, Francisco Leal Buitrago, Eduardo Sarmiento y Salomón Kalmanovitz.

8. Autoexilio. Pese a sus controversiales periodos como rector de la Universidad Nacional, Marco Palacios, viéndonos desde la distancia de su autoexilio en México, puede estar dentro de los pensadores colombianos más importantes del siglo XX y la década del XXI. Sus textos de historia económica de Colombia han construido una sólida estructura que ha resistido por igual las críticas y los halagos.

9. Los discretos. Menos conocidos por el gran público, Darío Fajardo y Guillermo Páramo son dos autoridades en Colombia. El primero, reconocido como un experto mundial en sociología rural latinoamericana y el segundo, antropólogo obsesionado con la lógica, el mito y los símbolos, es uno de esos grandes profesores en la historia de la Universidad Nacional.

10. In Memoriam. Este es un listado de intelectuales vivos, pero Jesús Antonio Bejarano debería estar aquí. No solo en la lista sino en este país convulsionado, donde sus ideas seguirán haciendo falta. La estupidez de un grupúsculo de ultra izquierda hizo que Colombia perdiera una luz el día de su asesinato. Nos quedan aún sus múltiples lecturas sobre economía colombiana y Una agenda para la paz, sobre la que tarde o temprano el país deberá volver.

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