Antonio Caballero

La quimera del oro

"De esa ilusión vive aquí la gente, en el fondo de esta olla que ven ustedes en la fotografía, encharcada hasta las corvas, o hasta el cuello, en el agua envenenada y podrida, en medio de paredes empinadas e inaccesibles. ¿Qué va a hacer la gente, salvo morir cada vez que se derrumban?"

2014/05/23

Por Antonio Caballero

Este agujero negro que aquí vemos es la boca del infierno. Es una mina de oro, ilegal como lo son casi todas en Colombia, curioso país en donde casi todo es ilegal, que acaba de tragarse vivos a doce mineros, según las autoridades, o a más de cincuenta, según las comunidades de la región. Tras la tragedia, muchos cientos de personas vinieron de todo el Cauca en busca de sus muertos. Solo a doce encontraron bajo las toneladas de cieno y piedras. Y de inmediato, mientras los ricos mineros ilegales retiraban a la carrera sus inmensas retroexcavadoras para evitar que se las incautaran, se lanzaron al fondo del cráter más docenas de mineros artesanales, de los que escarban de noche, cuando las máquinas descansan. No a buscar los cadáveres sepultados por el derrumbe, sino a buscar oro. Pepitas de oro con qué pagar la comida de los hijos.

Imagen de la mina de Agualimpia, en Santander de Quilichao. El Espectador, 4 de mayo de 2014.

Los pueden ver ustedes ahí abajo, en el fondo, hundidos hasta las corvas en el pozo de agua sucia y gris, contaminada de mercurio y de cianuro: son esas figuritas humanas que desde la altura parecen muñequitos de plástico, negras de piel, vestidas de azul y blanco, con su bateas de mazamorrear el oro que solo les ha servido para pagar su esclavitud de siglos, llamada ahora “minería informal”. En teoría, la concesión minera pertenece a la multinacional Gold Ashanti. Pero esta no ha empezado todavía su explotación, y en la práctica este río Quinamayó, como otros muchos del Cauca, está en manos de las poderosas organizaciones ilegales de las excavadoras y las dragas sin título minero ni licencia ambiental –y, por las noches, de los mineros pobres. Sobre ellos, diminutos en la fotografía, se alzan verticales los desmoronados muros del hueco de la mina, negros como el carbón allá en el fondo, grises y desgarrados más arriba, rasguñados por las zarpas de hierro de las máquinas. Más arriba todavía, los pedruscos cenicientos del desvolcamiento y una franja de cascajo y tierra rojiza. Una gradación de fajas de colores como de un lienzo de Rothko, unas texturas minerales y ásperas como las de uno de Tàpies. Y abajo ese plano de agua turbia y engañosamente plácida que los antiguos llamaban laguna Estigia, boca del Hades de los muertos.

El infierno está ahí. Dice el gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, que “la minería está acabando con el departamento”. Y añade que en este caso específico de la mina de Agualimpia, en Santander de Quilichao, la alcaldía del municipio y la fiscalía “hicieron un intento por retirar la maquinaria” para que no siguiera abriendo socavones de manera ilegal e irrespetuosa con el medio ambiente. Pero que, además de recibir amenazas de muerte de las bandas criminales que operan en la región, “no los dejó la gente”. Porque lo que pasa es que la gente vive de eso. De lo ilegal, de lo informal, del rebusque. De las minas ilegales, de los cultivos ilegales, de las ocupaciones de tierras ajenas o baldías. La gente vive de lo que puede, aunque las autoridades tratan de no dejarla. De rascar la tierra, de mazamorrear en los ríos. De “la quimera del oro”, como la llamó en un golpe de genio el traductor al castellano de la película de Chaplin originalmente titulada The Golden Rush. La quimera del oro, ese espejismo que ha deslumbrado a Colombia desde hace cinco siglos, desde la leyenda de El Dorado, y que solo ha dejado violencia, y miseria, y esclavitud. De esa ilusión vive aquí la gente, en el fondo de esta olla que ven ustedes en la fotografía, encharcada hasta las corvas, o hasta el cuello, en el agua envenenada y podrida, en medio de paredes empinadas e inaccesibles. ¿Qué va a hacer la gente, salvo morir cada vez que se derrumban?

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