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Los sopores del 2009

Nicolás Morales enumera los siete sopores del 2009

2010/03/16

Por Nicolás Morales

En este cierre de año no pueden faltar nuestros acostumbrados sopores. Sé que estamos en tiempo de reconciliación, pero qué más da, el picante no puede faltar en nuestras comidas navideñas. Por cierto, recomiendo a mis amables lectores y mis acostumbrados enemigos un blog que compite bastante bien en maldad con esta humilde columna: la bobada literaria. Verán allí que mis sopores son puros juegos de niños. En todo caso, juguemos:

Los premios 2009 de papel moneda. La industria editorial colombiana descubrió una vieja práctica importada por galeones españoles: otorgar cheques anticipados bajo el falso nombre de premios. Los felices ganadores de tan innovadora práctica comercial fueron este año Ángela Becerra (Premio Planeta) y Santiago Gamboa (Premio La Otra Orilla). Dicen que a Mauricio Vargas (Premio Bicentenario) no le alcanzó con las tarjetas de llamadas de Telefónica para constituir un real anticipo. Se alcanzaron a salvar de este frenesí William Ospina (Premio Rómulo Gallegos), que no debe certificar ventas al Ministerio de Cultura de Venezuela, y Evelio Rosero (Premio The Independent) con un soberbio triunfo, ese sí, lejano a las intrigas de corsarios y filibusteros.

¡Pies de arcilla! Después de los globos de mil colores, prepárense: Samuel prometió hacer, para el próximo año y con los impuestos de los bogotanos, 2.800 figuras en bronce del tamaño de los guerreros de terracota para celebrar el Bicentenario. Todo indica que también será necesario contratar el mismo número de expertos para poner un poco de orden en el despelote de las instituciones culturales de Bogotá, que va para su cuarta reforma.

Los egos antiliterarios. En un prestigioso hotel del norte de Bogotá, dos autores de nombre Franco y Gamboa, en un emotivo lanzamiento, se fueron lanza en ristre contra los congresos literarios académicos. Cuentan divertidas anécdotas sobre las complicadas y abstractas ponencias presentadas en tan aburridos lugares. En el fondo entendemos su enojo: al parecer, los profesores de literatura ya no se interesan por sus últimos libros y están salvando de la década a otros personajitos menos vedettes pero más sustanciosos de nombres Tomás González, Juan Gabriel Vázquez y Burgos Cantor, entre otros.

Música de bazar. A propósito de la remasterización de los éxitos de un grupo bogotano, titula el periódico El Tiempo: “Hace 21 años Compañía Ilimitada hacía historia”. Dice la revista Soho: “Piyo y Juancho fueron héroes de los ochenta”. Reseñan en la revista Arcadia: “En 1988 Compañía Ilimitada dejó para la posteridad Contacto, un álbum clave en la historia del pop-rock colombiano”. Así, una campaña de medios convirtió la música de bazar de colegio en patrimonio nacional. Afortunadamente, vivimos también el caótico final de los ochenta y podemos dar fe de que al concierto de conciertos fuimos por ver a Los Toreros Muertos y no por escuchar a estos virtuosos exponentes del género jingle de tres minutos.

¡VivAmérica revivió en el 2009! Volvemos a recordar las cuatro reglas básicas para la organización de cualquier tipo de evento cultural en el que se invertirá presupuesto distrital: 1) No repetirás un festival que ha sido un rotundo fracaso. 2) En caso de hacerlo, no fracasarás de nuevo. 3) No ocultarás que de nuevo fracasaste. Y por último, no organizarás VivAmérica como prólogo de tu solicitud para organizar unos juegos panamericanos sin tener la menor idea de lo que hacías.

This is it. Cuando Cine Colombia advirtió que sólo dejaría dos semanas este espectáculo del cincuentón Jackson, las hordas corrieron a comprar boletas. Pues bien, vamos por la cuarta semana de exhibición, mostrando cómo en cuestiones de distribución cinematográfica nadie cumple sus promesas. Y que una película soberbia como Tony Manero –con muy buena prensa– dure tan solo una semana en las pantallas deja claro que los grandes exhibidores no tienen nada de agentes culturales y que Pía Barragán trabaja es en el área de contabilidad de la empresa.

Trompetero again. Fuimos a ver la película El man, super héroe nacional. Y bueno, tiene el swing de ser la peor película del año, salvada solamente por sus escasos 43.000 espectadores. Claro, no podría haber nada peor que un súper hombre abanderado por un lema como “Honrarás a tu mamita”. Una peli que, como el año que pasó, nos deja un sentimiento de desolación infinito, parecido al panorama político de lo que se viene y nuestro mal llamado súper héroe nacional.

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