BUSCAR:

Media foto

Mil palabras por una imagen

Antonio Caballero habla sobre el equipo negociador del gobierno en La Habana. "Ojalá la próxima vez se pueda publicar aquí la foto entera, con la mitad que falta: la de los representantes de la guerrilla."

Por: Antonio Caballero

Publicado el: 2013-01-22


Integrantes de la comisión de paz del gobierno colombiano. Revista Semana, enero 14 de 2013.

 

La foto de portada de la revista Semana del 14 de enero es un fotomontaje, como salta a la vista. Se nota que tuvieron que hacerla así (la original puede verse en el sumario de la página seis de la revista) para que cupieran todos los seis personajes, barajándolos y ordenándolos por tamaños. Así solía hacer con sus huéspedes, estirándolos en el potro o recortándolos a hachazos, aquel imaginativo gigante hotelero de los mitos griegos llamado Procusto para acomodarlos a la dimensión exacta de su lecho de alquiler. De modo que estudiemos la foto verdadera, la de la página seis.

Los retratados por el fotógrafo Guillermo Torres son los integrantes de la comisión de paz del gobierno que negocia en La Habana la terminación del conflicto armado con los jefes guerrilleros de las FARC. Están de pie, con un amplio ventanal a sus espaldas que se abre sobre un cielo de enero completamente azul: en el vidrio se proyectan reflejos como de pecera o, si el lector es santista, de transparente urna de cristal. A la izquierda, sobre los anchos hombros del general retirado de la policía Óscar Naranjo, empieza un paisaje urbano que al fondo a la derecha acaba diluyéndose en lejanías de cerros, a la vertical del bien doblado pañuelo del pecho de Luis Carlos Villegas, representante de los industriales. Uno y otro, general e industrial, tienen las manos apaciblemente cruzadas sobre el vientre, como dos arzobispos. En el centro, el general retirado del Ejército Jorge Enrique Mora y el jefe de la delegación Humberto de la Calle guardan ambos las manos a la espalda. Habría que saber si este gesto tiene algún significado especial y oculto, o absolutamente ninguno.

Las expresiones faciales probablemente sí. No es posible retratar en grupo rostros de una inexpresividad completa y uniforme, salvo, tal vez, en la Corea del Norte de los Kim. Así que las que muestran los negociadores de paz son bastante diversas. La semisonrisita ladeada de gato de Cheshire del general Naranjo, la sonrisa contenta del exministro Frank Pearl, la cara de cemento armado del general Mora, que solo deja ver los dientes inferiores, la fácil sonrisa de político profesional con los colmillos bien afilados de Humberto de la Calle, que es el único que lleva gafas, la boca medio abierta de falso distraído del alto consejero Sergio Jaramillo, y, a la extrema derecha del cuadro, la seriedad marmórea y un poco apartada de los demás de Luis Carlos Villegas. ?Trajes oscuros llevan todos ellos, decentemente abotonados. El del general Mora es de un corte algo anticuado, como de etiqueta: tal vez se lo hizo hacer para alguna celebración civil en los tiempos de su ascenso a coronel, hace ya bastantes años, y revela que no ha aumentado ni un gramo. Todos están recién planchados, salvo el del alto consejero Jaramillo. Las camisas son blancas o de un discreto azul unido. Entre las corbatas se destacan la del general Naranjo por sus rayas anchas pasadas de moda (¿quizás también de cuando su primer vestido de civil?), y la del industrial Villegas, desafiantemente neoliberal de tono y pintas. (Todo esto hay que mirarlo con lupa. Pero no es para menos: están en juego las negociaciones de paz). La de Pearl llama la atención por el tamaño descomunal del nudo. La de Jaramillo, torpemente amarrada al pescuezo, parece prestada para la foto.

Los seis, sin excepción, tienen pantalones colgantes y medio arremangados para que la bota no se arrastre por el piso, como de payasos de circo. Ojalá tampoco esto tenga ningún significado especial.

El único que lleva los zapatos amarillos es de la Calle: de buena horma inglesa, reveladores de su tránsito de su natal Manizales nadaísta a la embajada en Londres. Mientras los demás posan para la foto muy formales y muy derechos, él es el único que parece a punto de esbozar un alegre paso de baile.

Ojalá le salga.

Y ojalá la próxima vez se pueda publicar aquí la foto entera, con la mitad que falta: la de los representantes de la guerrilla.