Carolina Sanín
  • El comediante Louis C.K. es protagonista de la serie Louie.

Mi feminista favorito

"Louis C.K. no es solo mi humorista favorito desde Mark Twain. Es uno de mis escritores favoritos, y es el feminista a quien más le creo".

2014/06/20

Por Carolina Sanín

En la apertura de la temporada más reciente (la cuarta) de la serie cómica estadounidense Louie (FX), el protagonista va a un sex shop para comprar un vibrador pues, durante un juego de póker, uno de sus amigotes ha descrito las delicias del masaje eléctrico en el pene. Con seria curiosidad y gran chacota, en ese mismo grupo de póker, en un episodio anterior, se ha interrogado a uno de los jugadores, que es homosexual, sobre los detalles de sus prácticas sexuales. En un viaje de trabajo a Miami, Louie se hace amigo de un apuesto joven y prolonga su viaje para pasar más tiempo con él, sin advertir, en principio, que su apego puede ser homoerótico, o bien, interpretarse como tal. El cuarentón Louie suele burlarse de su cuerpo: de su sobrepeso, de su sudoración durante el sexo, y, en general, de su escaso atractivo para las mujeres, a quienes admira con reverencia. Habla sobre sus excesos masturbatorios. Está enamorado de su mejor amiga, una mujer de su edad, brillante y bella, que constantemente se burla de él y de su deseo, y que manifiesta sin consideraciones la repulsión que le produce la idea de besarlo. Entre tanto, accede a salir con una gorda que le hace ver que ella sería una pareja coherente para él. Una de las citas románticas de Louie sale tan mal que, de la nada, aparece un helicóptero que se lleva a la dama. En otro episodio, una joven se acuesta con él por el morbo que le provoca la diferencia de edad. Después de que ella le ha dicho que “huele a muerto” y que eso le parece sexy, para hacer que se excite más, Louie le cuenta que es tan viejo que recuerda haber fumado en un avión. Su médico, interpretado por Ricky Gervais, sufre un ataque de risa al verle el pene, el más feo que ha visto. 

A sus reflexiones sobre el cuerpo masculino y el sexo, se suma el estudio penetrante que Louis C.K. hace, en su serie, sobre el amor y la paternidad. En la última temporada, Louie se enamora de una extranjera que no habla inglés y con quien no puede tener ninguna conversación. Como su creador e intérprete, el protagonista tiene la custodia compartida de sus dos hijas, unas niñas complejas e inteligentes. Al tiempo que transmite su parecer sobre la paridad de padre y madre en la crianza de los hijos, no tiene pudor a la hora de observar la ambivalencia presente en su relación con sus hijas (las cuida, las quiere; lo irritan, lo superan, lo desconciertan y lo cansan).

A través del examen de los límites reales del poder masculino, Louis C.K. investiga, comprometidamente, la feminidad. Entre cuanto he visto y leído, no hay nada que, como su comedia, discurra con tanta inteligencia, honestidad y dulzura en torno a las dificultades de la comunicación entre los sexos, y a la frustración derivada de las exigencias que la sociedad hace a los hombres. El tratamiento del romance en Louie coloca bajo una nueva luz la risibilidad de las conquistas seriales del protagonista de su predecesora, la monumental Seinfeld (quien, por cierto, aparece en varios episodios de la serie) y las del inagotable y sobrevalorado Woody Allen.

La composición de los episodios de Louie invita, también, a una reflexión sobre los géneros literarios. Louis C.K. confirma la necesidad del autorretrato impúdico para hacer buena comedia, al tiempo que pone en tela de juicio la posibilidad de hacer un autorretrato preciso (en los flashbacks sobre su infancia, el protagonista es interpretado por distintos actores; la conformación de su familia no es totalmente consistente a lo largo de la serie). Además, es trasgresor en cuanto a la estructura dramática. En vez de atenerse a la división en actos, que, con algunas variantes, se conserva en la comedia televisiva, los episodios de Louie tienen estructura de relatos breves; de narraciones sin narrador, cuya perspectiva oscila entre el realismo más crudo y el surrealismo.

Louis C.K. no es solo mi humorista favorito desde Mark Twain. Es uno de mis escritores favoritos, y es el feminista a quien más le creo. Recomiendo con fervor su serie, que no pasan en ningún canal colombiano, y sus deslumbrantes funciones de stand-up.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación